Un verdadero vómito de la televisión nacional

Fotografía cortesía de la infame televisión guatemalteca.

Hablar sobre Combate ha resultado complicado, pero no por el método, la ciencia o la rigurosidad que implique escribir dos-tres casacas pestilentes pero razonables acerca del famoso programa, sino por el desafío que es proponer un texto que pueda ir más allá de las obviedades de un reality tan mierda…, no sé cómo NO pudieron inventarse otra cochinada mejor, ¿Querían vender con sexo? ¡órale!, pero con un poco de inteligencia, esas partes no tienen por qué estar peleadas.

Fotografía cortesía de la infame televisión guatemalteca.

Según Wikipedia: Combate Guatemala es un reality show juvenil-familiar, transmitido en canal 3, desde el 23 de abril de 2014.  Lo que me imagino cuando leo “familiar”, es a los creadores planeando: “que diga familiar para embrutecer en combo”. Por favor amable lector, aplique restricciones ¡No deje ver esa mamarrachada al niño, hombre! A causa de esas desatenciones es que hay tantas pequeñas criaturitas morbosas en las escuelas y en la calle, proteja la infancia de sus hijos es algo sagrado y que nunca regresa… ¡Ah, en fin! es que hablar del tal Combate sí es cansado.

Bueno, al grano, desafortunadamente Combate representa bastante bien a la gran masa de patojos y gente adulta morbosa de nuestro país, el programa indirectamente le aplaude las mañoserías a todos aquellos desubicados sociales, que en pleno siglo XXI todavía creen que el acoso verbal es halagar, el vínculo es sutil pero perceptible en la actitud exhibicionista de los “combatientes” y el imaginario social del cuerpo como objeto consumible. La idea de belleza-seducción se reafirma en esa misma dirección con la imagen y forma del cuerpo estandarizado: tetonas, nalgonas, culones, musculones, paquetón etc., ideas que han vendido y pagado los casi cuatro años de transmisión.

Fotografía cortesía de la infame televisión guatemalteca.

Pero, ¿qué venden? Además de estupidez, el supuesto estilo de vida de los “combatientes” a través de las dichosas suscripciones por mensajito: venden fotos “sexys”, frases románticas, chistes, y  hasta consejos… y  claro, uno se pregunta qué consejo puede dar una persona seudo universitaria que dice que estudia ingeniería, luego que no, que era psicología, (como quien dice no se le dan las matemáticas porque su carrera es social, desprestigiando, las ya vilipendiadas  carreras de humanidades) no sabe ni lo que “estudia”.

Fotografía cortesía de la infame televisión guatemalteca.

A la pobre cuata no le salió una suma simple y se la memearon que fue gusto, eso le puede pasar a cualquiera, pero vamos al perfil que contratan en el negocio de las comunicaciones de Guatemala, ¡qué vergüenza! y no sé ¿qué es peor? reforzar la idea de “belleza” = estupidez, o que haya gente que se suscriba a los supuestos consejos de estos personajes.

Por otro lado, se nota que como sociedad no tenemos ni idea de temas alrededor de la “liberación sexual”, el cuerpo, la desnudez etc. Sorprende además como una sociedad proveniente del conservadurismo y la persignación, salte a ovacionar que hay gente mostrando chichis, pitos, nalgas… pero este es el fruto de la televisión misma y yo digo: no es que esté mal, pero si acaso Combate tuviera más chispa, más carisma, ni los conductores sacan la tarea, es una mierda plana, aburridísima, que se enfoca en los digamos, “esculturales” cuerpos, los chismes y los jalones de greñas entre ellos, todo bajo una actuación comparable a la que se ve en las malas pornos. Se acentúan las coreografías mientras la competencia física pasa a segundo plano.

Aída Estrada es la conductora del programa. Fotografía cortesía de la infame televisión guatemalteca.

El sexo sí que vende y en todos lados, lo percibimos además en el fenómeno de las “edecanes”, ahora hasta en la sección de sopas y fideos hay una apretadita edecán, es más, los mismos “combatientes” son edecanes. Un edecán pudiera ser la versión más agradable de un maniquí, algo así son los de Combate con el plus de que a veces hablan, aunque solo lo necesario porque la mayoría cuando lo hace la caga, igual los conductores probablemente contratados por cuello, pero mínimo que les pongan un maestro de actuación o contraten un guionista, ¡Alguien que les ayude!

A pesar de todo, no hay que asustarse ni ofenderse porque ahora todo es más pelado: las novelas, los vídeos, las letras de ese tal “trap” este sí que es pelado. Tampoco sorprenderse porque Canal 3 no desaprovecha la oportunidad para revelarnos su opinión sobre la gente que no paga cable: merecedores de este tipo de programación, como si todos tuviésemos ese perfil de idiotas, libidinosos, que no aspiramos algo más chilero entonces nos debería gustar Combate porque ni modo nos falta clase para aumentar el rating de un programa educativo o nos faltan neuronas para no notar que está en la mierda ese su programa; es la típica visión de arriba hacia abajo ¿ellos qué se creen? una bola de arribistas, mediocres mensajeros de los grupos de poder que tanto daño le hacen a esta sociedad. No contentos con eso siguen metiendo más basura al montón de gente que se deja.

 

Autor: Andina Ayala

(Guatemala, 1989) Practicante de la introspección como uno de los caminos hacia una convivencia real e integra con los otros, creyente de la ironía como herramienta pedagógica, hedonista, aprendiz de madre full time, politóloga empírica, muy muy empírica y antropóloga de formación en la USAC.

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