Batalla de Maestros ya tiene campeón en Guatemala

Batalla de maestros es una competición que trata de reunir a los mejores y más diestros freestylers (improvisadores de rap) de cada país de habla hispana. Este año el evento celebró su segunda edición en ciudad de Guatemala.

Fotografía de Lúcido Studio

Hace años miraba este tipo de competencias en internet y hasta llegué a pensar que nunca iba a poder disfrutar de un espectáculo similar en vivo o creí que si se llegaban a dar no iban a tener trascendencia más allá de la que podían darle sus mismos participantes y organizadores. Mi pesimismo se equivocó y ya pasó más de un año desde que fui testigo de una final de  Batalla de Maestros (BDM).

Este año quise tener una experiencia diferente (más intensa) y estar en cada uno de “los filtros”. La idea de estas eliminatorias es ir depurando contendientes para encontrar a los 16 gladiadores que lucharán por quitarle el título a Mxrea (campeón guatemalteco de la edición anterior).

 

Un largo camino lleno de freestylers caídos en combate

Se llevaron a cabo tres filtros y en cada uno clasificaron cuatro freestylers para la batalla final, a los que se sumaron los cuatro primeros lugares del año pasado para ser un total de 16 participantes que se darían hasta debajo de la lengua para sacar al representante que dará la cara por el país en la batalla internacional que se celebra en México, la denominada BDM Deluxe.

Mientras se acercaba el día de la verdad y los organizadores soltaban los datos de dónde se realizarían las batallas finales, los precios y toda la logística, no tardaron en aparecer las reacciones a favor y en contra. El lugar elegido fue el bar Abejorro, dentro del centro comercial Arcadia en la zona 10 de la ciudad, un sitio atípico en comparación con los espacios que comúnmente cobijan este tipo de vergueos.

Luego de hacer mis cálculos sobre los gastos para ese día (comida, chelas, pasaje, entrada y más chelas) tuve que ahorrar, vender chivas y pedir prestado, hasta preferí no participar en la marcha conmemorativa de la Revolución del 20 de octubre para no perderme esa última batalla.

Salí desde temprano el esperado día para encontrarme con dos camaradas que fui conociendo en los caminos del rap. Primero pasé jalando al “Mono” y después al “Killer” y fuimos a dar un tour por la ciudad de bus en bus. Mientras aquellos ofrecían su show musical a los pasajeros yo pasaba inmediatamente después pidiendo una pequeña colaboración para poder consumar nuestra noble causa.

Nuestra última parada fue en La Terminal, lo poco que reunimos nos sirvió para el taxi y en lugar de quebrarnos la cabeza buscando la dirección del lugar, mejor le pagamos al chofer y él se encargó del resto. Luego de muchas vueltas dimos con el lugar, era tan grande que después nos costó encontrar el bar en un rincón del tercer piso del centro comercial.

Al entrar el paisaje era totalmente distinto a lo acostumbrado, las gorras planas, los zapatos deportivos y la ropa floja brillaban por su ausencia. Allí reinaba el glamour y otras vestimentas, saludé a los conocidos, pagué mi entrada y apresuré el paso porque ya quería ver sangre sobre la tarima.

Los poetas de la calle poco a poco fueron invadiendo un espacio dominado por “burgos” (la mara de varas). Oí mencionar a alguien del público que el lugar estaba divido en área VIP y la general. Fue el primer evento en que no bebí ni una cerveza, las ganas se me quitaron después de ver los precios.

¡BDM está en la casa!, ¡BDM es de Guate! grita Kobrita (el maestro de ceremonias de moda) que también anuncia a los implacables encargados de impartir justicia: el rapero chileno Drefquila (cuya presencia justificó que nadie hiciera caras por el valor de la entrada), Pime de México, y por este lado del río Suchiate el rapero y productor TeVe (se me hace raro ver un evento donde él no sea juez).

Jazy Mendoza en plena prédica desverguera sobre el escenario de Abejorro en la BDM final. Fotografía de Lúcido Studio

Uno por uno los 16 participantes hicieron su presentación personal, lanzando rimas a sus oponentes mientras el público no dejaba de gritar. Del orden no me acuerdo —Para qué les voy a hablar pajas—pero fue más o menos así:  Saga, Ritmodelia, Tazmania, Beka, Elirick, Jasy, Drow, Jin Blacke, Meckah, Julz, Salomon, Mxrea, Mono, Zhekry, Akyey, y ante la ausencia por motivos personales de Krono, su lugar fue ocupado por Draco.

Las fases se dividieron en octavos, cuartos, semis y la final. Durante la primera ronda a mi parecer pasaron los favoritos, salvo algunas excepciones —no voy a detallar cada batalla— pero desde el inicio los contendientes se partieron la mandarina en gajos acompañados por los beats que supo colocar Fender, el cerebro detrás de las tornas ese día. Cada gladiador se encargó de disparar sus mejores dardos en forma de versos, al estilo del viejo oeste.

A la primera ronda lograron sobrevivir Beka, Ritmodelia, Mxrea, Zhekry, Tazmania, Meckah, Akyey y Elirick. Luego hubo una pausa en donde varios aprovecharon para compartir una cerveza y echar la plática con los amigos. En esas andaba cuando escuché gritar mi nombre y luego alguien preguntándome por los de Barrancópolis, le dije que estos cuates a veces son irresponsables. También me encontré al compa de labores David Toro que me dijo si aquellos no vinieron, hagamos nosotros el trabajo.

Mono vs Zhekry. Un juez no puede darse el lujo de perder el más mínimo detalle. Fotografía de Lúcido Studio

Solo voy a hacer mención de dos batallas de cuartos de final, no porque las demás sean malas, sino porque fueron estas las que más llamaron la atención­. Ritmodelia contra Tazmania, la llamada “batalla épica” por tantas réplicas que se dieron, fue una de las batallas más parejas y difíciles para los jueces, y la otra fue la revancha de entre Mxrea y Zhekry, la cual revivió la final del año pasado. El interludio musical estuvo a cargo de Vástagos Magna, que, aunque ya los conocía nunca los había escuchado en vivo, entonces para poder corearlos tuve que repasar su disco toda la semana. Puede decirse que el grupo llenó las expectativas de los asistentes.

Fotografía de Lúcido Studio

Las semifinales quedaron bien parejas y los sobrevivientes que llegaron a esas instancias fueron Beka, Elirick, Mxrea y Ritmodelia. Cualquiera pudo haber ganado, los sentimientos encontrados en la tarima: amigos abajo del escenario, pero enemigos a muerte cuando tienen el micro en la mano. Los finalistas elegidos fueron Mxrea y Ritmodelia. Terminada esta fase eliminatoria subieron al escenario los Pulmones Amplios, la dupla conformada por Kontra y Zaki, a mi gusto el mejor interludio musical del evento, prendieron a la mara, los hicieron gritar, saltar, y corear sus canciones.

El trap del chileno Drefquila se escuchó en Abejorro. Fotografía de Lúcido Studio

Los Pulmones Amplios le dejaron servida la mesa a Drefquila. Un público en éxtasis con el trap del chileno saltando con cada uno de sus temas. Algo que no pasó desapercibido para mí fue un pequeño espectáculo: Mientras el trap hacía de las suyas en el escenario, Pk ejecutó una pequeña muestra de su baile sensual. Alguien hizo algunas burlas de sus movimientos y TeVe ni lento ni perezoso le gritó a la bailarina: ¡Enseñale cómo se hace! Ella no dudo a la hora de mostrar al público un poco de su habilidad.

 

El momento de la final llegó, por fin teníamos frente a nosotros lo que estábamos esperando: Mxrea tratando de retener el título, mientras a Ritmodelia ganas no le faltaban de arrebatarlo. Los asistentes no fueron defraudados, estos dos maestros se partieron sobre el escenario y dieron todo de sí, quedaron casi sin voz y sin aliento, lanzaron los últimos punchlines de la noche. Sin embargo, la decisión estuvo en manos de los jueces que coronaron nuevamente a Mxrea como campeón y representante guatemalteco en la batalla internacional a realizarse en tierras aztecas el próximo diciembre.

Luego de escuchar el discurso de ganador que se resume en que dará todo en México, Mxrea se lanzó al público y estos lo tiraron de un lado a otro en son de felicitación, Guatemala tiene buen nivel y en esta internacional el mundo se dará cuenta.

La fiesta continúa, pero en otra localidad, y solos los asistentes con entradas VIP tienen derecho a entrar, los plebeyos como yo tendríamos que pagar, así que mejor decidí jalar a mi casa, como cosa rara: sobrio.

Autor: Franki Estuardo Chajón

(San Juan Sacatepéquez, 1985 - …). Profesor en historia de cartón jamás en función. El primogénito jamás deseado, ejemplo a no seguir. Fanático del skate y rap.

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