Improvisar para llevarse unas buenas varas

Poesía Callejera se encargó de poner la guinda en el pastel de anoche. Fotografía de Javier Herrera

Me gustan los eventos de jip jop porque pareciera que los marginados somos un vergo. Me gustan las batallas de rap porque siempre llegan buenos cubiletes. Me gusta escribir porque puedo decir lo que pienso.

Fotografía de Javier Herrera

Prácticamente toda la mara que se dice guatemalteca sufre las consecuencias de ciudadanos ejemplares encorbatados que llegan al poder con los más finos principios y las nobles intenciones de hacer que toda esta mierda mejore y cambie (para ellos, sus familias y los taleguitas aguadas de sus amiguis)

Uno de los raperos más quishpinudos de ciudad de Guatemala se la rifó como “host”. Fotografía de Javier Herrera

Pero, más allá del rencor, sobre la 12 calle de la zona 1 de la ciudad de Guatemala se conserva todavía en pie la legendaria Bodeguita del Centro, una nave espacial deteriorada que ha cobijado infinidad de toques y que ayer no le hizo caras al Festival Revolución Hip Hop para uno de los eventos estrella en la escena del freestyle centroamericano, sí a huevos, el Por las varas Vol. 2

Uno siempre es escéptico y aunque unas batallas de improvisación tienen más flow y punch lines engasadas que otras, a veces también uno siente como si la mara no está creando in situ realmente, sino que ya lleva sus rimas en el revolver listas para descargarlas en el primer maje que se ponga en frente.

Los encargados de impartir “justice”. Fotografía de Javier Herrera

Yo como buen tahúr, le había colocado todas mis fichas a Lou G, pero lo batearon en las primeras de cambio, luego puse mi fe y esperanza en Castor, y aunque fue evidente que él tiró las trompadas más engasaurias, los jueces opinaron lo contrario y también me lo vacunaron. Dos rubios rojo después, conocí a Figueroa, un man negro al que le auguro una carrera plena

Ya cuando la noche empezaba a abrazarnos vi cómo Woody hacía mierda sobre el escenario a una pobre víctima de la cual ya ni su nombre recuerdo. La cuestión es que estaba sobrio, sin varas y con un convivio esperándome en el Barrio de Rubí así que ahuequé el ala contento de haber sido testigo de un acontecimiento sobresaliente que algunos podrán replicar a sus vástagos en un futuro no muy lejano.

Fotografía de Javier Herrera

Autor: Jonathan Salazar

(Guatemala 1985 - … ) Salazar es un pan de dios que solo le pide a la vida una ranfla con un equipo de sonido potente para navegar por la ciudad, el diario con noticias exaltantes y una dosis respetable de ultraviolencia en los canales de televisión que sintoniza. Famoso por las animadversiones ganadas en los lugares que visita, es ampliamente difundida la historia apócrifa de la patada dirigida a las gónadas de uno de sus profesores universitarios que le costaría una semana en una carceleta calurosa de un municipio fronterizo de Nicaragua.

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