Así viví el Beatles Day

Fotografía de Fernando Chuy

The Beatles es una de mis bandas favoritas de toda la vida, desde cuando mi papá me puso a escuchar Strawberry Fields Forever a mis escasos dos años…

Mi primer Beatles Day lo viví en Cayalá en el 2013. Cuando llegué iba muy emocionada y llena de expectativas. Había de todo, desde bandas muy experimentadas que ya sabían lo que era subirse a un escenario frente a cientos de personas hasta adolescentes que no tenían la menor  idea de lo que hacían.  El salón estaba a reventar y las sillas de plástico se hacían insuficientes ante la enorme afluencia de personas a las que poco les importó lo copioso de la lluvia aquella noche.

El calor empezaba a exasperar pero se soportaba porque el espectáculo estaba tan bueno que te hacía olvidar las gotas de sudor. El cuarteto más famoso de Liverpool estaba bien representado con cada una de las bandas tributo que fue imprimiéndole su sello personal a cada rola. Inevitablemente una que otra banda tocó bien hueva, o no se entendía lo que cantaban porque no pronunciaban bien las letras, etc., etc. No obstante  mi buena actitud y entusiasmo de primeriza se sobrepuso y se las dejó pasar.

Había dejado pasar ya un par de ediciones del festival pero 2017 llegó y con él se me hizo nuevamente la oportunidad. Esta vez en el Expocenter del Grand Tikal Futura. De seguro cambiaron la sede porque Cayalá se llenaba tanto que se hacía caótico estar. Me alegré desde que supe que ahora sería más espacioso, la gente ya no se pondría eufórica e insoportable debido al calor que se encerraba.  Recibí muy buenos comentarios de amigos que sí asistieron a las ediciones 2015 y 2016 en donde según sus palabras todo había estado perfecto, las bandas geniales, los concursos súper novedosos y así. Me intrigaba saber si era cierto o si les había pasado como a mí en mi engañosa primera vez, en donde todo me parecía salido de la película de Yellow Submarine.

Tenía que ir sí o sí, The Beatles es una de mis bandas favoritas de toda la vida, desde cuando mi papá me puso a escuchar Strawberry Fields Forever a mis escasos dos años en el carro mientras me llevaba a su trabajo. Ahora hasta me pongo a llorar con la de Something, eso sí, me propuse ir a esta edición con un ojo más crítico pues ahuevos, se trata de un tributo a una de las bandas pioneras en la historia del rock-pop.

El toque arrancó a las 16:00 horas y la primera banda que vi en el escenario fue a los Layla Roots que venían desde Xela, una agrupación bastante enérgica que tocó algunos de los más grandes éxitos de la banda homenajeada como While My Guitar Gently Weeps, Helter Skelter, Hard Day’s Night, entre otras. La peculiar voz de Sarah hacía vibrar las bocinas, los tres integrantes iban vestidos con una combinación de negro y rojo, los detalles hacían su estilo. Para ese entonces, el salón aún no estaba lleno, quizá la mitad de la audiencia estaba ya en sus lugares.

Fotografía de Fernando Chuy

Las áreas estaban divididas en VIP, Mesas y General; las dos primeras con sus mesas, manteles y desde luego mucho más cercanas al escenario, la general estaba hasta atrás, básicamente las gradas. Después de Layla Roots vino la intervención de La Casa del Kello, una de las bandas que ganaron la audición para ser parte del festival. Entre las rolas más conocidas que tocaron estuvieron Eight Days a Week y Because, en donde tuvieron ligeros problemas de sonido.  Estos chavos se miraban chéveres pero no se sabían todas las letras de las canciones, por lo recurrieron al no tan viejo truco de leer desde su iPad.

La gente seguía llegando conforme avanzaban las horas, uno a uno, en pares, o en grupos para corear las canciones que más se sabían. Desde niños muy pequeños hasta abuelos y abuelas estaban cantando algunas de sus canciones favoritas ataviados con sus playeras conmemorativas, accesorios alusivos y esas cosas. Hubo un grupo de amigos que se dejó caer desde la hermana república de Nicaragua, había otros con banderas de El Salvador y Costa Rica entre el público. Adentro había venta de comida y chelas, todo estaba asquerosamente caro. Te vendían únicamente cubetazos y botellas, con un precio por arriba de los Q100. La mayoría que podía darse esos lujos eran sólo personajes acaudalados que ocupaban  VIP o mesas. En general las chelas de 8onz se conseguían a Q20. Casi olvidaba mencionar que el evento estaba auspiciado por una reconocida cervecería que tiene un ave de corral en su logo.

En comparación con años anteriores notaba a la gente más apagada, también había menos asistentes. En medio de esas reflexiones estaba cuando llegó el turno a Astton, la canción más coreada por la muchedumbre fue la de Come Together, en lo personal no los había escuchado antes, se notaba que habían ensayado para ese evento y que se estaban esforzando pero no estaban lo suficientemente prendidos para hacer que los espectadores se levantaran de sus asientos y bailaran.

No había nada novedoso en su participación por lo que decidimos salir a tomar aire, y por qué no, también unas chelas cerca en alguna tiendita por Miraflores. Mientras que bebíamos y me echaba  un Chester Bennington, nos convencíamos si nos quedábamos echándonos más chelas o nos entrábamos, al fin nos decidimos por volver a entrar.

Al entrar creo haber visto a una de las bandas más esperadas de la noche, con temática muy a lo Sgt. Pepper’s and The Lonely Hearts Club Band, sacos de colores, paraguas y con globos de flores aparecieron los One Man Band que iniciaron tocando con Lucy in The Sky With Diamonds, y entre las más conocidas de su repertorio estaban Drive My Car, Eleanor Rigby, All You Need Is Love, Peny Lane, Oh! Darling, A Day In The Life, Yellow Submarine; aquellos cerraron su intervención con Come Together. Esta fue sin duda fue una de las bandas que subió más el ánimo de todo el público, además que el vocalista se bajaba del escenario para interactuar con todos los presentes y a tirar pulseritas de flores de colores, como las que vienen en las sorpresas de las piñatas.

Fotografía de Fernando Chuy

Algunas canciones estaban comenzando a duplicarse y aunque es cierto que son muy buenas, tampoco están como  para escucharlas dos a tres veces durante un mismo toque, ese detalle debería ser afinado por los organizadores para no desgastar a la audiencia. Repeticiones aparte, llegó el momento para escuchar a una de las bandas más reconocidas en cuanto a tributos de los cuatro grandes de Liverpool se refiere: The Tefeatles interpretaron  I Want You (She’s so Heavy), Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, entre otros. La voz de Chaz le daba su toque a cada una de las canciones, así también su actitud para desenvolverse en la tarima. Después se subieron al escenario The Rubber Souls, banda con siete años de estar echando punta en conciertos tributo e integrada por uno de los organizadores del evento, comienzan a tocar Get Back, Hard Day’s Night, Help, Can’t Buy Me Love, Here Comes The Sun, While My Guitar Gently Weeps (otra vez), la siempre favorita del público Hey Jude  con los vocalistas de las demás agrupaciones y algunos de los fans en el escenario, cantándola todos juntos y con la clásica hojita que tenía escrito “NA” que todo el público movía con el coro, para luego cerrar con la canción The End. No recuerdo con qué canción invitaron a un pequeño fan de los Beatles a acompañar en la guitarra, que dedicaría a su abuela que estaba de cumpleaños. Mientras tocaban, el guitarrista bajaba a hacer un tipo de show al público con sus solos, la gente no dejaba pasar la oportunidad para tomarse una foto con él.

Los Coldplayers (otra de las bandas que ganaron la audición) iniciaron tocando con I Got My Mind Set On You y Sweet Lord del gran George Harrison, Do You Want To Know a Secret, y Woman de John Lennon, tocaron bien, sin embargo el hecho de leer la letra de las canciones y no moverse de un mismo punto del escenario hizo decaer bastante su presentación.  Casi inmediatamente subieron las Beagirls, un grupo costarricense tributo compuesto únicamente por chicas quienes ya han participado en años anteriores en el festival. Su interpretación inició con I Got A Feeling, seguida de Don’t Let Me Down, Happiness is a Warm Gun, Something, Blackbird, y por último Live And Let Die. Mientras tocaban, movían las banderas de Guatemala y Costa Rica juntas, agradeciendo estar una vez más en un festival como este.

Una de las agrupaciones más esperadas del festival hizo su aparición cuando ya unos minutos rebasaban la medianoche. Los Bichos sí que saben cómo prender al público, sin embargo como el evento se había extendido más de lo esperado, muchos ya habían ahuecado el ala. Aquellos comenzaron  tocando Sgt. Pepper’s and The Lonely Hearts Club Band, para luego seguir con With A Little Help of My Friends, I Saw Her Standing There, We Can Work It Out, Oh Blah Di- Oh Blah Da, Yesterday, Love in The Hill, I Am The Walrus, y por último I Wanna Hold Your Hand. La mayoría esperábamos que tocaran canciones como Mishelle, Twist and Shout, She Loves You y más, porque hay que admitir que esos muchachos las interpretan muy bien. Lastimosamente ya no pude escuchar a la banda nicaragüense La Calle debido a la hora y mi cansancio combinados, un poco de la organización tuvo que ver en eso. Me quedé con la gana pero espero escucharlos en una próxima.

Fotografía de Fernando Chuy

Comparado con años anteriores, la calidad de las bandas ha mejorado pero la organización dejó qué desear, había altos y bajos de ánimo con las bandas porque así como había agrupaciones que prendían y daban un buen espectáculo, también  había otras que daban un poco hueva, de igual forma en la mala organización  al no ponerse de acuerdo en qué canciones iban a tocar cada quién para no repetir. Ha ido bajando el nivel de audiencia en este tipo de eventos, creo que la mezcla de boletos un cacho caros, la división tan marcada y fresa de las áreas, el precio de las chelas y la comida han tenido que ver para que los fanáticos de los Beatles se abstengan de comprar su boleto año con año, la competencia de disfraces ya no se hizo en esta ocasión, aunque los premios continuaron a través de diversas dinámicas y concursos. Pocos son los eventos que juntan algunas buenas bandas para interpretar a una de las más grandes de la historia del rock, te hacen revivir los éxitos y tripeártela con las imágenes que pasaban en las pantallas y  pase un buen rato bailando como lo solían hacer por en los 60’s y 70’s. Me queda seguir esperando para la próxima edición para gritar a todo pulmón con otros cientos de beatlemaníacos y ver qué novedades puedan presentarse, pero por el momento me quedo escuchando la discografía en Youtube porque no hay pisto para comprarla en acetatos.

No todos aguantaron presión. Fotografía de Fernando Chuy

Autor: Ivonne Monterroso

Ivonne Monterroso. (Guatemala 1994 - ...) Morena de ojos grandes, melómana, "tía cosa" por las noches, cantante de ducha, inquieta por naturaleza, astral nebulosa, soñadora y amante de todo.

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