Identidad y abordaje de conductas adictivas en Guatemala

El Espectro de la Alteridad

El infierno son los otros.

Jean Paul Sartre

Fotografía de Fernando Chuy

Para el estudio de las conductas adictivas, su prevención y tratamiento en Guatemala hay que partir de la “imposibilidad aparente” de poder reconocer y aceptar “al otro” y sus respectivas diferencias, como ser individual y social, además que el análisis del carácter multicultural de la población implica una profundización psicosocial y antropológica de la compleja trama de significaciones culturales alrededor de ritualismos, que incluyen el consumo de sustancias dentro de nuestro marco de convivencia diaria.

Según la vigésimo-tercera edición del Diccionario de la Lengua Española, el término “alteridad”, se origina del latín tardío “alteritas” -ātis, derivado del lat. “alter”  “otro”, y que en filosofía se asocia a la “condición de ser otro”. (DRAE. 2014).

Esta condición hay que tratar de abordarla a partir de una división simbólica entre “yo“ y  “el otro”, o en plural, entre un “nosotros” y “ellos”. Donde “el otro” posee diferentes costumbres, significaciones y conductas, diferentes a las del “yo”, las cuales deben alternarse con las perspectivas propias, sentimientos y valores, en el mismo plano de la realidad.

¿Las diferencias marcan brechas intransitables?

Por lo tanto, el título del ensayo sugiere un aparente problema en lograr o querer lograr dicha condición a corto plazo, como mediadora de la realidad social, en un país al cual se le ha hecho creer que las diferencias marcan brechas intransitables, desde la postura de clase, género, religión, ideología o de las diferencias étnicas.

Al trasladar dicha distancia vivencial al proceso de abordaje de las conductas adictivas en Guatemala, nos encontramos con la paradoja de estar tratando de brindar atención a problemáticas sin tener la capacidad (no solo académica sino emocional) de ver o identificar las características esenciales de la dinámica variada y poco estática de las motivaciones “del otro” para consumir una sustancia o reiterar una conducta y llevarla al plano de falta de control, causando impacto físico, mental o espiritual  del consumidor  y de su entorno inmediato.

Definamos “cultura”

En éste momento es necesario definir (o por lo menos intentarlo) el concepto de “Cultura”, la cual puede verse de diferentes formas, aunque desde un enfoque psico-socio-antropológico funciona a la perfección lo que Clifford Gertz (citando a Max Weber y a Clyde Kluckhohn) definía como “ un concepto semiótico, que implica todas aquellas tramas de significación que el mismo humano ha tejido… cargado de significaciones… entendido como el modo total de vida de un pueblo… y el legado social que el mismo obtiene del grupo” (Geertz, Clifford, 1983)

Entonces para hablar de multiculturalidad, en Guatemala, es necesario identificar lo que nos hace “ser guatemaltecos”, lo cual implica reconocer que en un mismo espacio físico, político y temporal se encuentran coexistiendo varias culturas y varias formas de vinculación social y significación simbólica, es decir de forma intercultural.

Chara

Fotografía de Ameno Córdova

La metodología antropológica demanda realizar un viaje a profundidad, y no superficial, dentro de las jerarquías estratificadas de estructuras significativas de los 24 pueblos (auto-asumidos) de la nación.

Es decir -en palabras de Alfonso García Martínez- “…Identificar dentro de una misma rejilla, catálogo o clasificación… ponerle una etiqueta a algo o alguien, etiqueta que nos remite a un mapa cognitivo estable.  Identidad cultural es, pues, la ubicación propia y del otro en referencia a una cultura…” (García Martínez, Alfonso, 2007)

Es de especial consideración enfatizar en el concepto de “Mapa Cognitivo” como factor predictor de la conducta futura del individuo o un conglomerado, o como un indicador de las formas de vinculación en colectividad para no romper con el orden comunitario aparente. Dicho de otra forma, como una estrategia de socialización no nociva.

Estos mapas cognitivos o etiquetas identitarias pueden ser individuales, grupales, sociales y culturales, y no son estáticas o estables, (García Martínez, Op.cit.) y en la realidad guatemalteca se han visto fracturadas y fragmentadas por la migración interna (debido a factores económicos o al conflicto armado) y a la externa, generando realidades transculturales o globalizadas, donde se insertan en el medio intercultural guatemalteco significaciones de origen no endémico.

Sobre la “Alteridad espectral”

Retomando el sentido inicial del ensayo, la “alteridad espectral” es la incapacidad (asumida) de identificar al otro como sujeto de convivencia, y sí como objeto de sujeción, sumisión y/o transformación. Un intento de eliminar las diferencias políticas, sociales, semióticas y simbólicas de los conglomerados, en pro de una homogenización ladinizante o norte-americanizante, lo cual repercute en todos los ámbitos de acción científica, en nuestro caso, psico-socio-antropológica y dificulta el abordaje del consumo y abuso de sustancias en los contextos multiculturales, desoyendo toda conexión ancestral con los rituales propios donde las sustancias eran utilizadas con fines ceremoniales, y no como el lubricante social en el cual se han convertido, a través de las imposiciones de tradiciones ajenas o relacionadas directamente con la religiosidad.

Esta “alteridad espectral” psicológica y sociológica, se extiende –también- al campo político, donde prevalece el componente de la “reducción de la oferta” considerando al acceso o la disponibilidad de la sustancia como el fin ulterior, y no considera (o si lo hace, será de una forma ínfima) el componente de la diferencia multicultural o de las distintas significaciones que el alcohol, como la sustancia predominante, juega en la convivencia social de los conglomerados.

Fotografía de El Miljos

La paradoja la evidencia Geertz al afirmar que “…la cultura no es una entidad, algo a lo que puedan atribuirse de manera causal acontecimientos sociales, modos de conducta, instituciones o procesos sociales; la cultura es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible, es decir, densa” (Geertz, Clifford, Op. Cit.)

Por lo tanto la “descripción densa”, de la problemática de las conductas adictivas, implica reconocer “al otro” en su dimensión social, grupal e individual, y así “aprehender” sus modos de relación vivencial y todas las formas esenciales de comunicación para traducir el lenguaje de la prevención y la atención integral de las conductas adictivas, no desde una perspectiva totalitaria, fría, distante y numérica, sino asiendo firmemente las diferencias y los aprendizajes de una alteridad real y no espectral o fingida, y poder tener un nuevo enfoque, rehumanizante, donde haya una verdadera aproximación al otro.

Donde se reconozca la riqueza simbólica propia y ajena, y donde la concepción del “otro” como “causa de todos los males” sea sustituido por el “otro” como un sujeto ético a quién respetar, de quien aprender, con la postura ética de encontrar y no invisibilizar o someter al “otro”.

Y no solo fingir la escucha o el reconocimiento de las voces de la multi e interculturalidad, sino tratar de estar inmersos en el mismo código de significaciones simbólicas, de forma consensuada y natural, al mismo tiempo,  y no por medio de la imposición y la criminalización, o en el peor de los casos, en el rechazo y la exclusión de aquellas personas que presentan conductas adictivas en Guatemala.

 

Referencias Bibliográficas

 

  • Geertz, Clifford; “Descripción densa: hacia una teoría interpretativa de la cultura”, en “La Interpretación de las culturas”; Barcelona, Gedisa, 1983.

 

  • García Martínez, Alfonso; “La construcción de la identidades”; en “Cuestiones Pedagogicas”, publicación de la Universidad de Sevilla, pp. 20-228, 2006/2007.

 

  • Ortega Ruíz, Pedro;” La pedagogía de la alteridad como paradigma de la educación intercultural”, en “Revista Española de Pedagogía”, año LXXI, No. 256, pp. 401-422, septiembre-diciembre 2013.

Autor: Jorge Ernesto Rodas

Rescatado por la música. Psicólogo. Melómano. Amante del Metal.

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