Cómo usar el transporte público y no morir en el intento

IMG_3619

Fotografías de Elí Orozco y Lozano

 

¡Córranse para atrás! ¡Ápurate vos patojo súbite que voy preciso! ¡Chavo de gorra córrete para atrás! ¡Sigan la fila de en medio! ¡Pasajes en mano! ¡Si no te gusta paga taxi cerote!

Para utilizar el transporte público procurá dejar tu dignidad en casa. No llamés la atención, vestite como vago, lo menos vistoso posible. No portés cadenas, aretes, pulseras, anillos de oro, de plata o cualquier otra cosa brillante. Laptops, tablets o cualquier objeto de valor. ¡Aguas! Hay que andar ojo al Cristo.

Se tiene que estar mentalmente preparado  para un posible asalto, accidente de tránsito, peleas, metidas de mano, fragancias ofensivas, acoso intenso y piropos pasados de verga. Cualquier contratiempo inimaginable es posible. Es recomendable ubicarse cerca de las salidas del bus para escapar rápidamente en caso sea necesario.

Es preferible no usar audífonos (para los asaltantes este es un indicio de  la existencia de algún smartphone, si tenés Bluetooth mejor es llevarlo apagado). Debés mantener la billetera o la bolsa a la mano en caso sea demasiado tarde, te agarren desprevenido y tengás que ofrendarlo. Es recomendable portar un teléfono oldschool y una billetera raída para ser sacrificados en caso de asalto. Los documentos personales es mejor llevarlos en cualquier sitio, menos la billetera.

El asiento justo detrás del piloto debe evitarse a toda costa. Los asientos próximos al piloto o cerca del ayudante son de alto riesgo, según nuestras estadísticas de asesinatos relacionados con el transporte público en ciudad de Guatemala. Si querés incrementar tu esperanza de vida jamás viajés cerca del guardia de seguridad.

SONY DSC

Campo Pagado

-Buenos días señores, vengo a tocarles la puerta de su corazón, tengo necesidad, regálenme una moneda por el amor de Dios, él sabrá recompensarlos.

-Hoy les vengo a hablar la palabra de Dios nuestro señor, no volteen la mirada.  ¡Estamos llegando al final de los tiempos mi hermano, el mundo está rodeado de pecado, hay fornicación por todos lados, drogadicción y alcoholismo!

– ¡Bueno hijos de la gran puta, hoy sí ya valieron verga!, cuidado intentan hacer una mulada que les saco las tripas de un bombazo!   Eso era lo que decíamos antes, ahora por la gracia…

IMG_20160525_172050

Para abordar las burras hay que usar  paradas improvisadas, ser ágil y salvaje. Los pilotos se pasan por el culo las paradas oficiales, es más, cuando estás esperando camioneta hay que alejarse todo lo posible de las paradas, los chóferes acostumbran a tirarle el bus encima a la gente (literal), es una hermosa costumbre que tienen los malditos.

Al subir asegurate de tomar asiento rápido o agarrarte de donde se pueda para evitar contusiones, chinchones o rasguños ante los intempestivos acelerones o frenazos (a veces creo que hasta por chingar lo hacen los mierdas), esta es otra actividad culera que parece ser tradición en los transportistas, un estilo de manejar que se transmiten de generación en generación.

Los pilotos utilizan paradas estratégicas (para ellos) en donde se quedan varados esperando a que el bus se atasque de gente, o llegue otro bus a ocupar el puesto. Por nada del mundo se van a mover de ahí antes de que las dos circunstancias anteriores se concreten.

Hay que hacerle huevos a esperar a que se les ronque la gana seguir la ruta, a veces puede ser hasta una hora, agreguemos a eso el tráfico denso y las demás paradas que hacen falta para llegar, es mejor llevar un libro, estudiar para los exámenes, leer el periódico, platicar con desconocidos, casaquear o realizar cualquier otra actividad para pasar el tiempo. Se puede ver el Facebook, leer Barrancópolis, o watsapear pero recordá que te arriesgás a que te roben el smartbean.

IMG_3630

¿Cuánto cuesta el pasaje en realidad?

Nadie lo sabe con certeza, a veces un quetzal, otras tres, incluso cinco. Procurá  pagar el valor del pasaje que el piloto disponga, por lo regular le sube el valor para poder pagar al ayudante, mantener a la amante y a otros dos pisados que se sientan sobre el motor y que no hacen nada útil más que beber cerveza, maltratar e intimidar a los usuarios. ¿Para qué discutir con personajes chinches que no entienden de razones?

Preparate para escuchar a todo volumen lo mejor del repertorio de rancheras, música  banda, perreo intenso del más fino o en el mejor de los casos el disco pirata de éxitos en inglés que todo chofer que se respeta debe tener, un playlist con lo mejor de las baladas rock y pop de los setentas, ochentas y noventas.

 

SONY DSC

El transporte público en Latinoamérica 

Autobús, bus, ruta, colectivo, combi, guagua, ómnibus, pecera, flota, autocar,  góndola, liebre, acordeón, buseta, chiva, chivilla, cazadora, lata, chuzón, chato, chimeco, burra, guajolotero, totolero, mirabus, pisicorre, autobusete, etc.

No importa el nombre, las experiencias son muy similares en Latinoamérica. ¿Cómo le dicen en tu país?

Una amiga extranjera que no quiso ser nombrada sorprendentemente dice que le gusta mucho el transporte público de Guatemala porque es divertido y desordenado en contraposición al de Europa. A ella le gusta mucho que acá la gente conversa durante el viaje, mientras que en el otro lado del charco apenas y se voltean a ver. “Todos son más fríos y anda cada quien en su mundo”, añade.

Luisa Monroy es guatemalteca y tiene siete años de vivir en España. Todos los días utiliza el bus para ir al trabajo, aborda en la parada de la calle “López de Hoyos” en la ruta número 73 y se baja en “Diego de León” Ahí camina una calle y coge (así se dice en España) la 61 que la lleva a Narvaez esquina Ibiza, todo el trayecto tarda unos 40 minutos.

Le pregunté a Luisa sobre su experiencia con el transporte público español y esto fue lo que contestó: “Aquí no van llenos los buses, hay un orden para subir, y respetan las paradas, incluso esperan hasta que terminés de bajar para volver a andar”.

¿Cuál es la mayor diferencia  entre ambos transportes? Un mundo, acá la gente no se empuja para abordar, vas con seguridad, no tenés miedo de que alguien se suba a asaltar. No hay vendedores ambulantes en los autobuses. El precio del transporte siempre es de 1.50 euros. Hay wifi y ahora están implementando cargadores para los celulares. El transporte tiene horarios bien definidos y hay una aplicación que se llama rápibus en dónde pones el número de la línea y te dice cuánto tiempo tardará en llegar al lugar en dónde estás y es bien exacta para dar esa información.

Por último le pregunté a Luisa ¿Extrañás algo del transporte de acá? Y su respuesta fue rápida, clara y concisa: ¡Noooo! Ni hablar.

En esta foto del 11 de mayo de 2016, un mural de dos chicas adorna la parte trasera de un autobús en Acapulco, México. En la actualidad es más sencillo encontrar en la avenida costera que abarca la zona hotelera un vehículo lleno de soldados, un agente federal o un grupo de policías de asistencia a turistas que un taxi. Efectivos de la armada patrullan la playa mientras policías federales vigilan el malecón. (AP Foto/Enric Marti)

Esta foto del 11 de mayo de 2016, un mural de dos chicas adorna la parte trasera de un autobús en Acapulco, México. fotografía de Enric Marti/AP

*

El autor de este texto es un asiduo usuario de camionetas, tras años de experiencia ha desarrollado una metodología para sobrevivir al transporte público: usa taxis colectivos.

Agradecimientos especiales a la querida amiga colombiana Catalina García por su valioso aporte en la construcción de este texto.

Autor: Lozano

Guatemala 1987. Trabajó en un barrio en la periferia de la ciudad haciendo proyectos de arte y lúdica en búsqueda de la posible utopía de generar trasformaciones sociales. Siempre quiso estudiar y ser músico pero su viejo no quería que fuera un “vagabundo”, ahora que puede se quita la gana y se da ese lujo. Por necesidad de cara de chucho hizo periodismo de politiquería y trata de redimirse a través de este espacio.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *