El fin del maldito mundo

Me encantan las series cortas porque me predispongo a pensar que tienen algo concreto para contar y no consumiré mucho tiempo en averiguar qué es. The end of the f***ing world está compuesta únicamente por 8 capítulos y cada uno de estos dura 20 minutos.

Netflix, series

La serie está basada en la novela gráfica “The End of the Fucking World” de Charles S. Forsman

Al principio, no me entusiasmé demasiado. Leí la sinopsis y allí quedó todo. No sé por qué, pero cuando me dicen que algo es para adolescentes siempre me pongo prejuicioso (como si yo nunca hubiera sido uno de esos seres perdidos y sin identidad a los que les venden cualquier mulada). Al final caí presa del morbo, y la terminé viendo

The end of the f***ing world es una serie de comedia oscura con dos protagonistas: James y Lyssa. Estos se nos presentan como personajes rarísimos, pero con el paso de los capítulos vamos descubriendo (si tenemos la sensibilidad necesaria) que todos hemos tenido esa rareza de una u otra forma, porque alguna vez atravesamos esa etapa.

James no tiene madre (literalmente) y Lyssa no tiene padre. Ambos cargan con vacíos que disimulan con muchas máscaras, pero hay una que usan como herramienta principal: la frialdad. Con eso me he sentido muy identificado, porque todos los traumas emocionales que me acompañan los he disimulado (y todavía lo hago) con frialdad, haciéndome el duro para no descomponerme.

James tiene la sensación de que no siente nada (siente que no siente) y le ha tomado el gusto a matar animales, eso le proporciona cierto placer. Ahora quiere matar algo más grande. Cuando conoce a Lyssa ve la oportunidad de aprovechar el acercamiento que ella ha hecho para satisfacer la curiosidad de matar a una persona. Lo que en realidad sucede es que sus vacíos se complementan muy bien, pero no para pasar a formar una pareja romántica, sino para buscar algo de empatía en un mundo que les es ajeno.

The End of the F***ing World fue lanzada exclusivamente por Netflix a nivel internacional el 5 de enero de 2018.

Los protagonistas escapan juntos de sus casas, hartos de sus familias y odiando a todo el mundo. Parece que huyen, pero en realidad van al encuentro de un sentido. En ese viaje se centra la trama principal de la serie. Me sorprendió haber terminado disfrutándola tanto.

James y Lyssa, malcriados, arrogantes y desesperantes, son seres que están en un punto intermedio entre la inocencia de la niñez y la pasión de la juventud, ese limbo hormonal existencialista del que no se sale con dignidad, pero que es también un puente necesario para definir quiénes seremos y qué tan rotos vamos a vivir.

La serie es un viaje corto que explora humanidad en un estilo diferente y me ha enseñado que muchas de las veces en las que digo que algo me cae mal porque es muy cliché, lo que en realidad quiero decir es “yo he pasado por eso y lo odio”.

 

Autor: Jiménez Suchité

Camino por la vida creyendo que el cine y la literatura me han salvado de la muerte. Quizá sea cierto, pero lo más seguro es que sea solo romanticismo. Dejé de preguntar por quién doblan las campanas, ahora sé que es por mí. Rechazo y resisto, no conozco otra forma de vivir.

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