De nombres y dignidades

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Fotografías de José Orozco

El Estadio Nacional dejó de llamarse Mateo Flores, luego de que 113 diputados del Congreso votaran a favor de renombrarlo Doroteo Guamuch Flores, en honor al nombre real del atleta guatemalteco.

La historia de Guamuch fue retratada perfectamente por Eduardo Galeano en su libro “Patas Arriba: La escuela del mundo al revés”:

El maratonista Doroteo Guamuch, indio quiché, fue el atleta más importante de toda la historia de Guatemala. Por ser gloria nacional, tuvo que cambiarse el nombre maya y pasó a llamarse Mateo Flores.

En homenaje a sus proezas, fue bautizado Mateo Flores el estadio de fútbol más grande del país, mientras él se ganaba la vida como caddy, cargando palos y recogiendo pelotitas y propinas en los campos del Mayan Golf Club.

Ayer en el congreso de la república el artista guatemalteco Benvenuto Chavajay realizó un performance donde mostró un tatuaje que lleva en la espalda con la cédula de Doroteo Guamuch como muestra de apoyo a la iniciativa de ley que cambió el nombre del Estadio Nacional. En una entrevista otorgada a Jonathan Salazar y que aparece publicada en el vespertino La Hora en enero del año pasado el artista habla sobre el tema*.

 El decreto 42-2016 oficializa el nuevo nombre que llevará el estadio, tras ser publicado en el diario oficial.

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 ¿Por qué tatuarse en la espalda la cédula de Doroteo Guamuche Flores?

El tatuaje también tiene que ver mucho con mi identidad, con la autenticidad y con las primeras resistencias del pueblo tz’utujil, la resistencia es algo muy importante.

Digamos en el caso de la cédula de Doroteo Guamuche tiene que ver con las teorías que estoy manejando sobre colonialidad, modernidad y descolonialidad, me enganché con estos conceptos, no sabía que existía una teoría sobre la descolonialidad en el arte, lo que yo quería era sanar una herida, lo que se conoce como la herida colonial y lo que tiene que ver con lo oscuro de la modernidad.
 
Quería sanar una herida desde el pueblo indígena, cuando empecé a ver los cambios de los nombres y apellidos, el racismo, la exclusión, todo eso, dije “quiero hacer algo” y me encontré con lo de que Mateo Flores nunca existió, empecé a darle seguimiento, encontré a su familia, hablé con la familia, encontré la cédula y entendí la historia de su época y cómo sucedieron los acontecimientos de cuando ganó la maratón de Boston en 1952 y como un periodista no pudo pronunciar su nombre y fue así como empezó a salir en los medios.
El decreto también estableció que la municipalidad de Mixco cambiará el nombre la calzada y el puente Mateo Flores con el nombre real del atleta que ganó la maratón de Bostón en abril de 1952: Doroteo Guamuch.
 
El nombre del estadio en ese entonces era “Revolución”, luego la Revolución se viene para abajo y en el año sesenta y dos le cambian de nombre al estadio y le ponen “Mateo Flores”, él nunca se pronunció y el nombre sigue hasta la fecha.
 
Hay muchas personas que sienten vergüenza a raíz de la exclusión y la discriminación, lo que busco con esta pieza en la espalda es un proyecto a través del cual el gobierno cambie el nombre del estadio Mateo Flores, que para mí nunca existió.
 
No se trata de una protesta ni de sacarle la madre a nadie simplemente quiero sanar una herida, una herida desde la colonia. Yo no estoy denunciando, yo estoy anunciando, mi arte es una forma de anunciación, de decir que vamos a volver, que se está volviendo, mucha gente en mi pueblo me pregunta “¿Por qué te tatuaste una cédula?” Cuando les explico entienden pero nunca desde el principio, para mí es un gesto de sanación ya que a partir de la teoría que estoy manejando, el arte es eso, una forma de sanar.
*Fracción de la entrevista: Identidad, descolonialidad y resistencia, un acercamiento al pensamiento de Benvenuto Chavajay, La Hora 2015.

Consultamos a Benvenuto esta mañana para conocer de primera mano qué onda, qué sensaciones había encontrado luego de esta poderosa victoria…

¿Qué sentimientos te invaden ahora?

Me encanta la resaca.

Y ahora…¿Qué sigue?

Un buen orgasmo.

¡Salú por eso!

Autor: Barrancopolis

Medio digital de arte, cultura y entretenimiento.

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