Algunos clichés de la ignorancia

Fotografía de Fernando Chuy

Llega un momento en la vida de todo facebookero deconstruido en el que cae en cuenta que tiene terribles personas dentro de sus contactos, que algunos de ellos tienen cerebro de pescado, que simplemente no han salido de la burbuja en la que muchos de nosotros fuimos criados en esta sociedad cuadrada.

Viniendo de una familia cristiana y una universidad neoliberal, viví en un ambiente propicio para crecer teniendo una ideología muy conservadora y cerrada, pero gracias a mi sincero espíritu rebelde y a mi educación sobre historia y sobre todo mi trabajo con la educación, logré reventar esa burbuja que me mantenía alienada y perdida en discursos elaborados que  me envolvían y me hacían perder el valor humano, a pesar de reventa la burbuja, una siempre se encuentra con ideas o argumentos que son repetidos por distintas personas para justificar su racismo, clasismo, homofobia y demás derivados de la discriminación, por ejemplo, en las redes sociales, donde todo el mundo tiene derecho y ninguno quiere asumir su responsabilidad justificándose en la libertad de expresión.

Por eso hice una recopilación de los argumentos más recurrentes de las mentes cuadradas con el afán de construir un nuevo diálogo de comunicación sobre “lo que las personas creen que dicen”, “lo que en realidad dicen”  y “lo que la historia dice”.


Fotografía por Lozano

Lo que creo que digo: La biblia dice que ser gay es pecado.

Lo que realmente estoy diciendo: Mi interpretación de la biblia es sesgada, nunca la he leído, solo repito lo que escucho de los predicadores.

Con este argumento ignoramos el primer mandamiento, y el segundo, ambos son los principales mandatos de la religión judeocristiana; “amarás a Dios sobre todas las cosas” y “amarás a tu prójimo como a ti mismo” por ende todos los discursos de odio y discriminación generados por los representantes de la iglesia son inadmisibles, a menos que decidan ignorar los mandamientos y enfocar su doctrina únicamente en los pasajes misóginos y homófobos de los que en en efecto están plagadas las “Sagradas Escrituras”. Si vos pensás que ser gay es pecado, esto revela dos cosas: primero, que no leés tu Biblia y , segundo, que definitivamente carecés de amor propio. Aunque… si realmente la leyeras, te darías cuenta que es un compendio de contradicciones, y probablemente renunciarías al cristianismo…

 


Mujer Ixil. Fotografía de Lozano

Lo que creo que digo: No hubo genocidio, lo que había es una guerra y en la guerra muere gente inocente.

Lo que realmente estoy diciendo: Yo no reconozco el genocidio porque no entiendo esa realidad histórica, repito toda la ideología que la clase dominante me ha impuesto porque carezco de criterio propio o simplemente tengo familiares mercenarios que se enriquecieron a través del genocidio o fui uno de ellos. 

Lo único en lo que parece haber acuerdo es que sí hubo una guerra, pero ¿genocidio? Si su respuesta es un enfático “no” ¿qué evidencia la gran cantidad de fosas comunes encontradas en el interior del país, donde se han encontrado los restos de familias completas que fueron sometidas al asesinato y tortura? Personas que pertenecían a una misma etnia, además de señalar que existen casos como el de CREOMPAZ (Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz) que en aquellos oscuros tiempos de guerra funcionaba como centro de detención y ejecución clandestino, lugar conocido en esa época como la Zona Militar 21.

Para disipar más dudas sobre este hecho de nuestra historia podés visitar la Fundación de Antropología Forense, para ver algunos de los restos óseos de estas fosas comunes, y toda la documentación que ellos tienen sobre estos casos, para ver con ojos propios que los huesos y cráneos no son utilería de cine o adornos de halloween; son las pruebas contundentes de miles de personas inocentes que fueron asesinadas por su origen étnico y su condición política. También existe el Informe del Proyecto lnterdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica, Guatemala: Nunca Más, que contiene la síntesis de cada uno de los testimonios recolectados de 1995 a 1996 sobre los testimonios de las víctimas sobrevivientes del conflicto. http://www.remhi.org.gt/bd/ Por eso cada vez que digas que no hubo genocidio, recordá que estas negando una realidad histórica, avalada por evidencia forense.


Fotografía de Fernando Chuy

Lo que creo que digo: El que es pobre es porque quiere, porque oportunidades hay.  

Lo que realmente estoy diciendo: Yo no quiero reconocer mi condición privilegiada en esta sociedad desigual por lo tanto no quiero aceptar que mis privilegios son causa de las desventajas de las mayorías o defiendo como perro fiel el discurso de las clases dominantes por mi falta de conciencia social.

Es importante reconocer que las causas del estado actual de la pobreza y desigualdad del país se pueden observar en nuestra historia. La invasión española mal llamada conquista, la época de la colonia donde los indígenas eran tratados como esclavos, los supuestos movimientos independentistas con los que los criollos empezaron a perpetuar su poder, la revolución liberal que inició el despojo de las tierras indígenas para la cosecha del café. Toda nuestra historia contiene el despojo de la clase oligarca hacia los pueblos indígenas. Aún en nuestros días conservamos una economía semi colonial y semifeudal que nos mantiene retrasados y perpetua la desigualdad. Por eso debés entender vos que tu propio trasero clasemediero lleno de aspiraciones e ideologías oligarcas está en desventaja y que pese a las mejores oportunidades, la élite económica del país desde que firmó esa supuesta acta de independencia, sigue siendo la misma. El neoliberalismo se ha encargado mantener su poder hasta nuestros tiempos, un ejemplo claro de esta situación es que Alvar Arzú Irigoyen (Familiar directo del clan Aycinena que mantiene fuertes cuotas de poder económico y político desde que se formó la república) tiene el poder de expulsar a los vendedores informales de la sexta avenida para beneficios de negocios propios y de extranjeros.


Lo que creo que digo: Yo no soy racista, soy ladino y tengo amigos indígenas.

Lo que realmente estoy diciendo: Soy racista pero no lo sé.

Durante la época de la colonia se decía que los nativos de la región valían menos que los “Conquistadores Españoles”, se les trató como esclavos, eran vistos como animales, se les llamo “indios” y todas las connotaciones que se te vienen a la cabeza con esa palabra (huevones, mulas, borrachos) es parte de ese racismo que justifica la explotación de los indígenas. Algunos de nosotros adoptamos la palabra indio como insulto, e ignoramos los avances y la trascendencia histórica de nuestra cultura, ignoramos el conocimiento ancestral para responder a cánones extranjeros de aspiraciones. Y es por eso que no sos capaz de considerarte mestizo y no sos capaz de leerte desde la formación indígena innegable del país. Cuando te apartás de manera categórica de la cultura maya estas replicando ideas retrogradas coloniales y no te asumís como parte de la colectividad diversa de nuestro pueblo.

Reconocerse racista es el primer paso para evidenciar la perpetuación del racismo desde la invasión, un racismo enraizado que provoca una condecendencia, patriarcalidad, una empatía hacia la cultura indígena, como querer correr con los ojos cerrados. Si seguimos así siempre nos golpearemos con la misma pared, por eso abrí los ojos, identificate dentro de esta sociedad y comprendé que el racismo es un problema de raíces históricas.


Fotografía de Fernando Chuy

Lo que creo que digo: Si está bien ser feminista, entonces está bien ser machista.

Lo que realmente estoy diciendo: No acepto mis privilegios y ventajas sociales como hombre porque me siento cómodo con esa posición, además carezco de conocimientos sobre lo que significa el movimiento feminista.

Lo primero que hay que reconocer es que la población guatemalteca de mujeres supera la de hombres por un 59%, eso tiene que ser un parámetro para que las mujeres tengamos voz y voto en las situaciones de este país, pero sólo un 2% por ciento de los puestos de poder  en Guatemala están ocupados por mujeres. Eso quiere decir que aunque hay un porcentaje alto de mujeres profesionales ellas no son tomadas en cuenta para estos puestos, ni son escuchadas sus demandas y necesidades.

Por eso es que no te das cuenta que en un hospital a las mujeres doctoras les dicen “seño”, y a los hombres doctores;  las mujeres no tienen un lugar seguro en las calles, pues desde la edad de 8 años (en promedio) reciben su primer acoso. El estado no rige sobre el cuerpo del hombre, mas sí tiene leyes sobre el cuerpo de la mujer.

Además en la historia de Guatemala la mujer ha sido excluida, se olvidan nombres como Rina Lazo, María Chinchilla, Rogelia Cruz, Mamá Maquín, Mirna Mack, Norma Cruz,  y muchas otras… Mujeres que han sido invisibilizadas o trasladadas a segundo plano, por su género.

La existencia del feminismo no tiene que ver con minimizar al hombre o negar sus derechos, sino entablar un análisis coherente con respecto a la condición de género. No tiene nada que ver con el machismo, pues este permite la minimizaron de la mujer y sostiene que la naturaleza del hombre es superior.

Ahora, con todos estos argumentos, podemos hacer un análisis más profundo y darnos cuenta que los lugares comunes en nuestros comentarios tienen un origen histórico social y un fondo multicuasal. Las cosas no son en blanco y negro; más bien tienen una profundidad que tenemos que ser capaces de leer y confrontar cuando se necesario.

Las injusticias y las acciones discriminatorias merecen ser apuntadas, señaladas y evidenciadas.

En resumen:

Hay que alborotar cuando hay que alborotar.

 

*Header de la serie palimpsestos de Rodrigo Abd

Autor: Maya Juracán

Pretenciosa de nacimiento, Historiadora por profesión, Gestora cultural por necesidad y en bici de Hello Kitty por la zona 1.

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