La foto del CACIF

Sus caras adustas y serias, como quien sabe que tiene la razón, sus pelos ordenados y engominados, sus trajes caros y corbatas compradas en Miami. En el ambiente se sentía un olor como de iglesia, el salón estaba lleno pero se podía escuchar un eco fantasmal y alegórico; en la bolsas de los sacos un imperceptible pero rancio olor a culpa se dejaba sentir, a pesar del peso de los billetes y perfumes franceses, el aroma a culpa no podía dejar se sentirse en aquel lugar.

Neciamente se repetían, tenemos razón, tenemos razón, tenemos razón, algunas medallas de la virgen del rosario de la iglesia de Santo Domingo, se escondían como vergonzoso fetiche, los creyentes se sentían ungidos, los no creyentes se sentían suficientes.  Dueños, jefes, patrones, gerentes, apellidos rimbombantes, todos con un pasado atiborrado de pecados y suciedades; el fetiche virginal palidecía de vergüenza, nada que un buen fajo de billetes no quitara cada semana santa cargando al sepultado cristo de la Merced.

“Detrás de toda fortuna hay un crimen” dijo algún día Balzac, el francés pensaba en los burgueses de su época, egocéntricos y maniáticos,  y sin embargo, tan parecidos a los agremiados al CACIF, que con una intención bien egocéntrica y maniática posaron ante las cámaras de los periodistas.

¿Acaso no hay delito en enriquecerse a costa de otros? ¿No es delito la explotación? ¿El engaño? ¿El manipular las leyes? ¿La expoliación de las parcelas y fincas?  ¿Acaso no es un crimen aprovecharse del libre mercado para amañar precios? ¿No es delito la evasión fiscal? ¿No fue delito financiar escuadrones de la muerte durante el conflicto armado?

Hipocresía, descaro e ignorancia, eso es una foto del CACIF. Torpes y necios rechazan algo que no conocen, algo que les da asco. Desde la colonia sus tíos, sus abuelos, sus padres, han tratado a los guatemaltecos como perros, con un inhumano desprecio, por eso niegan el genocidio, para ellos las miles y miles de personas masacradas sólo eran perros que debían morir para proteger sus intereses económicos.

Para ellos incluir la jurisdicción indígena en la constitución es una afrenta a su status quo, a todo lo que ellos, con sus crímenes y delitos han ostentado hasta hoy, por eso sus reacciones son siempre viscerales y estúpidas. Por eso no hubo foto durante la crisis del 2015, pero sí salió una cuando los pueblos indígenas piden ser incluidos en la constitución, (una vez más), la foto del CACIF es una postal de su ignorancia, de su arrogancia ciega y obtusa.

La foto del CACIF nos pide que dejemos ya de atender a esos gremios, a los políticos, a las instituciones del Estado, que volteemos a ver a donde está la gente que diariamente intenta sobrevivir las próximas 24 horas, esa gente que como cualquiera de nosotros pasa hambre y angustia al llegar el fin de mes.

Es momento que ésta gente que únicamente busca el enriquecimiento se largue a sus mansiones, a sus paraísos fiscales y deje que los pueblos originarios ejerzan su plena libertad, su derecho, sus costumbres, su forma de vivir la vida.

 

Autor: Juan Calles

Periodista, documentalista, lector de tiempo completo, ha facilitado el taller de narrativa del Centro Histórico. Autor de “Triciclo”, libro de cuentos cortos. Nació en mayo del 73, pero no está seguro de ello.

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