Azul y blanco, los colores de mi patria

Fotografía de Fernando Chuy

Desde que tenemos uso de razón se nos inculca que los colores de Guatemala son el azul y blanco. Nuestra bandera representa en dos bloques azules, los mares que bañan nuestras costas y el blanco son las nubes que surcan nuestros cielos inmaculados y que nos deleitan con sus formas sublimes en cada una de las épocas del año. La bandera es como ese amuleto protector de la Nación, la cobija que nos arropa a todos los nacidos bajo el cielo patrio. Es tal el respeto cuasi místico que se le tiene, que incluso se llega a pensar que estos colores han sido eternos en la bandera guatemalteca, pero no.

Una noche, después de clase, Jonathan Salazar me pregunta sobre los orígenes de los colores de la bandera guatemalteca, pero recalcó en cuanto a la diversidad de las anteriores banderas, a lo cual le dije que sí, pero me dejó intrigado con un dato, me refirió que en un artículo leyó que los colores de la inicial bandera, reproducían los colores del pendón o bandera de los Borbones, la dinastía reinante en España al momento de la Independencia, por lo que el azul y blanco hace alusión precisamente a la dinastía borbónica. El tema terminó ahí, aparentemente…

A inicios de este mes, el susodicho me invita a que escriba un artículo (éste), pero que haga referencia a los colores de la bandera y me envía el texto en mención, al leerlo me percato que fue escrito por Pablo Sigüenza Ramírez y que se titula “Haciendo milpa en Ixim Ulew” (Parte II), se publicó en la página de Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas el 27 de julio de 2017.

Pablo Sigüenza sostiene que lo enseñado sobre la bandera y su significado, no es cierto, esa historia que el blanco simboliza la pureza y el azul los mares, así como la justicia, la lealtad, etc., fue incorporada posteriormente y no son precisamente los significados antes señalados, porque los colores azul y blanco son de la insignia de los Borbones, dinastía reinante al momento de producirse la Independencia de Centroamérica.

Estos datos despertaron mi curiosidad, al empezar a escribir algo para este 15 de septiembre y recordar el tema de los colores de la bandera, decidí indagar para fundamentar los argumentos antes señalados. El camino fue sencillo, primero busqué la insignia de los Borbones, que no su bandera la cual estuvo determinada por el reino que gobernaban, para posteriormente hacer un paseo visual por las diversas banderas que ha tenido Guatemala hasta la actual.

Retrato de Fernando VII de España (San Lorenzo de El Escorial, 14 de octubre de 1784-Madrid, 29 de septiembre de 1833).

Y efectivamente, en todos los cuadros que representan a los reyes de España desde el año 1700 en que llega al trono Felipe V, hasta Fernando VII quien reinaba en el momento de la Independencia, suelen usar una banda que les cruza el pecho, en la que los colores predominantes son el azul y el blanco, distribuidos a las orillas dos bandas azules y en el centro una franja blanca. Y si se supone que se buscaba una ruptura con la Corona, se esperaría que, hasta los símbolos propios de aquella época de la Ilustración, que introdujo banderas, escudo, etc., en el imaginario colectivo para pensar que se estaba en una Nación independiente, fueran por tanto diferentes, que representaran visualmente esa separación, el abandono del reino “opresor” para hacer un país independiente realmente.

Posteriormente dirigí mis pesquisas a las banderas de Guatemala, desde la Federación hasta la actual. Y en todas predomina el azul y blanco, los colores de los Borbones. El asunto se complica al analizar la bandera aprobada como oficial el 31 de mayo de 1858, en la misma encontramos dos barras horizontales a las orillas de color azul y blanco y en el centro los colores de la bandera de España.

Al observar esa insignia en los reyes de España de la dinastía Borbón, se me ha venido a la mente el cuadro de Francisco de Goya a Carlos IV y su familia, pues decía, una vez visto los colores, se me ocurre consultar el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821 para que me de luces sobre si la propuesta de Sigüenza en su artículo, se encuentra reflejada en el documento constitutivo de la separación de la Capitanía General de Guatemala de la Corona de España.

No se nos suele invitar a leer el Acta de Independencia, las pocas veces que vemos el documento es en un afiche de algún “altar cívico” en estos días de celebraciones patrias, pero estudiar su contenido, no recuerdo haber sido incitado a ello. El artículo uno dice así:

1. Que siendo la independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el Sr. Jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.

Es un documento sincero, prístino, claro, afirma en su artículo inicial que el Jefe político decidió hacer la independencia para evitar que sea el pueblo quien la proclamase, porque, apunta, eso traería consecuencias “que serían terribles”. Continúa el documento ratificando a Gabino Gainza como jefe Político y los demás funcionarios que ejercían tareas de gobierno en las diversas provincias que conformaban la Capitanía, recalca el hecho que la religión católica que profesaron y seguirán profesando por los siglos, sea la única de Guatemala y da indicaciones de las elecciones a la Asamblea Constituyente que se ha de reunir en los primeros meses de enero de 1822 para redactar una Constitución.

Tenemos más elementos entonces para ratificar lo sostenido al inicio, la bandera está diseñada con los colores que refuerzan la continuidad del régimen tal como lo constata el Acta de Independencia. Quienes detentaban el poder hicieron la separación para evitar “consecuencias terribles” si lo hace el pueblo, porque de haberlo hecho el mismo pueblo, se intuye en el documento, el proceso hubiera sido otro, muy probablemente la historia de este país hubiera sido distinta, con un auténtico sentido de ruptura y de “creación” de un Estado –Nación real.

Recapitulemos, colores azul y blanco de la banda cruzada que aparece sobre el pecho de los reyes de la dinastía Borbón, son los que se toman para hacer la bandera de Guatemala y las del resto de Centroamérica, el Jefe Político nombrado por el último rey de España para esta región, Gabino Gaínza, sigue ejerciendo esa función y es él quien ordena firmar el acta de Independencia para evitar cosas terribles de ser el pueblo quien lo haga. Pero ¿quién es ese pueblo al que se le veda realizar la Independencia? O dicho coloquialmente, se les adelantaron para evitar “bochinches”.

En la narrativa de nuestra Independencia, la oficial, la que no cuestiona el color de la bandera y menos analiza el articulado del Acta, aparece un personaje que lleva “marimba y cuetes” para alentar al pueblo que grite “Independencia”, esa gente está fuera del Palacio del Capitán General y son alentados a gritar ¿alguna semejanza con la actualidad? Estas personas habitaban en barrios populares de los alrededores del centro de la ciudad: Candelaria, San José, Los Remedios, este personaje es doña Dolores Bedoya de Molina, y precisamente su esposo, Pedro Molina, está dentro del Palacio “discutiendo” el tema de la Independencia y alentado que se lleve a cabo.

Recalco, el pueblo está afuera, es llevado a gritar “¡Independencia!” y dentro del recinto se está diciendo que se haga la emancipación de España, para evitar que ese mismo pueblo que grita en la calle, lo realice, para evitar así males que se consideran catastróficos.

Cuatro meses después de esos acontecimientos de 1821, el mismo que ahora es Presidente provisional de las recién emancipadas provincias de Centroamérica, firma el acta de anexión a México, adhiriéndose al plan de Iguala del Emperador Iturbide que tenía una línea política tan conservadora, como quienes firmaron la Independencia de España en aquel 15 de septiembre de 1821.  ¿Alguien hace alusión a la anexión o celebra la que podría ser llamada segunda independencia en julio de 1823? Nadie.

196 años después, la realidad de ese pueblo que gritaba en aquel día de septiembre y luego no pudo decir nada al producirse la anexión a México, sigue siendo la misma. Se les llamará cada cuatro años a votar, no gritarán “¡Independencia!” sino ¡Democracia! ¡Institucionalidad!, pero estarán ajenos, alejados, de los centros de decisión real, no se les puede permitir que tomen las riendas de su país, para evitar “consecuencias terribles”.  Y mientras tanto esa gente, seguirá ondeando la bandera cuyos colores reflejan, así como el Acta de Independencia y los personajes que la llevaron adelante, que nada ha cambiado, únicamente que en lugar de depender de España, se dependerá de los grupos oligárquicos locales. Los impuestos no se irán a Madrid, se quedarán acá para ser esquilmados por los administradores del lugar.

Fotografía de Fernando Chuy

 

Autor: Angel Valdez Estrada

Nacido en algún lugar del mundo el 1 de octubre de 1967. Actualmente trabaja como docente en la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, escribe textos de investigación y en sus ratos libres redacta historias cortas de ficción.

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