Con ojos de futuro

Durante la guerra Sabino Esteban luchó para sobrevivir en la selva junto a su familia en una CPR (Comunidad de Población en Resistencia). El día a día era   huir o morir.

Sabino Esteban. Fotografía cortesía de CALDH

Sabino creció en medio de las carencias, el hambre y el temor a ser interceptado junto a su familia por el ejército.  “Nací en 1981 a finales de diciembre, dos meses tenía cuando en Ixcán se dieron las grandes masacres. Ante esa situación de terror la única opción que teníamos era irnos para México; estuvimos ahí dos años, en Chiapas. Cuando el gobierno mexicano ya no permitía nuestra permanencia, mis padres decidieron volver a Guatemala y nos incorporamos a las comunidades de población en resistencia (CPR), ahí fue en donde crecí”.

Sobre esa etapa de su vida Sabino tiene recuerdos de sufrimiento y terror, pero a pesar de eso tiene una actitud muy positiva sobre la vida, dice que en la CPR aprendió valores muy importantes como la unidad, “a través de ella pudimos lograr nuestra sobrevivencia, eso nos ayudó a salvar nuestras vidas. Una comunidad pequeña perseguida por el ejército gestó valores importantes como la solidaridad y la cooperación”.

Sabino recuerda que lograron mantener un sistema de educación y salud sin tener apoyo del gobierno, a través de la sabiduría ancestral y a paliar el hambre a través del trabajo colectivo. Cuando un grupo padecía hambre otro grupo colaboraba para que no murieran. “Ese apoyo mutuo se debería de poner en práctica actualmente, pero vemos a nuestros vecinos como si no tuvieran nada que ver con nosotros. La esencia de la vida es vivir en hermandad”, comenta.

Un poema de Sabino le dió el nombre a la muestra fotográfica Y desde siempre fuimos hacía la vida. En la inauguración de esa exposición conocí a Sabino y quedé impresionado por su historia y más aun cuando conocí sus textos llenos de esperanza.  El poema Hacia la vida, por ejemplo, habla sobre cómo la población sufrió el conflicto armado, y cómo desde ese ambiente de persecución siempre optó por la vida.

Sabino observa la exposición “Y desde siempre fuimos hacia la vida” Fotografía cortesía de CALDH.

“Siempre seguimos apostando por el derecho a la vida, un derecho que toda la población tiene, y nadie puede negar. De ahí surgió este verso “Desde siempre fuimos hacia la vida”, cuando otros buscaban la muerte, querían hacernos desaparecer, pero el pueblo siempre buscó la vida y una forma de buscarla es organizarse, defenderse, salvar la vida” Puntualiza.

A sus 35 años Sabino es licenciado en pedagogía, maestro de educación primaria y poeta de la vida. Tiene un pie puesto en el pasado y un paso firme hacia el futuro. A continuación comparto algunos de sus textos.

 

COMO EL AGUA

Lo reconozco, soy como el agua,

a veces limpio

a veces turbio

a veces remolino

a veces correntada.

Me amargan a veces

me endulzan a veces.

Y para brotar y ser libre

rompí el pecho del peñasco.

Algo de lo que persigo tiene fuente en otro mundo

una gota de son se hace caudal en mi ruta.

Las sombras de ciertos días

dejan un cansancio en mi lomo.

Siento el mismo nawal del agua

veo encantos que entrañan los collados

sé del awas que las abuelas vigilan.

Tengo brazos de río

en mis manos veo surgir

el retoño de los niños.

Hay días que me dan el perfil

de vapor prófugo de lo triste

con cauce hacia los cielos

para armar la sonrisa del arco iris.

¿En qué delta?

¡Ni lo sé!

¿En qué hondura?

¡Ni lo sé!

No sé en qué vado

ni en qué remanso

me sorprenderá mi reposo

sólo presiento que será

en la tinaja de barro

de la Madre Tierra.

 

REMIENDO

En la sombra rural

de estos cerros,

la miseria

no sólo rompe las ropas:

los campesinos

remiendan hasta el corazón.

Si rompiera también

la sombra

ellos pondrían

un remiendo de luz.

 

SOÑAR

Es salir a pasear despierto

al otro lado del cuerpo dormido.

 

OTRA VIDA

Después del bombardeo

resurgía la voz de las aves.

Como fuente dulce,

alegre, hecho canto de vida.

 

Desde la trinchera

germinaban nuestras risas.

Y salíamos

con retazos de carbón

y pedazos de tabla

a pintar otra vida

en el dorso de esa vida.

 

PALABRAS

Hay que hablar:

soltar palabras

amanecidas

como gotas de rocío

al fondo

de un silencio en la tierra

abierto por una bomba.

 

 

 

 

Autor: Lozano

Guatemala 1987. Trabajó en un barrio en la periferia de la ciudad haciendo proyectos de arte y lúdica en búsqueda de la posible utopía de generar trasformaciones sociales. Siempre quiso estudiar y ser músico pero su viejo no quería que fuera un “vagabundo”, ahora que puede se quita la gana y se da ese lujo. Por necesidad de cara de chucho hizo periodismo de politiquería y trata de redimirse a través de este espacio.

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