La vulva explicada a la niñez descuidada

Obra de la artista Jacqueline Secor

La vulva como dispositivo de placer o a veces por el solo hecho de su existencia biológica y la del orgasmo, ha sido negada, desvalorizada o se la ha concebido como carencia del pene y eso desde varias corrientes de la medicina, la religión, la psicología, entre otros. Simplemente no debe ocupar espacio ni público ni privado. “No se habla” y desde allí se limitan las experiencias.

Muchas veces hasta en círculos feministas usamos la palabra vagina cuando nos referimos a la vulva, a la virginidad como un hecho “natural” y no hablamos de la diversidad de los orgasmos o de las causas y efectos del no orgasmo. Aquí intentaremos cuestionar muchas cosas e identificar sus intenciones políticas. Entonces…

Vagina es el canal que une la parte interior (los órganos reproductivos) con la parte exterior (los órganos sexuales). La vulva está conformada por los órganos sexuales/placenteros/exteriores: el clítoris (entero), su capucha, los labios (de cual hay cuatro y varían en su tamaño; por eso no es correcto llamarlos labios grandes/pequeños o labios exteriores/interiores, porque a veces los labios supuestamente interiores salen de los exteriores; mucho menos el hecho de que en el pinche alemán se les llame labios de vergüenza [schamlippen] porque cubren la “vergonzosa” vagina y la uretra…. ¡Tremenda pendejada…!).

Como sólo se necesita la vagina (el canal) y la parte interior para la reproducción, entonces sólo eso sabemos o nos acostumbramos a nombrar. El placer queda fuera, la educación adoctrina pensando en la reproducción, desde el miedo, la culpa y la vergüenza, herramientas eficaces para la opresión sexual.

Nadie nunca nos habla sobre nuestro placer, sobre el clítoris, por ejemplo, desde su integralidad y su poder placentero. Cuando me aconsejaron antes de coger por primera vez, sólo me hablaron de cómo protegerme de enfermedades y embarazos no deseados (que son temas importantes sin duda), nadie recomendó que me masturbara para experimentar lo que me causa placer y de allí poder transmitirlo hacia la gente con cuales comparto sexualmente. A veces todavía me cuesta, tengo 30 años, qué mierda…

El mensaje es claro: la sexualidad esta en función de la penetración y la reproducción, no del placer de las personas, menos de las que tienen vulvas[1]. ¿Y quienes tienen pene? Pues su placer es reducido a la erección y la eyaculación y su sexualidad ha sido usada para deshumanizar a los hombres cisgénero[2] reduciéndolos a su “instinto masculino” como algo natural, justificando la violencia sexual sin ver el contexto y objetivo de poder de dicha violencia.

Hablando de poder podemos destapar la virginidad construida como herramienta religiosa, patriarcal y heterosexual para el control y la propiedad de los cuerpos (el contrato sexual como pacto entre hombres) y  de la sexualidad de “las mujeres”[3]. ¡La virginidad biológica no existe! No existe un himen cerrado que se rompe al momento de la primera penetración o (dios guarde) cuando te metes un tampax de “manera equivocada”.

Hay una diversidad de hímenes pero en ningún momento el himen esta cerrado por completo, si no no podría salir la sangre menstrual ni flujos vaginales. La famosa mancha de sangre en la sábana no comprueba la virginidad, sino una herida. ¿A nadie se le ocurre que la penetración (no sólo primera) podría causar una herida, sobre todo ante un caso de falta de fluidos, estimulación o excitación sexual?

Ademas, qué casualidad que esa prueba de valor moral, y todo lo que implica, sólo existe para “las mujeres”. Ningún hombre cis en ningún momento esta obligado de comprobar su virginidad para obtener o no perder su valor moral. Este valor moral socio-cultural de “las mujeres” esta ligado fundamentalmente a su cuerpo y a lo que hace con su sexualidad: la antigua dicotomía de la santa y la puta. Precisamente una “identificación”/imaginario impuesto.

Encima de eso, la construcción de la virginidad es un concepto heterosexual y a través de eso niega toda la diversidad sexual y el relacionamiento sexual fuera de la penetración (y reproducción) por completo.

La idea de la pureza que habita la virginidad va también en favor de la desvalorización de la vulva a través de la higiene[4] y los estándares de belleza. A la vulva en sí, se le ha considerado sucia, apestosa, peluda, floja, grande, asimétrica, vieja, no suficientemente blanca/rosada.

Hay también una relación entre la interpretación de la vulva y el racismo. El tamaño la vulva ha sido instrumentalizado para justificar la deshumanización de la población negra/PoC[5] en el contexto de la conquista del sur de África en los comienzos del siglo XIX. Hace poco vi un anuncio de un jabón íntimo “femenino” con aclarante químico y me quede pensando en todos los efectos en los cuerpos y la sexualidad concreta de las personas.

En mi caso me he negado a recibir atención hacia mi placer por un par de esas influencias y por la enseñanza tradicionar represora del placer. Intento hacer algo al respecto, pero repito, tengo 30 años, qué mierda…

Tuve mi primer orgasmo a los 14 años con el cepillo de dientes eléctrico de mi hermana (ahora lo esconde cuando la visito en Alemania). Fue un orgasmo clitoral y después de haberlo descubierto podía quedarme horas escondida en el cuarto con mi amiga eléctrica “Annette” (así se llamaba; la gente que me conoce sabe que tengo la necesidad de poner nombres humanizados a todo). Hasta ese entonces no sabía que el orgasmo era clitoral; creo que tampoco los términos los había escuchado antes.

Desde entonces me resultó fácil conseguir un orgasmo clitoral con mi propia masturbación; después cambié a Anette por mis dedos, mi mano, mi antebrazo y me fue bien. Pero relacionándome sexualmente con otras personas me costó llegar al orgasmo, más cuando la relación sexual se reducía a la penetración; hoy en día la cuestiono cada vez más en mis relaciones sexuales.

Entonces lo que conocemos es el clitoris y el misterioso “espacio G” dentro de la vagina, que en realidad es la próstata. El clitoris causa orgasmos, la próstata no, pero como el clitoris es mucho más que ese puntito que conocemos y su gran parte está en el interior, algunas personas experimentan orgasmos vaginales y otras no, según las diferencias anatómicas. Entonces el orgasmo vaginal de todas formas se produce por el clitoris (hasta nueva evidencia u otras experiencias que amplíen saberes sobre los factores que influyen en la concreción de los orgasmos). También ha sido negada desde la medicina la capacidad de los cuerpos con vulva de eyacular. La eyaculación puede intensificar el orgasmo, pero no está ligada a ello siempre. Podemos tener un orgasmo clitoral sin eyacular, podemos eyacular sin orgasmo, igual que las personas con pene[6].

Ese momento durante la estimulación de la próstata (que puede pasar durante la dedotración, penetración, masturbación u otras maneras de estimulación) que puede sentirse como necesidad de mear, es causada por la próstata misma. La eyaculación sin embargo no viene de la vejiga, no es orina, ni es la lubricación producida por las glándulas, es eyaculación y viene de la próstata, su consistencia es nutritiva y parecida a la eyaculación de personas con pene, la diferencia es que no lleva espermatozoides (esos están producidos en los testículos y no en la próstata). Escuché, leí y experimente que la confusión de eyacular y orinar es común y nuevamente la negación al acceso de conocimiento y experimentación libre causa vergüenza y limitaciones dentro del placer y de la sexualidad.

Recuperar el placer y la libertad sexual es cuestionar, desmitificar dinámicas de poder y control, recuperar el acceso a conocimiento, la comunicación, el reconocimiento de nuestros cuerpos con sus necesidades y límites concretos y diversos. Hay que ceder espacio al intercambio de experiencias de “las cosas que no se hablan” y a la experimentación libre consigo mismo y con quienes compartimos sexualmente. Ojalá vayamos encontrando lo que nos causa placer.

Vaginas diversas de la iniciativa The Vulva Gallery.

 

 

[1]Uso “personas con vulva/pene” para no reproducir el imaginario tradicional de los géneros, sin embargo siento que allí también se recae en una binaridad biológica en cual muchas personas no se identifican. Espero encontrar nuevas formas de expresión y agradezco a las personas trans por su paciencia al seguir enseñando.

[2] Cisgénero: dícese de la gente que acepta el género asignado al nacer.

[3]No entiendo a “la mujer” como el cuerpo que corresponde a la vulva, el útero y a la capacidad/habilidad de la reproducción. Hay una gran diversidad de vivencias, percepciones e interpretaciónes de los géneros , sexos y genitales. Cuando uso el termino de “la mujer” lo hago para visibilizar la construcción histórica ligada al contexto que intento describir.

[4]La vulva de hecho tiene un sistema de auto limpieza, y con agua (y jabón natural) es suficiente, la mayoría de las infecciones vaginales (que tienen su implicación de suciedad) vienen de productos químicos (toallas y jabones, calzones de tela sintética) y alimentación no adecuada. El vello púbico igual tiene su función en favor de la salud de la vulva.

[5]Uso la descripción de negra y PoC (people of color) porque los dos lo he escuchado como auto nombración y re apropiación de identidades (políticas).

[6]Para seguir leyendo: “Conio Potens” de Diana J. Torres

Autor: Corinne Lehr

Corinne Lehr (1987-...) Soy una mujer cisgénero, hetero privilegiada pero ojalá autocrítica; blanca, proveniente de una familia de clase trabajadora, de una madre religiosa y un padre nazi medio activo. Tuve la oportunidad de estudiar. A veces dudo autonombrarme feminista, pero si lo fuera sería una de las enojadas, estilo feminazi tal vez... Soy alemana, de la generación que con razón todavía se disculpa por ser alemana. Soy pedagoga y semi-socióloga y mi enfoque ha sido la educación sexual desde el placer y la autogestión.

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