Esa bella tradición denominada Black Friday

La mara se alborota y atropella a la hora de comprar televisiores en una tienda de Sao Paulo. Fotografía de Lalo Landa da Silva

La aculturación es consecuencia de la globalización. Nos pondremos serios un momento para luego entrar de lleno al tema. Todos los procesos que implican la expansión económica, política y social de una cultura, de un imperio o de un país, suponen una globalización bajo el mandato de la cultura dominante, por lo que siempre se presentaron y seguirán sucediéndose procesos de globalización y de aculturación. Eso de “siempre” sé que en estas épocas nuestras de la postverdad no gusta, pero lamentablemente no encuentro la forma de explicar esto desde una perspectiva posmoderna y posverdad, por eso como hijo de mi tiempo, aún hablo en términos de la modernidad.

Dicho esto, el hecho de que ahora el Black Friday se expanda por estas tierras conservadoras del quetzal, no debe asustarnos, es parte del proceso de la globalización, que también nos permite que este artículo lo puedan leer desde sus celulares, por poner un ejemplo. Lo interesante es cómo en una sociedad tan tradicionalista se han ido colando otras expresiones culturales y se adaptan a ciertas clases sociales y aún en las menos favorecidas, tenemos atisbo de esa penetración. Otra vez estamos serios y hay que bajarle tensión al asunto, intentaré hacerlo.

En esta era digital, de las redes sociales por esa vía, porque ojo, eso de las redes sociales es antiquísimo y no invento del creador de feisbuc, tomarlo en cuenta por favor. Pues decía que en esta época de esas formas instantáneas de comunicación, en las que un “meme” tiene más poder que un artículo sesudo al respecto del tema, ha tenido un éxito grande uno que habla precisamente del “Black Friday” y que nos explica, en forma dramática obviamente, que ese día se denomina así porque precisamente era la gran venta de esclavos procedentes de África en los Estados Unidos, un día después del día de “Acción de Gracias”, que para ellos viene a ser como nuestro fiambre del primero de noviembre.

Una persona alarmada me envió por mensaje de Whatsapp el referido meme y con angustia me preguntó ¿sabés si es cierto esto? 

No sé cuántos dejarán de comprar ese día por la campaña del “meme” de marras, no sé cuántos se conmuevan por aquella escena inhumana de la esclavitud. Lo que me llama la atención es que las condiciones de explotación de quienes fabrican los productos que se compran ese día, no sea motivo de repulsión por los posibles compradores, tampoco las jornadas extenuantes a las que son sometidas las personas que trabajan en los centros comerciales y grandes superficies, tampoco les mueve a la conmiseración. Pero un meme logra, por medio segundo, conmover a quien lo ve.

Pero ¿cómo se desarrolla tal tradición foránea que ha venido para quedarse?

Legiones irrumpen en los centros comerciales para atacar las góndolas que presentan toda clase de productos a un buen precio, al menos eso dicen los rotulitos y eso cree el consumidor que con una fe inquebrantable en el mercado, consume lo que se le presenta, sin percatarse de si aquella prenda sea realmente necesaria de comprar, o aquel fantástico electrodoméstico sea tan indispensable que ponga en peligro la frágil economía doméstica. ¡Está en oferta de Black Friday! Y, por tanto debe aprovecharse, no sea que después se necesite y esté más caro.

Las filas en las cajas son fiel reflejo de esa devoción al consumismo, pero ¿el aguinaldo lo pagan hasta dentro de dos o tres semanas? ¡No importa! ¡está la tarjeta de crédito! Y la socan con el consuelo que pronto la pondrán a cero, aunque saben que se engañan, porque el llegar a cancelar toda su deuda, les tomará quizá años y años para por fin lograrlo, porque cada año se acumulan más Black Friday´s y otras actividades que suponen despilfarro.

Para aquellas almas consumistas, las leyes del libre mercado no cuentan en sus lógicas del por qué compran, simplemente se dejan llevar por la ola, como parte de ese magma que compone el capitalismo y que le da vida.

Desde sus tímidos inicios, el Black Friday se realizaba el viernes siguiente al día de “Acción de gracias” en Estados Unidos, tradición que también está llegando a estas tierras tropicales poco a poco. En la actualidad es frecuente ver ofertas de pavos debidamente cocinados para tal ocasión y aunque no se sepa el por qué, algunos lo celebran, pero ese es tema para otra entrega, acá el asunto es lo que viene un día después. Hoy inician las compras navideñas en los Estados Unidos y por la influencia del imperio del norte, también acá.

Pues decía que en sus primeras ediciones se respetó la fecha antes señalada, pero ahora se ha superado tal veda y por tanto tenemos pre Black Friday, adelanto del Black Friday, el propio Black Friday, pero no quedando contentos se organiza un post Black Friday, así como lo que haga falta con tal de mantener llenos los centros comerciales, con la finalidad de incentivar el consumo sin miramiento alguno, el llenarnos la cabeza de la necesidad de comprar, aunque lo que estemos comprando sea todo menos útil o pueda ser prescindible pasado mañana.

La globalización, la postverdad y todos los instrumentos neoliberales en cuanto a su aplicación, han llegado para quedarse, el Black Friday es uno de sus más fuertes elementos.

¡Felices compras!

*Imagen destacada: Viñeta de Vicente Chapero

Autor: Angel Valdez Estrada

Nacido en algún lugar del mundo el 1 de octubre de 1967. Actualmente trabaja como docente en la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, escribe textos de investigación y en sus ratos libres redacta historias cortas de ficción.

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