50 policías indefensos ganándose el pan

“Olvídate de las formas y el vocabulario, hoy en día el rap es el más fiable telediario…”  V. V.

Basta que usted sea negro (persona de color, afrodescendiente, negrito bonito o el eufemismo que le plazca) para saber en qué invierte el Estado guatemalteco el gasto público. Siempre y cuando negro, joven y escandaloso, pruebe estacionar su carro a la par de una línea roja en alguna calle gris en pleno Festival del Centro Histórico y conocerá ipso facto el verdadero significado del monopolio de la violencia, en forma de dos agentes de la Disetur (División de seguridad turística de la Policía Nacional Civil) que fusca en mano le conminan a poner pie fuera del vehículo… “Hey, suave, suave…”, intentará apaciguar su cómplice femenina a la fuerza policíaca, pero esos shores cortitos (vale la redundancia, créame) incitadores del desorden público, delatan sus oscuras intenciones… No está demás pedir refuerzos: la jura no tiene mucho qué hacer domingos por la tarde, lunes, martes, etcétera.

Cuente dos minutos y se hallará todo rodeado de uniformes, dos de ellos armados con subametralladoras israelíes MTAR-21, camuflaje azulado, antimotinándose contra su humanidad desarmada aunque no por ello menos peligrosa. Usted es un peligro, y lo más importante, expiatorio. La presunción de inocencia no aplica en su caso. Luego de ser empujado con violencia injustificada por uno de los camuflajeados (Fuerzas especiales de la policía, FEP) usted exclamará con voz perfectamente indignada: “¿POR QUÉ NOS TIENEN QUE TRATAR ASÍ?”.

Video cortesía de Zanate Mojado Films

Más de uno de los graffiteros que adornan alegremente las inmediaciones de la escena del crimen con arte urbano aprovechando las actividades del Festival (lectores entusiastas pueden visitar la 5ta av. entre 9na y 8va calle de la zona 1 para observar las creaciones diabólicas de estos muchachos), sabe la respuesta a esa pregunta. Los temas de jípjap relatan coherentemente la arbitrariedad policial que se manifiesta en este tipo específico de represión.

En esta parte es donde los creyentes asumen que existe una fuerza universal confabulando de maneras misteriosas para darle sentido esotérico a la existencia humana: da la casualidad que el Ache I Pe Ache O Pe, es esa cultura urbana estadounidense de origen negro y juvenil que nació como respuesta a la marginación histórica de ese pueblo dentro de la supremacía blanca que construyó un imperio global traficando vidas humanas.

Fotografía: Fernando Chuy

 

Parece casualidad que el mismo día en que se celebran las distintas expresiones del jípjap en el centro de esta capital, la polaca alegorice la historia de los afroestadounidenses reprimiendo a otras personas negras en la cintura centroamericana. Pero no. Si nos fijamos bien, hemos ignorado irresponsablemente la parte de la Constitución donde se dice que el nuestro es un país multicultural, y que buena parte de los habitantes de la pequeña porción de la costa atlántica son garífunas. Ignoramos a diario que el régimen de exclusión de oportunidades en Guatemala crea un entorno urbano equivalente a la marginación en los guetos negros estadounidenses. No extraña que la cultura jípjap sea tan popular entre la juventud y que sea un fenómeno explotado comercialmente por los fenicios de las industrias culturales. Los programas de la USAID y otras formas de la cooperación invierten plata en proyectos juveniles relacionados con expresiones jípjap, tal vez precisamente para mediar y encausar hacia un discurso menos combativo a ese movimiento que en sus inicios fuera una expresión de resistencia más radical.

O sea, la respuesta a su pregunta no es otra cosa que el racismo y la estigmatización que nuestras valerosas fuerzas represivas han aplicado desde tiempos difíciles de recordar. En Estados Unidos como en Guatemala (ambos estados criminales) se puede atestiguar diariamente cómo se dirige la violencia policial contra sectores específicos de población, a la par que organizaciones criminales campan a sus anchas. Usted puede estar parado en la calle haciendo absolutamente nada, pero eso no cambiará el hecho de que sea el primero en ser basculeado por la pachuca a la búsqueda de sospechosos, y todo por el negro de su piel, su gorra plana y sus dreads…

Fotografía: Pepe Orozco

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

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