Un toque en las rocas con mi viejo

Fotografía de El Miljos

Mira mijo, a veces cuando te veo pienso que dios me está castigando, yo de joven pijacié a varios por cargar la melena larga y fumar esa mierda; sin embargo estoy orgulloso de vos porque estás haciendo lo que creés correcto y lo que te gusta, yo en mis tiempos no podía.

Así abrió la conversación mi padre una noche en donde el THC en mi cuerpo y el alcohol en el suyo nos permitieron hablar como pocas veces lo habíamos hecho antes…

-No es para que lo sigás haciendo, pero lo que me gusta de cuando fumas esa babosada es que escuchás.

Jajajá, vos también solo cuando estás bolo hablás.

No, lo que pasa es que cuando intento hablarte vos pensás que lo sabés todo y te vale madre escucharme, si yo no he llegado a viejo de balde.

Mi papá nació en 1962, creció y hasta la fecha se mantiene en la zona 7 de la ciudad. En su barrio se ganó el respeto a puño limpio, por lo que a nadie le extrañó cuando a los 13 años decidió meterse al Hall central a estudiar; una pelea “sin los guantes” le valió la expulsión de la institución militar, y a los 14 debió decidir entre irse al Hall de Chiquimula o quedarse en la ciudad con su novia (mi madre).

Quedarme en la ciudad con tu mamá me salvó la vida, la mayoría de los que estudiaron conmigo en el Hall están muertos o son unas grandes lacras corruptas. Además debía ayudar a tu abuela a trabajar, gracias a dios nunca nos ha faltado nada.

Mi padre es el segundo hijo de seis varones, los cinco que aún viven son comerciantes al igual que mi abuela. En su infancia la casa se mantenía llena, como su madre trabajaba todo el día en la terminal para mantener la familia permitía que sus hijos llevaran a sus amigos para comer y jugar.

Ay dios, mi madre compraba por docenas los pantalones para navidad y nos daba uno a cada uno, incluyendo a nuestros amigos; eso sí, cuando hacíamos algo malo nos nalgueaba parejo. Mi casa siempre estaba llena, por eso en cuanto pudimos tu mamá y yo compramos un comedor para 8 personas, quería llenarlo de hijos, pero mira como es la vida que solo uno tuve.

Yo nací en 1989, unos años después mi papá entró a la USAC a estudiar en la facultad de derecho.

Cuando vos naciste me dio pena que me dijeras que no ibas a ir a la universidad porque yo no fui, por eso me metí a sacar los básicos y el bachillerato por madurez para entrar a la U, pero eso no era lo mío.

¿Porque no era lo tuyo?

-Me quedó la costumbre de vestir pantalones de corduroy y usar el pelo muy corto, en esos tiempos en la universidad me confundían con militar, además la mayoría de los que estudiaron conmigo y buscaban cambios para el país ya están muertos o se corrompieron en el camino.

– ¿Y vos no participabas en la manifestaciones?

-Iba a algunas y las miraba de lejos, las protestas eran justas pero era muy peligroso; yo vi como la judicial mató o desapareció a varios de mis amigos, y vos y tu mamá estaban esperándome en la casa.

Seguramente fue por eso que no le gustó cuando se enteró que en mi segundo año de universidad estaba en el Honorable Comité de Huelga Alternativa y en la Asociación de Estudiantes de Ciencia Política.

Cuando yo estaba en la U le ofrecí vergazos a los encapuchados, ya para ese entonces eran muy abusivos, nos querían cobrar por entrar a clases.

A pesar de eso mi padre nunca me prohibió hacer o participar en algo, aún y cuando la universidad nos enfrentó ideológicamente:

Hijo, deberías venir a ayudarme en el negocio.

Si quiero ir papa, pero quiero hacer algunos cambios.

-¿Cómo así?

No lo tomes a mal, pero siento que estas explotando a los trabajadores.

-¡Por la gran puta! ¡Come mierda Mynor! ¡Te he mantenido toda tu vida con ese trabajo y ahora me venís a decir que es explotación! ¡Como dejás que la universidad te meta esas ideas en la mente! Andante de aquí antes de que te pijacee.

Está bien, ya me voy. Pero solo ponete a pensar: Me pagaste seis años de educación primaria, tres de básico y dos de diversificado para que entrara a recibir educación superior, y cuando te traigo las ideas de la universidad me decís que son una mierda… Mejor solo me hubieras enseñado a vender y trabajaría con vos.

Recuerdo que unos minutos después de este altercado me llamó, me dijo que no fuera abusivo y me pidió un libro de la universidad para leer. Asumo que una de las partes más inciertas de ser padre es trabajar toda tu vida para sacar adelante a una persona que al final de cuentas no podrás controlar si querés que sea feliz.

Yo soñaba con que fueras médico, pero nunca te dije nada pues al final es tu vida; mi madre nunca me prohibió dedicarme a lo que yo quería, yo no lo iba a hacer con vos.

Gracias, y también gracias por la confianza.

Al principio pensaba que solo pajas me estabas dando, que en realidad perdías el tiempo en las organizaciones de la universidad y con tus amigos, pero ya veo que no es así y eso me hace sentir orgulloso; solo apúrate a hacer lo que querés porque la vida se pasa rápido y yo quiero verlo.

Aún  no sé si algún día me sentiré en capacidad de asumir la responsabilidad de criar a otra persona, creo que ser padre es una profesión de tiempo completo; pero definitivamente en esta etapa de mi vida valoro y agradezco mucho más las decisiones de mi padre.

-¿Sabes cuál va a ser el día más feliz de mi vida mijo? Cuando me digas que seré abuelo.

-¡Uy!, pero entonces cuídate porque para eso aún falta bastante.

-Pues no importa, que sea cuando lo considerés adecuado.

Ok, gracias papa. Me voy con mis amigos a seguir platicando, deberíamos hablar así más seguido.

-Ok, dale pues, tené cuidado y deja de fumar esa mierda por favor.

Fotografía de Fernando Chuy

Autor: Mynor Alejandro Alonzo Mencos

(Guatemala,1989) Activista, politólogo en proceso, testarudo y descarado.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *