El colegio donde estudió el talega de Jimmy Morales

Por desgracia yo también estudié allí…

No conozco una estadística de cuántos establecimientos educativos en este país están marcados por alguna ideología religiosa, pero si sé lo que conlleva ser formado en uno, y lo que es peor, en el mismo donde se graduó de nivel medio el ungido que tenemos por presidente…

Obviamente la fotografía se titula “Qué chinga este cerote”. Autor: Lalo Landa

Aún recuerdo que desde que estaba sumergido en aquellas aulas, algunos de los profesores más veteranos decían con orgullo que habían educado a los hermanos de “Moralejas”, que desde aquel entonces ya me parecían comediantes sin gracia y por eso mismo nunca pensé verlos llegar tan lejos.

Toda mi vida estudié en establecimientos religiosos. Primero en un colegio —por fortuna extinto— pequeño y católico en el que pasé nueve lamentables años de mi vida… Sin embargo, fue en el Instituto Evangélico América latina, de donde extraigo la experiencia que me permite fundamentar mi idea sobre lo inoportuna que resulta una religión (cualquiera que esta sea) para el desarrollo de pensamiento crítico en las nuevas y descuidadas generaciones. Dicho sea de paso, este instituto se fundó en 1954, año de la Contrarrevolución… ¿mera casualidad?

Poco tiempo después de salir del colegio me vino el luzaso de que vivía en una burbuja ficticia, donde el pensamiento crítico, nivel de análisis y comprensión de los problemas del país, de parte mía y de mi círculo cercano eran demasiado vagos (por no decir que estábamos bien pisados). Aunque no todo es responsabilidad de la religión y del colegio que nutrieron mi cabeza, la verdad es que contextos como esos son colaboradores eficaces cuando se trata de mantener sumisa a una generación a la que le pela la verga lo que pase con el país siempre y cuando ellos puedan seguir viviendo en la burbuja de relativo confort que yo rompí hace unos años. La verdad  siempre le resulta incómoda a las mentes débiles.

Debo ser honesto y decir que nunca fui un gran estudiante, al final quizá hasta aquel instituto me hizo el paro para ganar matemáticas en el último año de bachillerato…

Pero, ¿en dónde entra el excelentísimo en todo esto?

No puedo justificar a un mandatario nefasto, mentiroso y rabioso como Morales, aunque sabiendo que proviene del mismo centro de estudios que yo y que se aferra ciegamente a una religión que poco o nada tiene que ver con Dios, tengo la seguridad de que el tipo no tiene la más mínima idea de lo que está haciendo en semejante puesto. Nefastas bases académicas, colegios y profesores mecanizados, una decadencia de valores que caracteriza a la gran mayoría de nosotros los “chapines”, esas son probablemente las más grandes razones para estar jodidos como nación.

En teoría la educación en Guatemala es laica, al menos la constitución así lo dicta, sin embargo las raíces de esta patria están fundidas con el adoctrinamiento religioso, el cual sobrepasa la formación académica. A veces pasábamos más horas escuchando el testimonio de un maestro que clases reales. ¿Descuido adrede o buenas intenciones que resultan siendo negativas? Poco importa cuando la repetición de dicho patrón es ocasión del atraso que tenemos como sociedad.

“La niña de Guatemala”. Fotografía de Lalo Landa.

 

Autor: David Toro

(Ciudad de Guatemala, 1996) Periodista, constructor de crónicas cotidianas, amante del arte urbano y aprovechando Guatemala "Tierra de la eterna inopia social" como fuente de inspiración.

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