Así se consigue un orgasmo femenino

Fotografía de PamFer

La industria pornográfica nos ha amaestrado tanto que estamos saturados de falsas expectativas. Las películas y revistas de esta especie nos venden la imagen de vulvas perfectamente depiladas, penes de proporciones sobrehumanas y la permanente apariencia juvenil que debe tener una vagina.

La misma industria nos mete en la cabeza que el sexo nos debe gustar rudo y sucio, como conejos, me dijo alguien alguna vez, pero sobretodo que al momento en el que nosotras alcancemos un orgasmo, nos “corramos” de una manera espectacular, tanto que pareciera que tuviéramos un chorro abierto en medio de las piernas.

Fotografía de Pamfer

Cuando estaba más güira, la mayoría de mis amigos ya habían tenido su primera cogida o experiencia sexual, como ustedes prefieran llamarle. Y hablaban de con quién lo habían hecho, cómo lo habían hecho y cómo era cuando “acababan”. No terminaba de comprender ese término, pero me dijeron que era básicamente cuando los hombres sacaban semen y las mujeres se ponían a gritar como locas. ¡A huevos!, estábamos en básicos, y ni ellos ni yo sabíamos ni verga de lo que estábamos hablando.

Dentro de todas mis dudas y morbo, decidí arriesgarme a ver porno en mi casa, teniendo fe en Dios para que la computadora no se me llenara de virus. Como cosa rara mis amigos tenían razón, los hombres eyaculaban al momento de tener ese tan esperado orgasmo y las mujeres gritaban al mismo tiempo que sacaban un líquido de entre el manojo de pelos. Creí que se habían orinado de tan duro que les estaban dando, y me quedé con la idea de que esa era la manera correcta en la que se debía obtener un orgasmo. Durante mi primera experiencia sexual, no pude conseguirlo, la combinación de nervios y dolor no ayudaban en nada, pero en las siguientes ocasiones al ver que mi pareja sí lo conseguía y yo no, empecé a sentirme mal. Ambos estábamos esperando algo similar a lo que habíamos visto en algunas películas o videos porno de 7 minutos. Gran error, primero porque coger no se trata de unos “minutos”, sino puede ser una ceremonia que dure horas, y segundo, porque me estaba guiando por unos videos culeros, donde el diálogo es una gran paja y los orgasmos femeninos también. Nadie en su sano juicio que esté disfrutando de una buena cogida avisa “ya me voy a venir”, simplemente pasa, a menos que no estén usando condón y de verdad estén en la necesidad de decirlo y acabar afuera.

Después creí que algo andaba mal conmigo, porque, aunque tenía muy buenas e intensas sensaciones no lograba tener ese “orgasmo espectacular” del que todos hablaban. Me mentalizaba que debía llegar al clímax sí o sí de la misma manera en la que lo había visto antes, pensaba tanto en eso que ya no me enfocaba en vivir o disfrutar ese momento. Estaba tan preocupada por complacer a mi pareja que dejé a un lado mi propia satisfacción, así que días después decidí masturbarme. Pensé que tal vez así sí lograría algo. Puedo decir satisfecha que estuvo muy bien, empecé a conocerme más pero no lograba hacer ese squirt.

Fotografía de Pamfer

En mi incertidumbre comencé a hablar con algunas amigas mayores y más experimentadas. Ellas me comentaban que todas las mujeres somos diferentes y que además no todas alcanzábamos el orgasmo de la misma forma. Todas gustamos de estimulaciones muy distintas, desde la posición, el día del calendario, la persona, etcétera, influyen mucho para tener ese esperado orgasmo. Me recomendaron que la mejor forma en la que pudiera alcanzar uno era hablando con mi pareja sobre  qué me gustaba, a qué ritmo, y esas cosas, pero lo más importante que podía hacer era olvidar todo lo que había aprendido en las películas porno, aunque era sexo, estaba  sobreactuado y al final no se parece en nada a lo real.

Fotografía de Pamfer

Dicho y hecho, lo hablamos con el patojo de aquél entonces y para serles sincera, me costó un poco desapegarme de lo que había visto y creído que era la única forma en la que se podía alcanzar el clímax pero paso a paso me fui desprendiendo y desinhibiendo más, ya sabía lo que me ayudaba y gustaba en el sexo. Sin pensarla tanto, llegó el momento en que tuve un orgasmo y me di cuenta que ya lo había tenido antes pero entonces creía que no porque no cumplía el requisito de sacar el líquido o pipí en ese momento. Al pasar el tiempo, experimentar y tener un juego previo bastante intenso, los orgasmos se fueron intensificando y haciendo más frecuentes.

Y pensar que meses atrás ya me estaba dando por vencida, que pensaba en sólo dar placer y no buscar el mío, eran cosas que pasaban por mi cabeza recurrentemente, y que al final sólo me creaban más dudas sobre mí, algo que influiría mucho en mi sexualidad y desempeño. Comprendí que no debe ser importante pensar que se deben cumplir con las expectativas, está bien si no se consigue un orgasmo durante la primera vez, pero si sí, qué genial. Aprendí también el autodescubrimiento, cómo conocerme a mí misma para luego compartir esos conocimientos y hacer del encuentro sexual algo más intenso.

Ahora creo que lo más importante es disfrutar ese momento sin pensarla tanto, teniendo confianza en sí misma. Así ya pasaron los años desde entonces, no en todos los encuentros sexuales he conseguido llegar a un orgasmo pero es otra excusa para seguir intentándolo, si no pues también está una que puede encontrarlo sola. :ifyouknowwhatimean

Fotografía de Pamfer

 

Autor: Ivonne Monterroso

Ivonne Monterroso. (Guatemala 1994 - ...) Morena de ojos grandes, melómana, "tía cosa" por las noches, cantante de ducha, inquieta por naturaleza, astral nebulosa, soñadora y amante de todo.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *