Aquí el que manda es Alvhaa

Derramo lágrimas en ocho bits,

formato clásico bitch.

El punto, Ciudad de Guatemala, cableado eléctrico, zapatos de puta.

Fotografía de El Miljos

Todo terminó la noche en que decidimos ir a comer a Taco Bell. Si piensan ir a algún place para calmar el instinto, vayan a cualquier parte menos a esa mierda. Es cierto que le di verga a Gersájaro Bobo en el futillo y eso a huevos levantó un poco mi lastimada autoestima, pero las pesadillas que me provocaron esos “tacos” culeros fueron tan engazadas que me despertaron y cuando me di cuenta ya estaba de madrugada encima del teclado afinando esta nota.

Mientras Kontra anda alejándose cada vez más del rap, hay raperas que andan concentradas en satisfacer las demandas de la moda de la agenda oenegera y los demás andan cangrejeando a ver qué cachan, uno que es distraído no percibe el poder de la mara que sin mayores pretensiones hace su tarea como viene siendo lo que es.

Rapero, músico.

Erick Castellanos, también conocido como Alvhaa es el integrante más menudo y melenudo de Vástagos Magna. Fotografía de Fernando Chuy

A primera impresión la voz grave y cavernaria de Alvhaa parece monótona, sin embargo, una poderosa base instrumental le otorga el matiz necesario para envolvernos, devorarnos y casi imaginar estar leyéndole los labios.

22 gramos es la carta de presentación de Alvhaa, también conocido en la uno y en el punto de la 12 como Erick Castellanos, el integrante más menudo y melenudo de Vástagos Magna. Aquél tiene bien puestos los tenis sobre el asfalto y sus letras reflejan una madurez rara vez vista en los raperos contemporáneos con los que comparte escena.

 

Nunca he comido del rap, esto me está comiendo a mí

Alvhaa – Fake Players

Rap, músico.

Fotografía de Fernando Chuy

Alvhaa es un alma creativamente atormentada que sabe bien cómo retratar toda la podredumbre que lo rodea. El desencanto que acompaña su voz es obscenamente honesto y lastima la sensiblería de cualquier culero doble moral que se tope mal parado poniéndole play al disco.

Este material es un viaje sin retorno y con muchos trastornos. Su lírica es explícitamente de instinto suicida. Desalentador, pegajoso y contundente, “22 gramos” es un viaje de ida y vuelta que te deja perturbado de fijo. Sus letras son directas, amargas y llenas de nostalgia, imposible dejar de mover la cabeza cada vez que le subís watts a las bocinas.

La muerte, las drogas, las fobias y el odio

Alvhaa va exponiendo sus sensaciones y desavenencias en un aguacero de versos sin tregua. La ciudad le sirve de escenario para ir colocando personajes, situaciones cósmicas y desencantos salidos de la oscuridad de los pensamientos más podridos y profundos de un dibujante cansado de tanta mierda.

Uno de los aspectos más destacados de este álbum es cómo cada rola ha sido tejida para hacer casi imperceptible la transición entre una y otra. En un mundo destruido como el actual, la única esperanza que nos queda está en que la última vez que vi a Alvhaa con vida me comentó que su próximo disco estaba a punto de ver la luz.

*22 gramos terminó de editarse aparentemente en 2014, bajo la protección instrumental de Sach, G.O. y del sello discográfico Actitud Music, no obstante, fue tan popular que yo vine a darme cuenta que existía en mayo de este año.

Autor: Salazar Ochoa

(Guatemala 1985 - … ) Salazar Ochoa es un ser malvado que solo le pide a la vida una ranfla con un equipo de sonido potente para navegar por la ciudad, el diario con noticias exaltantes y una dosis respetable de ultraviolencia en los canales de televisión que sintoniza.

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