Cosas que pasan en el barrio fino

Si nombres como Víctor el Nazi, ¡Eliel!, Luny Tunes y Noriega, te suenan familiares es porque te dejaste envolver y calentar el oído por más de alguna buena rola de perreo fino.

La Semana Santa está a la vuelta de la esquina y en el barranco preocupados por el buen desempeño y disfrute de nuestra preciada audiencia decidimos publicar este compilado con las mejores rolas de perreo que no pueden faltar junto con una hielera en Monterrico o donde sea que se vayan a poner a bailar pegao.

El reggaetón ha ido abriéndose paso lentamente desde los arrabales puertorriqueños hasta conquistar las mentes de la mara más caquera en Cayalá y de cualquier parte del planeta. Evidentemente no hace distinción de clase, y en Latinoamérica la experiencia es muchísimo más intensa.

El género cayó como agua de mayo ante nuestra necesidad adolescente de frotar los cuerpos sudados unos contra otras. Llovían gatas en celo buscando y provocando rebuleo del bueno desde principios de este siglo. Aunque el sandungueo quizá alcanzó su clímax allá por la temporada 2004-2010.

No hay pa’ nadie, pa

En algún punto de la historia de la música latina, los demás géneros perdieron el pulso ante el hijo primogénito del reggae playero panameño. Así que o te aliabas con uno de sus exponentes para tirar un tema juntos o tus canciones simplemente no sonaban en las estaciones de radio.

En la ciudad de Guatemala la irrupción del perreo fue tan poderosa que incluso terminó por darle la estocada final a la única radio en el país en la FM que programaba rock y géneros alternativos. De ser un bastión de las cabelleras largas y las vestimentas oscuras La Marca pasó a ser un espacio de difusión total de reggaetón. ¡Asere!

¡Hey! ¡Dios los bendigaaaaa!

Aunque muchos imaginan que el reguetón brotó de la nada como si se tratara de una espora, están un poco equivocados. Cantantes como Tito El Bambino, ya aparecían en Los Cuentos de la Cripta, los primeros compilados del aclamado productor canalero El Chombo.

Recuerdo bien que la primera vez que estuve expuesto al perreo estaba viendo Primer Impacto (el noticiero amarillista de Univisión). Y la presentadora, no sé si fue María Celeste, hablaba del género como un escándalo por la forma tan sutil de arrimarle los genitales a las damiselas. Desde allí quedé preñado.

Nunca buscamos letras envolventes o bien puestas. La idea simplemente era dejarse llevar por ese poderoso tembleque y el primitivo ritmo del mete-saca, saca-mete. Sin embargo, el mundo está lleno de contradicciones y uno a veces se ponía melindroso a la hora de escuchar la libidinosa-pegajosa lírica caribeña. Fue gracias a El Abayarde (Tego Calderón) que se me quitó el empacho y me liberé de estigmas.

Tego lanzó el primer álbum reguetonero que la reventó en grande con más de 75,000 copias vendidas durante su primera semana en Puerto Rico y Estados Unidos, además de traer hits del calibre de Pa que retocen, Guasa-guasa y Al Natural.

El dúo de la historia

A huevos que es Batman y Robin, pero en términos latinoamericanos Wisin y Yandel se apropiaron de esa categoría apadrinados casi siempre por otros artistas poderosos y productores. No obstante, parecen perder terreno poco a poco ante una nueva ola que se autodenomina como “urbana” y que viene siendo casi lo mismo, pero menos explícito.

Es arduo recopilar canciones y armar un concepto alrededor de las mismas, pero alguien tiene que hacerlo y además Es lo que hay. La segunda entrega de esta serie ya está lista, solo me hace falta escribirla. ¡Salú! 2

Les dejo una joya del género, ojalá la sepan apreciar.

Autor: Jonathan Salazar

(Guatemala 1985 - … ) Salazar es un pan de dios que solo le pide a la vida una ranfla con un equipo de sonido potente para navegar por la ciudad, el diario con noticias exaltantes y una dosis respetable de ultraviolencia en los canales de televisión que sintoniza. Famoso por las animadversiones ganadas en los lugares que visita, es ampliamente difundida la historia apócrifa de la patada dirigida a las gónadas de uno de sus profesores universitarios que le costaría una semana en una carceleta calurosa de un municipio fronterizo de Nicaragua.

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  1. Artimañas a la hora de echarse los tapis - Barrancópolis - […] sin mayores sobresaltos sea la bailada. Merengue, cumbia, salsa, pasito duranguense y hasta un reguetón son buenas excusas para…

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