¡Better Belize It!

 

Fotografía de Lozano

Uno de estos días (como cosa rara) me levanté temprano para ir a trabajar. Cuando iba atravesando la calle quedé sorprendido al ver cómo las niñas y niños iban manejando sus bicicletas, o a pie, sin adultos que los acompañaran rumbo a la escuela.

Simplemente iban con unas sonrisas dibujadas en el rostro. Hablo de infantes entre los 6 a 14 años, con uniformes y mochilas. Además me pareció extraño ver cómo los vehículos respetaban el paso de los niños, aquellas y aquellos se cruzaban las calles sin voltear a ver tanto, seguros de que no serían atropellados.

La escena se fue repitiendo todas mis mañanas, durante los últimos tres meses del 2017, y me dije: ¡Mierda, al fin!

Fotografía de Lozano

Esa utopía añorada donde los padres se despreocupan de si su progenie estará a salvo día a día. Esa utopía donde los niños tienen el derecho de ir a la escuela o al colegio, y recibir una educación de calidad sin importar su origen, su raza o su estatus social, donde no se ven forzados a perder sus sueños de infancia por trabajar obligatoriamente por falta de oportunidades.

 

Fotografía de Lozano

Nunca creí que lo iba a mirar. Pero caí en cuenta de que no estaba en Guatemala, ¡Qué vergas! Estaba en Belice, del que tan poco se habla y del cual tenemos una historia tergiversada, o mal interpretada.

Luego leía en Tuiter al pedazo de imbécil que tenemos por presidente, gracias a la gente mula que votó por él, metiéndose a broncas por este territorio, dispuesto a soltar millonadas de dinero para pagar abogados y discutir problemas territoriales en la Corte Interamericana de Justicia. ¡Reaccionen culeros! Casi 159 años de idiotez, peleando 11,030 km2, que se supone Gran Bretaña “usurpó” a los españoles. ¿Qué tienen que ver los actuales beliceños con esa vaina?

Personalmente si se hace un referendo en Guatemala yo votaría por el NO, Nelson Leal.

Primero, Guatemala no puede con 108 889 km2 de territorio, nosotros dejamos que las transnacionales se lleven casi como regalo, nuestros recursos naturales a cambio de contaminar nuestro suelo y dejar conflictos sociales más agudizados. Dejamos que en esta extensión en la que habitamos exista pobreza extrema, permitimos una tasa de mortalidad materna elevada. Guatemala tiene la mortalidad neonatal por las nubes, seguimos teniendo a más de 1 millón de personas sin saber leer ni escribir.

Segundo, los disfuncionarios públicos guatemaltecos viven diciendo que no hay dinero para mejorar el sistema de salud, no hay dinero(x2) para abastecer a los hospitales de medicina e insumos básicos para dar una atención adecuada a la población, no hay dinero(x3) para contratar más personal de salud. No hay dinero(x4) para mejorar el sistema educativo, etc. ¿Entonces, de dónde va salir el dinero para pagar a los abogados? Esos pisados no cobran barato y ¡Se trata de derecho internacional!

Tercero, Guatemala aún no ha sido capaz de acabar con la inseguridad social en la que se hunde cada día. Más de la mitad de nosotros vivimos en “delirio de persecución” una condición psicológica bien cabrona.

Entonces ¿Qué quiere el gobierno de Guatemala con Belice después de un siglo y medio? ¿Quiénes son los que se van a beneficiar con tanta tierra? Porque no creo que ustedes sean tan pendejos de creer que el pueblo se beneficie de todo esto. ¿O sí?

Fotografía de Richard Borja

Acá en Belice la gente vive tranquila, se camina por las calles con aquella calma que ningún guatemalteco recuerda ya. Van y vienen a horas que no importan. Los vehículos van respetando las señales, respetando la vida de los peatones, porque entienden que ellos llevan primero la vía. La gente se cruza en las zebras sin mirar a los lados porque los carros tienen que parar obligatoriamente y lo hacen, sin molestarse por ello. En ciudades grandes hay ciclo vías y vías para caminar o correr, separadas. No como un fugaz “Pasos y Pedales” en la Avenida Las Américas. Aquí existe una educación cívica tan diferente a la nuestra…

Fotografía de Lozano

La educación primaria es obligatoria, los niños andan en las calles jugando, y en la metrópoli uno que otro mendigando, pero no como en Guatemala, porque al menos esos niños (porque no he visto niñas) que mendigan tienen techo. No ves a la niñez dormir en basureros o en las calles pasando hambre y frío.

Fotografía de Lozano

Si hablamos de salud, que es lo mío, no se puede igualar. Belice tiene sus dificultades, pero se ve que luchan por mejorar. Al menos la cobertura es amplia, las enfermeras llevan la batuta, sobre todo en el área rural. A los enfermos de diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas, ¡Se les regala la medicina! Mes a mes deben ir al centro de salud por ella (siempre y cuando tengan la medicina). Los programas de salud extranjeros, los aprovechan para continuar mejorando el sistema, no como Guatemala, que en un estudio hace 2 años, descubrimos puestos de salud ficticios en Tajumulco, San Marcos que finalmente paró en los noticieros del país.

Y para dejar unas pinceladas de este viaje, fui a echar las chelas al bar más cañejo de Belize City, donde se juntan los más barrio fino de la ciudad, y me puse a escribir estas líneas. En otra ocasión pasaba por un parqueo, y me asombró ver un pick up con los vidrios abajo, y las llaves puestas en el starter, ¡Men!, ¿Dónde putas en Guatemala ves eso?, ni un guardia, nadie por ahí. Me paseaba por la carretera a visitar los centros de salud, para cumplir con mi labor, y las escuelas en la entrada, llenas de bicicletas, tiradas, parqueadas, como fuera, sin candados, ni nada que los asegure, las casas viven abiertas de par en par, las personas en la carretera van pidiendo jalón a diestra y siniestra para llegar temprano a su destino. ¡Cagadales!, hay tanto que contarles de Belice, que no me alcanzan las palabras.

Entonces, si GuateMALA, ganara ese referendo, sería la cagada más histórica. Además, ningún beliceño va dejar que un guatemalteco lo gobierne, seguro se desata una guerra totalmente innecesaria. Y aquí no termina la historia, falta mucho por conocer barranqueras y barranqueros.

Trataremos de continuar con esta novela territorial. Para mientras dejen de pintar a Belice en el mapa de Guatemala hasta nueva orden, ¡Cerotes!

Fotografía de Richard Borja

 

Autor: Estuardo Piedra Santa

Estuardo Piedra Santa (Bergonia Town, Guatemala 1987) Q'anil de nacimiento, curandero de profesión, amante de lo exótico y de la pluriculturalidad. Con deseos de avanzar en esta selva y cultivar muchas semillas. Mente abierta y dispuesta al coloquio, al debate, a la conversación pero no a la discusión sin sentido.

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