Caleños pachangueros

La salsa es dura y eterna como las ganas de bailar.

Un precoz y desaforado cineasta y escritor apellidado Caicedo, bautizado Andrés, escribió Que viva la música, su primera y última novela (hombre melancólico, muere a los 25 años): el delirante diario de una muchacha caleña para quien la música, más allá de simple experiencia estética, es el lazarillo que la conduce en baile de la vida en una ciudad hecha para albergar las melomanías más insólitas de Colombia y del mundo.

Que viva la música es la prueba literaria de que cualquier caleño después de deambular por el género que exprese mejor la rebeldía juvenil, es tocado por la salsa, como si dentro suyo hubiese un tambor en crescendo llamando a bailar el resto que dure la vida. Por algo tenía que ser Santiago de Cali la tierra de Caicedo, capital mundial de la salsa y centro de operaciones del Grupo Niche.

A Cali, los guatemaltecos no la conocemos sino por Niche, absurdo negarlo. Toda una nostalgia viene de recordar un baile pegadito a la pareja de turno imaginando Gotas de lluvia en una noche calurosa de los 90, década recordada por el auge de la salsa romántica, en plena decadencia comercial del género. No es casualidad que las localidades de su próximo concierto el 29 de junio, celebrando el aniversario del legendario Grupo Rana, lleven el nombre de sus canciones de esta época (Hagamos lo que diga el corazón, Una aventura, Gotas de lluvia, etc.).

Menos conocidas resultan otras canciones del grupo con las que vacilan los verdaderos rumberos, salsa para Caicedo, el africanismo que da nombre y sabor a Niche, el tumbao feroz y la letra relatora de historia e identidad:

Que sepan en Puerto Rico

(que es la tierra del Jibarito)

a Nueva York, hoy mi canto,

perdonen que no les dedico;

A Panamá, Venezuela…

a todos, todos hermanitos,

el Grupo Niche disculpas pide

pues… no es nuestra culpa

que en la costa del Pacífico

hay un pueblo que lo llevamos

en el alma se nos pegaron

y con otros los comparamos…

Allá hay cariño, ternura,

ambiente de sabrosura,

los cueros van en la sangre

del pequeño hasta el más grande,

son niches como nosotros

de alegría siempre en el rostro…

A ti mi Buenaventura

con amor te lo dedicamos…

(Buenaventura y Caney, 1981. Fragmento)

 

Cali pachanguero es prácticamente un segundo himno de Cali, mientras que La negra no quiere es el tipo de salsa para bailar con una sonrisa de oreja a oreja. El Grupo Niche ofrece un poco de todo, y más allá de revivir la nostalgia de la salsa romántica, se presenta como una institución musical apreciada por los espíritus rumberos que no son timados con la estafa bailable de estos días.

 

La salsa es dura y eterna como las ganas de bailar. Sólo falta que el público guatemalteco sea contagiado por el sonido de los cueros, el tumbao del piano, un contrabajo de melodías como caderas, y unos vientos que ataquen con el  sabor metálico que convoca o repatria melancolías según la vibración de los  instrumentos. Si les gusta la rumba… entonces agárrense que lo que sigue es candela…

 

Próximo concierto

Mañana el Grupo Niche se presentará junto al Grupo Rana en Tikal Futura a las 8pm las entradas más baratas son de Q250 para adquirirlas y para más información todo ticket

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

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