¿Bella pero sin varas?

IMG_6998Por Elí Orozco

Aquel que no esté muy familiarizado con los concursos de esta índole debe tomar en cuenta que en Guatemala hay dos certámenes de belleza que guardan cierta rivalidad: Miss Universo Guatemala y Miss Universo Latina. Debe anotar además que los certámenes de belleza no son obras de caridad, sino negocios donde se busca generar fondos atrayendo patrocinadores y las candidatas deben pagar para poder ingresar a los certámenes.

Teniendo los puntos anteriores claros es momento ahora de sumergirse un cachito más. Guatemala es país multiétnico y clasista, una suerte de pigmentocracia de la herencia colonial que sobrevive hasta nuestros días. Esto es evidente hasta en los concursos de belleza. En Miss Universo Guatemala, el costo de inscripción de una candidata es de ocho mil quetzales —me cuenta una fuente confiable —. Para ingresar al certamen de Miss Universo Latina, el costo es mucho más económico: Q3,500.00,  confirma la misma fuente.

En este país el poder adquisitivo en gran manera se encuentra concentrado en los grupos sociales con rasgos caucásicos, y son muchachas de estos grupos las que pueden desembolsar ocho mil pesos para participar en un certamen de belleza. En Miss Universo Guatemala, es notoria la presencia mayoritaria de muchachas blancas.

Por otro lado, el certamen de Miss Universo Latina, abre la posibilidad de participación a personas de estratos económicos menos privilegiados. Es de imaginarse que en un país donde los rasgos fenotípicos se asocian a estratos económicos específicos, los sectores económicamente “menos privilegiados” tengan la piel morena y mestiza. Lo que no implica, evidentemente, que no se pueda ser moreno y al mismo tiempo tener varas, pero no es un secreto que los sectores oligárquicos e imitadores apelan sistemáticamente al llamado “blanqueamiento” como una forma de ejercicio simbólico de poder.

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Muchachas participantes de Miss Universo Latina se hacen una su selfie. Fotografía de Elí Orozco

Usualmente los certámenes de belleza son descalificados por ciertos grupos sociales al tildarlos de evidenciar el machismo que predomina en la sociedad o quizá sugerir que estos muestran a la mujer como un simple objeto de exhibición. Incluso las candidatas con frecuencia son calificadas de forma peyorativa, con lugares comunes como el de  “la típica rubia”, bonita y maje, que no sabe nada de la vida más allá de las paredes que el privilegio de la belleza física le otorga.

Una simpática forma de intentar eliminar esos prejuicios es sometiendo a las participantes a entrevistas por diferentes paneles, compuestos por jueces con dominio en diferentes temas. En el último certamen de  Miss Universo Latina, por ejemplo, se contó con la participación de Eduardo Suger (físico, académico y político guatemalteco que colaboró a nivel técnico con los servicios de inteligencia del Estado Contrainsurgente. Véase informe REMHI.) como juez en este sección. Las preguntas que debían responder las candidatas abarcaban una amplia gama, desde aspectos estéticos de la vestimenta, hasta preguntas sobre temas de interés social como la inseguridad, la desigualdad  o la posición de la mujer en la sociedad guatemalteca. Por supuesto, los temas son tratados superficialmente, como ha pasado en todos los concursos de belleza de la historia.

Las candidatas responden con una amalgama de ideas y posturas, muchas de ellas con conocimiento aparentemente amplio de los temas y también en algunas ocasiones con ideas independientes que se apartan del pensamiento colectivo. Respondiendo «¿Qué puede aprender un hombre de una mujer?», las candidatas plantean una infinidad de respuestas que oscilan entre aprender de la llamada inteligencia sentimental hasta el multitasking (supuesta capacidad atribuida comúnmente a las mujeres nacidas en la posmodernidad, de poder hacer varias cosas a la vez). La candidata por San Raymundo subvierte la norma: «¡Nada! Somos iguales y todos somos capaces de hacer lo que el otro puede.»

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Fotografía de Elí Orozco

 

 

 

Autor: Barrancopolis

Medio digital de arte, cultura y entretenimiento.

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