Algunas noches soy fácil (no acato límites)

…como yegua derramaba su esplendor, éramos salvajes
sin frenos para el amor…♪ ♫

Ameno

Fotografía de Ameno Córdova

Esos ojos grandes y chispeantes me gustan, quiero verlos más, ¿Será que ya me pasé de cervezas? No importa, ahora mismo ella sirve más a mi vaso y yo mejor le sonrío. Asentí con la cabeza y ahora sigo viéndola. Sus labios carnosos y perfectamente bien pintados, ese labial rojo combina hermoso con sus mejillas enrojecidas por los tragos, pero sus ojos, ¡Sus ojos me atrapan una y otra vez!, creo que me está contando sobre su nuevo apartamento, que está mejor ahí, que está tranquila y feliz.

Sonríe y sus ojos se vuelven todavía más seductores. No comprendo todo, sólo se que si esta noche se queda… Mi vocecita interior se ha quedado un minuto en silencio, ella se ha acercado y ahora su codo toca mi brazo. ¿A que está jugando? Muerde su labio, levanta la ceja y lanza de nuevo esa mirada-desafío y yo lo noto y la enfrento. Me acerco, ahora siento su perfume inundando mis sentidos. Siempre me considere heterosexual, ¿Por qué tengo tantas ganas de besarla? ¡Son sus ojos! ¡Es su forma de verme! ¿Será que no soy hetero? Bueno, en realidad una buena erección siempre me ha emocionado, ahora pienso en cómo sería incursionar en el sexo lésbico, podré disfrutarlo igual? En todo caso no es que la vaya a llevar a la cama… ¿O sí? Quizá si prestara más atención a sus movimientos en vez de a mis pensamientos obviamente influenciados por el alcohol, podría saber a qué está jugando. Se nos acabó el litro y me ofrezco a ir por otro. -yo invito-.  Me gusta su cara de alegría.

En la barra hay dos tipos sentados y dos bartenders, me acerco y pido el siguiente litro de esta noche larga. Me está esperando en nuestra mesa, veo la hora, Mario ya va venir. Si algo va a pasar debe ser ya. Regreso a la mesa y me siento a su lado, no me equivocaba, sus gestos son seductores, me observa con verdadera lujuria y yo no quiero esperar más, me acerco, la veo a los ojos y vuelvo a ver sus labios. Su rostro se acerca y ahora solo milímetros separan nuestras bocas, quiero morderla, ¿Y si se niega? ¡No va a negarse! No ahora. Mis labios aterrizan en los suyos, son suaves y el labial cremoso, muerdo su labio inferior e introduzco mi lengua lentamente, ella responde con pasión, su lengua se enreda con la mía y la sesión de besos y manos se prolonga. Me besa y acaricia mis senos, siento como mis pezones se endurecen, tengo que poner mis manos sobre los suyos, con ese escote se ven tan ricos, me aventuro y los toco, ella toma mi mano ¿será que no le gusto? La mete por su escote y ahora siento su piel. Oleada de nuevas sensaciones y placer, ¡Sí, placer! Esto me gusta. Daniela me gusta y ¡Me gusta besarla y tocarla! Mario ya vino. Nos observa desde la puerta del bar y sonríe. Esta excitado, lo sé. Intercambio miradas con ella, sirvo un vaso, le doy un sorbo y lanzo una mirada de invitación a Mario, me levanto. Mario viene hacia nosotras, nos saluda y hace bromas sobre nuestra escena de pasión, los tres nos vemos con complicidad, ya sabemos como va a terminar la noche y las ansias solo pueden ir en aumento, pero mientras tanto otro litro para ahuyentar las inhibiciones.

Autor: Flor Venenosa

Paciente hasta que se derrama la última gota, luego explosiva, amante del buen rock y los viajes, lunática de la vida, venenosa y ácida. Habitante de la tierra inexplicablemente.

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