Concierto en homenaje al maestro Joaquín Orellana

Gusnavo

Fotografía de Gustavo García

Joaquín Orellana es un músico guatemalteco que ha revolucionado su campo artístico. Ha experimentando con la música electroacústica desde principios de los años sesenta. A sus 85 años ha producido algunas de las composiciones musicales más originales en el mundo, inventando sus propios”útiles sonoros” que hacen inigualables sus composiciones.

El evento es la culminación de una campaña de crowdfunding dirigida por Numu, lanzada a través de Kickstarter (con el apoyo de Art Basel), para preservar el legado del maestro.

Durante el concierto, Orellana presentará sus obras más emblemáticas en la Gran Sala del Teatro Nacional: Ramajes de una marimba imaginaria, Híbrido a presión, y Sacratávica, con el fin de compartir el trabajo y la trayectoria de uno de los más grandes músicos de la vanguardia musical latinoamericana.

En este concierto se contará con una marimba integrada por músicos del más alto nivel: un coro de 60 voces, 20 maestros percusionistas que ejecutarán los útiles sonoros, todos bajo la dirección de Julio Santos.

Para asistir

La cita es en la Gran Sala del Teatro Nacional, el próximo miércoles 31 de agosto a las 8 pm. Las entradas están a la venta en todoticket y los precios son: balcón II Q50.00, balcón I Q100.00, platea lateral Q200.00 y platea central Q300.00.

Sobre Joaquín Orellana

El máster nació en 1930 en la Ciudad de Guatemala. Se gradúo de violinista en el Conservatorio Nacional. En 1967 recibió una beca para estudiar por dos años en el prestigioso Instituto Torcuato di Tella en Buenos Aires, Argentina.

El contacto con las corrientes de vanguardia durante este período, especialmente de la música electroacústica, marcó una influencia decisiva en sus obras posteriores. A su regreso a Guatemala, dada la precariedad de la escena cultural y la inestabilidad social suscitada por la guerra civil, la producción de obras basadas en el uso de la tecnología no era posible por la falta de las herramientas necesarias.

En ese contexto volver a las formas tradicionales de composición musical no era coherente para él y con el deseo de encontrar una forma de expresión musical propia se enfrascó en una búsqueda solitaria que lo llevó a crear sus famosos útiles sonoros.

A pesar de parecer esculturas modernas, los útiles sonoros no han sido concebidos como esculturas sonoras, tampoco son instrumentos musicales; han sido construidos específicamente para formar parte de una obra en particular. Sería imposible, o muy difícil tocar Luna de Xelajú en una Imbaluna, por ejemplo.

 

 

Autor: Barrancopolis

Medio digital de arte, cultura y entretenimiento.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *