“El corazón no se manda”

 

Fotografía por Paulita Uribe Flickr

Fotografía por Paulita Uribe Flickr

Quizás ha escuchado alguna vez esta frase, se puede interpretar como no decidimos a quién amar,  es el corazón que sobrepasa la razón, el tiempo y hasta el espacio (por decirlo del modo romántico en el que se vive-siente) en cuanto a escoger pareja se refiere.

Éste particular enunciado  “El corazón no se manda” evoca leyendas del amor como: el alma gemela, la media naranja, el complemento y el muy ahora popular hilo rojo del destino; ¿Por qué no decir “leyendas”?. Según la RAE leyenda es : 1.f  Narración de sucesos fantásticos que se transmite por tradición.

Estas “leyendas” son una más de las antiguas estrategias del patriarcado para ejercer control social; insiste en que sobre-valoremos las relaciones, que sobre valoremos a nuestras parejas incluso idealizando lo que no son, y a partir de ahí vamos consolidando relaciones de violencia de todo tipo, “perdonando” y esperanzándonos, minimizando lo que no nos agrada de ellas o ellos y en el peor de los casos rindiéndoles culto, ya sea por su edad, por lo que hacen, por lo que leen, o por lo que otros y otras dicen sobre esa persona.

En la intimidad de las relaciones nos vamos conociendo y vamos en una lucha de encantos y desencantos, -pero como hacen los gatos, tapando la caca- aguantando lo que nos hace sufrir por ese amor.  No digo con esto que sean (las parejas) el demonio encarnado, no, al contrario lo que quiero decir es que son humanos; que el hecho del amor no nos liga, ni nos complementa ni nos dibuja un destino inalienable junto con otro, otra u otros.

Al sobre valorar a nuestra pareja nos desvalorizamos nosotras, alimentando la idea de que el corazón no se manda. Claro está que en esta situación influyen muchos puntos como la cultura, crianza, influencia mediática -sobre todo televisiva-, y nuestras relaciones con el núcleo familiar; el autoestima se ve desgastado y también la conciencia sobre nuestra realidad.

Fotografía por Ovetum

Fotografía por Ovetum

Quiero decir NO, a “el corazón no se manda”, quiero decir que una puede escoger a quien amar, y que a la primera persona qué debemos amar es a nosotras mismas. Trabajando sobre la conciencia de que podemos deconstruir esos mitos y leyendas. Habiendo dado este primer paso de conciencia vamos acercándonos al descubrimiento de que las relaciones de violencia que tenemos con gente “que el corazón ama neciamente” son el resultado de relaciones de poder y estatus y de un adoctrinamiento ya muy viejo del sistema patriarcal.

Que las personas que han pasado así por nuestras vidas (o que vuelven y vuelven) no son maestros o maestras, son sólo el medio que la vida tiene para ejemplificarte una enseñanza que sólo VOS podés identificar como tal, es decir, que somos nuestras propias y propios maestros y que al reconocer esto podemos crecer en autoestima y en nuestras relaciones de forma integral y más saludable, empoderadas; así podremos decir: “Yo lo amo, o la amo, pero mi amor por mi es ahora más grande y he hecho más responsable al corazón”.

Al hacer esto nos aseguramos no sólo nuestro bienestar emocional y físico sino que garantizamos el rompimiento de las cadenas de violencia generacionales de nuestras familias y enriquecemos el entorno de las personas que nos ven como testimonio de un amor menos shakesperiano. (sin muertas o muertos, ni sacrificios).

Es así la introducción al desapego, decidiendo a quién amar, a quién soltar, amándonos y llamando a nuestras vidas sólo a lo que queremos en ellas, sin medias naranjas, ni almas gemelas ni ningún hilo rojo del destino; vivamos el amor con dignidad, alegría y libertad.

Autor: Sheyla Santana

Después de pensarlo, un día con el espíritu de la cosecha, me decidí a sacar y compartir la carpeta que en mi compu que decía: De-mente. Con el afán de emancipar la palabra y las letras de las mujeres. Para compartirlo con todas y todos!!

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