Desnudo se muestra quién es uno

Daniel Hernández-Salazar muestra un autorretrato hecho hace algunos años con una cámara análoga. Fotografía de Lozano

Recuerdo haber visto afiches en varios lugares de la ciudad allá por 2015. Se trataba de una convocatoria para posar desnudos en una sesión fotográfica, hombres y mujeres serían los protagonistas, y aunque no había un rango de edad que limitara la selección sí era necesario que todos fueran mayores de edad.

Así fue como me enteré del proyecto de Daniel Hernández-Salazar, un fotógrafo guatemalteco de reconocida trayectoria. Ya había visto sus fotos pero no tenía idea de quien las había tomado. Observé parte de su trabajo en revistas, libros e incluso pegadas en algunas paredes del Centro Histórico de la ciudad; cráneos, pelvis y ataúdes también han sido retratados como parte de su trabajo alrededor del conflicto armado interno que se apoderó del país durante treinta y seis años.

A Guatemala se Reb(v)ela le preceden otros proyectos fotográficos alrededor del desnudo. Pero es a partir de esta serie, que Hernández-Salazar captura las imágenes de sus protagonistas como sujetos políticos. Es a partir de retratar a las personas sin ropa que se busca plasmar un sentido democrático en la muestra, más allá de los propios rasgos que caracterizan a cada uno de los modelos que posaron para él usando como marco-escenario una estructura con forma de esquina.

 

¿Por qué decidiste llamarla Guatemala se Reb(v)ela?

Desde que empezó la guerra en los años 60’s la gente paulatinamente se fue quedando callada, no ocurrió de un día para otro, pero fue producto de la represión. Sí hubo un cambio a comparación de la Revolución de 1944, donde la gente comenzaba a participar, elegían democráticamente, había académicos e intelectuales en puestos de gobierno. No era lo que había sido antes durante las dictaduras y menos lo que fue después, que eran básicamente los militares cumpliendo las órdenes de la oligarquía que no quería que este país cambiara y que no hubiera gente inteligente. En los años de 1970 y 1980 la gente tuvo que quedarse realmente callada, todos los que pensaban distinto se los “echaban”, los amenazaban o tenían que irse al exilio, entonces todo mundo dijo “va, órale”, entonces no hay que manifestar, no hay que opinar.

Pasaron los años y fue hasta el 2015 que la sociedad volvió a salir a la calle consistentemente por un período largo de tiempo a opinar, digo “la sociedad” en su conjunto porque no eran sólo los de la San Carlos, los sindicalistas o los maestros, eran TODOS. Había gente adinerada manifestando junto a indígenas del área ixil, había estudiantes de varias universidades. Entonces fui a la marcha de las universidades privadas, porque es importante documentar que los hijos de los oligarcas, clases medias, van a salir a la calle, eso sí es una novedad y documenté eso. Pero a partir de eso como artista, no sólo como documentador pensé ¿qué voy a hacer en este momento en que Guatemala está opinando? Entonces se me ocurrió hacer un proyecto fotográfico y junté ese interés de participar, documentar y opinar ante el público con mi trabajo alrededor del  cuerpo.

Antes hablaba de desnudos, retratos y fotografía forense porque he trabajado en las fosas y en prensa. Pero me puse a pensar que iba a dejar de decirle así y ahora le diría “fotografía de cuerpo”, entonces se me ocurrió juntar esas dos cosas y además el estímulo que me han dado otros fotógrafos que admiro mucho y que han hecho cosas en esa línea pero haciendo ya mi propia propuesta combinando todo eso. El nombre salió de Guatemala porque quería que fuera algo ubicado aquí, que opinaba sobre nuestro país y de la sociedad, y luego me puse a jugar con la palabra Revelar porque ya la había usado dos años antes en una exposición que se llamó “Revelación: El papel de la memoria en el país del olvido” y jugaba con la palabra Rebelación de develar o mostrar una cosa oculta y Revelación al revelado de película, aunque ahora no tiene tanto sentido como antes porque ahora todo es digital y se habla de imprimir o manipular digitalmente las imágenes en la computadora, entonces me quedó el gusanito de jugar con esas palabras. De ahí salió el nombre de Guatemala se Re(v)bela, se muestra y a través de mostrarse se rebela en contra del status quo.

 

 “..en el momento en que deciden quitarse la ropa, traspasan un umbral dejando atrás sus prejuicios, sus escrúpulos en el mal, sus vergüenzas, su no aceptación de su propio cuerpo.”

¿Qué impacto tuvo en la gente el hecho de posar desnudas en la muestra?

El proyecto yo lo diseñé, yo lo cree, fue mi idea, pero también fue en parte interactivo porque las personas que decidieron llegar y realizar un performance, porque yo no los manipulé o manipulé mucho porque me preguntaban “¿y ahora qué quiere que haga?” y les respondía que se pararan allí nada más, sólo quiero hacer un retrato de usted como usted cree que es.

Ellos estaban esperando que los pusiera a saltar o no sé. Yo tenía tres momentos, las sesiones eran muy cortas, aproximadamente de 10 a 12 minutos por persona, aunque algunos se fueron a los 20 minutos y otros hasta de 6 minutos, dependiendo de qué tanta capacidad de expresión tuviera la persona.

Primero, les decía que se pararan allí, vestidos y luego en un fondo que se abre como si fuera una esquina, pintado de gris con un piso gris. Pueden tocar el fondo, se pueden acostar si quieren, levantar sus brazos…y por último ya los manipulaba un poco, ya decía cómo posar dependiendo de la persona, porque había a quienes no les gustaba posar o que no tenían la facilidad para posar, pues no los forzaba. Había otros y otras que sí tenían una naturalidad para posar y les decía qué hacer. A mí lo que más me interesaba era la mirada de las personas porque siempre creí que los ojos son el espejo del alma, uno ve los ojos y ve situaciones, actitudes, emociones, preocupaciones, incluso evitaba observarles el cuerpo porque no quería que se sintieran observados, agredidos; yo estaba en la oscuridad y ellas y ellos estaban en la luz, así que yo era casi invisible. Yo quería que ellos estuvieran actuándose a ellos mismos, no a mí. Lo importante para mí eran las dos miradas, la mirada antes de quitarse la ropa y después de quitarse la ropa, porque en el momento en que deciden quitarse la ropa, traspasan un umbral dejando atrás sus prejuicios, sus escrúpulos en el mal, sus vergüenzas, su no aceptación de su propio cuerpo.

La idea era dejar todo eso tirado porque desnudos no se puede esconder nada, se muestra quien es uno, qué piensa, y eso les sirvió para eso. En el caso de los hombres era la preocupación de que si iban a cumplir con el estándar que se espera de ellos en términos físicos y la preocupación de su parte. Su representación del hombre que la sociedad espera de ellos, en fin. En el caso de las mujeres era eso más el hecho de que la mujer ha estado reprimida toda la vida, socialmente tiene un rol más determinado que el de los hombres, de  hacer o no hacer ciertas cosas porque está mal visto, aparte de los abusos en contra hacia la mujer.

Varias compañeras confesaron haber sido agredidas de varias formas y dijeron que la sesión les había servido como una terapia, como un catarsis para liberar todo eso. Una dice que esa experiencia era como para reapropiarse de su cuerpo porque de güira, sus papás eran quienes le decían qué podía hacer y qué no hacer con su cuerpo, después cuando creció era su pareja, le decía qué ponerse y qué no ponerse, se casó, tuvo hijos y entonces su cuerpo era de sus hijos porque tenía que darles de mamar y en fin, ella no era quien podía decir. Ahora que sus hijos ya no eran pequeños, ella era quien decidía y decidió posar desnuda, como una forma de empoderamiento.

 

El trabajo de Daniel Hernández-Salazar 

 

 

 

¿Cuándo fue la primera vez que las personas que participaron vieron las fotografías?

 

El círculo se cierra cuando las modelos y los modelos llegan a la exposición, se paran al lado de su foto en frente de todo el mundo y se están dejando ver ante la sociedad que está ahí. Es como salir a una escena  del teatro y actuar frente a todo el mundo. Muchos no llegaron pero más de la mitad sí y eso es buenísimo porque ahí se cierra el círculo del atrevimiento que tuvieron, asumiendo lo que hicieron pero para bien porque se liberan de cosas, pensar distinto y con su ejemplo hacen que la gente cambie su forma de verse y ver a las demás, que no sean tan cuadrados y tan cerrados en opiniones.

Daniel fotografiado en su laboratorio, ese cuarto oscuro en el que a revelado muchas de sus imágenes. Fotografía de Lozano

 

¿Qué tipo de reacciones has recibido luego de la exposición?

Hasta ahorita no he tenido ninguna reacción negativa que diga que son fotos tan feas o degeneradas, que estoy mal de la cabeza, etc. Todo ha sido bastante natural, tal vez los que pensaron distinto no llegaron o al ver la propuesta tan bien construida además seria, porque fotográficamente hablando no se puede cuestionar, ideológicamente hablando no la puede externar porque no se está utilizando a la gente para fines comerciales o para otros fines, es muy clínica, no hay sexualidad o morbo porque para empezar, se ve todo. Tampoco hay una actitud de provocación sexual, no hay esa búsqueda.

 

¿Qué creés que mueve a la gente a participar?

La propuesta sólida y respaldada por una institución porque las fotos las convoqué a que se hicieran en el Centro Cultural de España, lo hice para que la gente se sintiera confiada, porque si los hubiera invitado a mi estudio hubieran dudado. En cambio esa institución tiene respeto, cuenta con un museo, con seguridad; para mí también era importante eso porque la convocatoria era abierta, ese era el chiste, que fuera incluyente, pero si se me viene a meter aquí –en su estudio- un marero, lo único que querría sería mal matarme para robarse el equipo. La gente debía sentirse segura y tranquila, que su única preocupación fuera si se quitaban o no se quitaban la ropa, nada más. En la exposición, también que fuera en la Alianza Francesa, con el apoyo del Instituto Francés de Cultura en América Central, la Embajada, el NIMD, porque yo estaba buscando el apoyo, a mí nadie me paga por hacer esto, yo lo hago por iniciativa propia, no estoy vendiendo las fotos. Quisiera vender alguna si alguien quiere pero nadie va a venir corriendo a comprármelas como si fueran paisajes. Me gusta el NIMD porque me gusta lo político y el cuerpo es un espacio simbólico y político.

 

¿Tenías algún público objetivo específico con este proyecto?

 No, yo no la destiné a un público en particular, pero desde los años 90’s cobré la consciencia de que si uno quiere hablar con la sociedad, debe hacerlos en espacios públicos o de una manera plural, yo lo dirijo a todos y al que le quede el guante que se lo plante. En la exposición es lo mismo, yo hice las fotos de las 65 personas que vinieron, y todas salieron. Me preguntaban a quién iba a escoger, y les decía que eso no era un casting, van a estar todos. Yo iba a escoger las fotos de cada uno de ellos según mi criterio y qué quiero sacar de los mismos pero estarían todos, no iba a quitar a nadie porque “muy gorda”, “muy feo”, “muy flaco”, no, todos iban a estar. Lo mismo pasó en Quetzaltenango, la convocatoria fue abierta, mayores de edad, el sexo que fuera, la opción sexual, en pareja, solos o solas. Fue prácticamente la misma respuesta pero con los matices locales porque el pensamiento de una ciudad grande es diferente al de una ciudad un poco más pequeña.

 

¿Qué diferencias existen entre la gente de ciudad de Guatemala y la de Xela que participa en el proyecto?

Allá lo que me interesa mucho es el tema étnico, porque es una ciudad bastante biétnica, digamos, y se siente. Aquí en la ciudad de Guatemala se ha mezclado tanto, obviamente hay gente del interior pero su cultura es absorbida, casi que desaparece. En cambio en Quetzaltenango no, allá la cultura está muy consolidada y son dos mundos que conviven con los mismos derechos. Allá hay mucho poder político indígena y se nota, quería explotar eso a través del proyecto y sí se manifestó. Llegaron unas 5 ó 6 personas con su traje y fue muy interesante verlo, en la exposición llegó un montón de gente de Xela, de todos los niveles pero sobretodo gente joven. Sí noté un poco más de vergüenza o pena porque llegaron menos modelos a ver sus fotos, y la forma en la que miraban sus fotos también.

Fotografía de Lozano

 

A comparación de algunos años atrás ¿Creés que la reacción de las personas al ver desnudos aún es shockeante?  

Pues ahora ya no tanto, porque ya no soy el único, en esa época sí era uno de los pocos que exponía desnudos.  Hice una serie dónde participó mi amigo Rubín Solórzano, de esa salió una foto que después nombré Fuego en la Oscuridad, un poema de un poeta japonés que así se refería al pene erecto. Ahí tenía la fotografía en negativo y un día de llamaron de la galería El Ático invitándome porque se les había ocurrido hacer una exposición que se llamaba El Desnudo en Guatemala. El nombre lo tomaron de una exposición que hubo en 1920, dónde una señora llamada Antonia Matto que pintaba desnudos, hombres y mujeres. Esa fue la primera vez que en Guatemala se vio el desnudo, fue un escándalo. Además ella era de alta sociedad, una “señorita de bien”, ¿cómo ella podía pintar hombres desnudos? Pero sobretodo uno era negro. Entonces llevé mi foto, lo recuero muy bien y la colgamos en la pared. Al día siguiente cuando regresé mi fotografía no estaba, le pregunto al chavo encargado y dijo que la tuvo que quitar porque a otros artistas les molestaba, diciendo que era pornográfica y que a él le daba pena con ellos. Yo le dije que los directores de la galería me habían pedido esa foto especialmente, al fin la volvió a colgar y se quedó allí, no pasó nada. Volví a llegar al día siguiente y otra vez ya no estaba, entonces le dije “Mirá, para que no estemos jugando al ratón y al gato, dónde yo me doy la vuelta y vos la escondés. Hagamos una cosa, envolvámosla en papel, así vos estás tranquilo porque nadie la mira y yo estoy contento porque está colgada.” Por supuesto que había una perversa intención de mi parte al hacer eso, porque era hacer obvia la censura. Le comenté a mi amigo Danny Schafer lo que estaba pasando, me acompaña y le pregunto si no puede tomarme una foto en frente de mi foto, la foto estaba tapada y yo me puse así –se tapa la boca con ambas manos-, después me puse a pensar que igual a los ángeles que hice, pero eso fue hace rato.

A partir de eso y del revuelo que hubo, se creó cierta expectativa al respecto y se me ocurrió hacer la primera exposición de desnudos masculinos en Guate, y de ahí aprendí cómo el escándalo puede servir para comunicar porque llama la atención sobre algún tema en específico y sensible, dirigido a una causa muy específica. Entonces un poco de Guatemala se Reb(v)ela tiene una dosis de escándalo bien manejado, sin ser abusivo y la gente llega a ver, ya teniéndolos allí uno le suelta todo el discurso que quiera.

 

¿Cuál es tu papel como artista en la serie, tu relación con las personas?

Mi papel como artista…pues yo siento que fui una clase de psicólogo o cura porque escuchaba las historias y experiencias de todas las personas, una chica me contó algo bastante fuerte, se puso a llorar y me puse a llorar con ella. Creo que eso fue parte de la confianza para que dejaran fotografiarse por un desconocido.

 

 

 

Autor: Ivonne Monterroso

Ivonne Monterroso. (Guatemala 1994 - ...) Morena de ojos grandes, melómana, "tía cosa" por las noches, cantante de ducha, inquieta por naturaleza, astral nebulosa, soñadora y amante de todo.

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