La iglesia evangélica y el pecado de la omisión

Desde pequeña me enseñaron a arrepentirme de mis pecados, pero nunca nadie me dijo cómo debía asumirlos y además que estos traen consigo consecuencias.

Fotografía cortesía a la fuerza de una mega iglesia

Después de escuchar la noticia de que Luis Palau (un pastor evangélico argentino)  había sido abucheado en la Plaza de la Constitución por manifestantes que pedían respeto, el féisbuc rápidamente se llenó de gente indignada criticando a los activistas que no “respetaron” el evento cristiano.

Una indignación más intensa, honesta  y profunda sentí cuando fui a una iglesia evangélica el primer domingo después de la tragedia del Infierno Seguro y el pastor no se molestó en decir absolutamente nada relacionado con la masacre y el incendio.

Detesto cuando el pastor constantemente hace bromas con connotación machista tipo “Hombre, no pelee con su esposa, que después le envenena la comida”

Cuando de evidenciar las malas prácticas en el gobierno se trata, la Iglesia llama a “orar por nuestros líderes políticos” asumiendo que si se está allí (ejerciendo el poder) es por decisión divina.

La iglesia evangélica tiene una larga historia en nuestro país, una historia que abarca estructuras políticas, económicas y sociales de un país en eterna crisis.  A continuación voy a intentar desglosar algunos episodios oscuros de ese protagonismo ejercido por estos especímenes religiosos…

La iglesia evangélica en la revolución liberal

Situémonos en 1871. El gobierno de Justo Rufino Barrios decide expulsar a la orden de los jesuitas de Guatemala y además prohíbe el diezmo obligatorio. Evidentemente estas acciones son impulsadas por los ideales liberales de ese gobierno.

Años después, ya en 1882, Barrios considera oportuno vincularse con una iglesia que no afecte los intereses del gobierno y es por eso que decide invitar a la Junta Presbiteriana de Misiones a formar una iglesia en Guatemala. El Gobierno liberal y Barrios directamente, les ofrecen garantías de cooperación personal y de Estado. Es así como John C. Hill, un misionero protestante entra a Guatemala del brazo de Justo Rufino Barrios para ser nombrado huésped distinguido.

El gobierno brinda todo su apoyo económico y acuerpa a los misioneros protestantes para desarrollar su misión evangelista, la cual, a la postre, ayudaría al Estado a llenar un vacío y tener “calidad moral”, eso sí, sin cuestionamientos económicos y políticos por parte de ninguna figura religiosa.

Fue así como la iglesia evangélica se vio apoyando a la Revolución Liberal. Pero la historia de “cooperación” no termina allí, la iglesia evangélica ha sido muy “noble” y ha cobrado notoriedad en un episodio bastante sangriento de nuestra historia reciente…

La iglesia evangélica en el conflicto armado interno

Era 1960 y muchos miembros de la iglesia católica en los poblados rurales habían hecho suya la filosofía de  la teología de la liberación, la cual apoyaba a las comunidades en la defensa de sus pueblos y territorios. Esta iniciativa hizo que se les acusara de unirse o ser colaboradores de la guerrilla comunista.

Para ese tiempo, el militar Efraín Ríos Montt era miembro de la iglesia Verbo, a la cual fue invitado por Luis Chang quien antes había estado en el ejército bajo sus órdenes y ahora se había convertido en un predicador recurrente del Verbo.

El 23 de marzo de 1982 —después del golpe de Estado— Ríos Montt da su primera conferencia de prensa en donde menciona:

“Estoy confiando en Dios, mi señor y rey, para que él me guíe, porque solo él da y solo él quita la autoridad”

Así es como la iglesia protestante evangélica inicia a ser partícipe de nuevo en un gobierno militar. Ríos Montt invita a varios miembros de iglesia Verbo a participar dentro de su gabinete. Al ver la bipolaridad  de la iglesia católica ante su posición política, se invitan a más religiosos estadunidenses a formar misiones en Guatemala, estos se manejaban con la consiga impuesta dentro de la iglesia evangélica: “Solo debemos orar por nuestros líderes políticos, Dios no nos manda a juzgar”

La iglesia evangélica fue de vital importancia para el gobierno de Ríos Montt; sus asesores políticos y espirituales formaban parte de su gabinete, así Ríos Montt daba discursos religiosos y moralistas en televisión nacional al mismo tiempo que se cometían las masacres más sanguinarias con el pueblo Ixil.

Décadas después Ríos Montt fuera declarado culpable del caso de genocidio. La iglesia evangélica –como era de esperarse—no se manifestó ni emitió opiniones.

Bajo la política de perdonar a los que nos agreden, algunos miembros de la comunidad evangélica no se pronuncian ante las injusticias de este país, la mayoría considera que con orar la situación cambiará.

La doble moral ha llevado a la iglesia a criticar y satanizar movimientos como Woman Waves (el barco que buscaba enseñar a las mujeres sobre la seguridad sexual y abortiva) pero al mismo tiempo no reconocen la muerte de miles de personas aun teniendo las contundentes evidencias sobre la existencia del delito de genocidio en este país.

Más allá de sus creencias espirituales, debe reconocérsele a la iglesia evangélica como un campo de influencia político y tratar de medir el impacto que estos religiosos tienen en la sociedad guatemalteca. No podemos olvidar el acto que realizó Fraternidad Cristiana al invitar y orar por el presidente Otto Pérez Molina y la vice presidenta Roxana Baldeti. Allí, el pastor Jorge H. López les regaló un libro de su autoría titulado “Alas para su economía” a los mandatarios que hoy se encuentran en la cárcel por delitos de corrupción.

La iglesia no se puede declarar apolítica, no puede cerrar los ojos y hacer oídos sordos ante las grandes injusticias que predominan en este país. Estas iglesias debeberían reconocer su posición en la sociedad y asumir su compromiso para evidenciar las cosas que están mal y exigir justicia.

El evento de Luis Palau es la mejor imagen que podemos tener del rol que juega la iglesia evangélica en la historia de este país, colocando un escenario como trinchera frente al Palacio Nacional que la semana anterior fue el escenario de una manifestación multitudinaria que señaló directamente a los culpables de la tragedia y exige justicia por lo sucedido.

 

 

Bibliografía 

http://www.revista-rypc.org/2014/01/la-iglesia-en-guatemala-y-los-limites_794.html

http://www.prensalibre.com/noticias/comunitario/Evangelicos-ganan-terreno-pais-0-1124887528

http://www.tercerainformacion.es/antigua/spip.php?article51665

http://www.voltairenet.org/article178841.html

‪Una historia socio-política de la Iglesia Presbiteriana en Guatemala

CEDEPCA (Centro Evangélico de Estudios Pastorales en América Central) y SEP (Seminario Evangélico Presbiteriano de Guatemala),

 

Autor: Maya Juracán

Pretenciosa de nacimiento, Historiadora por profesión, Gestora cultural por necesidad y en bici de Hello Kitty por la zona 1.

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