El sedentario mundo del Netflix

¿Netflix and chill? Es ahora la proposición más común para casaquearse a alguien, llevarlo o llevarla a tu casa y coger. El “te invito a un café” parece que quedó en la década pasada.

Jon Hamm interpreta a Don Draper en la serie de televisión estadounidense “Mad men”

Recuerdo la época de cuando era pequeña y junto a mis hermanos y primas, juntábamos dinero para ir a rentar una película VHS donde podíamos pasar hasta 45 minutos discutiendo sobre cuál película llevar. Luego era comprar poporopos, chucherías y gaseosas para armar nuestra tarde de películas en la sala, mientras nuestros papás no estaban. Años después iríamos a buscar películas chafeadas en DVD al mercado, y volver a ir para cambiarla porque no salió buena.

Eso se fue cambiando lentamente con la llegada del cable y el internet a las casas, pronto llegó la televisión satelital que empezaba a hacer el paro al entretenernos con algunas películas “estreno” a los dos meses de haber estado en las carteleras de cine. Aun así, íbamos al cine una vez al mes –si bien nos iba– con nuestros ahorros para sentir los efectos especiales más engasados, el sonido envolvente y de paso, pasearnos por los centros comerciales porque allí era donde hacíamos vida social, nos encontrábamos con uno que otro amigo o conecte de mis hermanos.

Los años pasaron y con ellos llegaron más alternativas al cine convencional, hablo de las pinches plataformas en línea que tenían de casi todo. Yo no me dí cuenta hasta hace unos años en que todos en la universidad hablaban de series, películas, etc. Al entrar –tarde, como siempre- al salón de clases no podía evitar escuchar: ¿Ya viste que fulanito se cogió a su hermana y mató a no sé quién?”, yo sólo pasaba y pensaba si lo que decían era real o ficticio, porque en esta sociedad machista en la que vivimos ya puedo creer todas las barbaries posibles.

Game of Thrones está basada en la serie de novelas “Canción de hielo y fuego”, del escritor estadounidense George R. R. Martin.

Un día sí me exasperé y grité de la manera más delicada posible: ¡Puta! ¿Dónde vieron eso? y me respondieron que era la serie de Game of Thrones. Al parecer la daban cada tanto en un canal de paga pero ya iba avanzada en los capítulos por lo que me peló intentar verla porque no la entendería.

Después hablaban de series y cómo las habían visto desde el principio hasta el final en solamente una semana, para mí era imposible que pudieran hacer tal cosa porque eran al menos 7 temporadas con 10 capítulos cada una, de una hora y media a dos horas cada capítulo. Absurdo, ¿no tenían nada qué hacer con sus vidas?

Me insistieron que viera algunas series que me recomendaban, de esa forma quizá los entendería. Dicho y hecho, decidí meterme a ver qué podía ver a una de las plataformas con mi hermano mayor, el Buki –no el que canta, ni el que vende películas sino que otro-, aprovechando que él estaba de vacaciones y que yo ya estaba en las últimas de la U empezamos a ver esa serie medio medieval que combina sexo, espadas, flechas, un muro gigante, etc. Estaba buena, tenía buena trama, pero no me volvía una zombie al frente de la televisión, pero resultó que a mi hermano sí.

Aaron Paul (Jesse) y Bryan Cranston (Walter) protagonizan Breaking Bad.

Se despertaba, desayunábamos y nos sentábamos a verla, era casi como hacer un ritual porque hacíamos lo mismo todos los días. Nos levantábamos del sillón sólo para preparar la comida o salir a comprarla en un pequeño centro comercial  que hay a menos de una cuadra de mi casa. No hacíamos nada más.

Entre más capítulos mirábamos, más sentíamos la necesidad de seguir viendo esa hipnótica serie para no quedarnos con las dudas. A las “altas horas de la noche”, cuando el cansancio ya me estaba pegando duro, no podía dejar de pensar que había pasado con los personajes, ¿iban a morirse, iban a salvarse por un pelito de rana calva, se iban a ir a otro lugar? Mi vida giraba alrededor de la serie, con mi hermano no hablábamos de otra cosa.

Empecé a caer en cuenta que podía ver todo lo que quisiera sin salir de mi casa, si necesitaba una recomendación sólo debía hacer la pregunta en feisbuc y mis amigos, que también hacían lo mismo, me responderían y me pondrían al tanto de las nuevas películas y series que yo debía ver. Mi vida cada vez se hacía más sedentaria y un cacho monótona, porque me dedicaba a no salir de mi casa sin tener una buena excusa, a buscar la comodidad de un sillón que refugiaría mis nápiras por varias horas, sin tener que tratar con las personas, me estaba aislando cada vez más. Sentía que me estaba absorbiendo, ya no pensaba en salir a comer o a beber con mis amigos, a ir a las reuniones improvisadas que teníamos en zona 1; lo único que quería era ver todos los capítulos, series y películas posibles. Suena exagerado, pero es cierto.

Stranger Things es la serie que está en boga actualmente.

Aunque el Netflix ahora es una plataforma enorme de series y películas de todo el mundo que tenemos al alcance de nuestras manos, también es una oportunidad menos para salir a buscar las películas, tener la tecnología al alcance de nuestras manos es chilero pero también tiene sus contras, porque ya no socializamos como antes, se hace tedioso interactuar con las personas que estamos viendo frente a frente y no atrás de una pantalla de celular. Pasamos el tiempo en el trabajo pensando en llegar a casa para ver qué miramos en la televisión, y si no tiene comerciales mucho mejor. No queremos enterarnos de nada que no tenga que ver con nosotros, porque a huevos, si no me afecta a mí, “todo bien”.

Poco a poco se va perdiendo el gusto y la capacidad de ser seres sociables, ya no salimos siquiera al cine, al teatro, al museo, a caminar con alguien, ahora todo es “Netflix and chill” y ya con eso se espera que sea una cita y lograr coger en la primera.

Ahora ya saben a qué se atienen si alguien les propone un Netflix and chill”

Sí es chilero todo lo que se puede ver en línea, hasta me impresiona, pero tampoco para dejarnos llevar y quedarnos allí, esa situación es uno de los mejores y más infalibles medios para lograr la manipulación de las masas. No me extraña que, en Guatemala, los medios de comunicación y hasta empresas de cable por televisión tengan sus propios canales para pasar sólo lo que les conviene y lo que a la gente “le gusta”, con tal de mantenerlos felices.

Sí tenemos nuestra mente ocupada en esas cosas tan banales, no tenemos tiempo para leer un libro de historia, para enterarnos de política, para debatir, para querer salir a manifestar, para ir a buscar al amor de nuestras vidas (ya me estoy poniendo romántica y cursi, así que voy a empezar a aterrizar) solo nos alebrestamos si matan a nuestro personaje favorito de la serie equis, en fin, aunque son buenas para el rato de ocio, nos las venden como algo que debe verse cuando no se tiene nada más qué hacer, pintándonos nuestras obligaciones como algo molesto que al fin y al cabo debemos hacer para sobrevivir en este mundo, basándonos y fantaseando todo el tiempo en que estamos en un escenario totalmente diferente al real.

 

Autor: Ivonne Monterroso

Ivonne Monterroso. (Guatemala 1994 - ...) Morena de ojos grandes, melómana, "tía cosa" por las noches, cantante de ducha, inquieta por naturaleza, astral nebulosa, soñadora y amante de todo.

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