Lorraine un blues viento en popa a contracorriente

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Fotografías de Lozano

No siempre todo sale bien, particularmente esta semana  ha sido un tanto adversa para mí, a raíz de una serie de problemas personales. Decidido a cambiar toda esa mala vibra accedí a cubrir el Aves Raras de Lorraine Villegas para despejar la mente y distraerme.

Debo reconocer que lo poco que he escuchado de esta cantautora fue producto de la lectura de una hermosa nota que publicó ella misma publicó en Barrancópolis sobre las ovejas negras (artistas callejeros), tras la lectura, impulsado por la curiosidad busqué su nombre en YouTube y encontré un video en donde junto a otros artistas callejeros tocaba un blues, aparecen todos sentados en círculo sobre una banqueta. La música es pegajosa y ellos transmiten el feelin con el que disfrutaban el momento.

Alisté mi equipo y me dirigí a la zona 1, antes de llegar al Centro Cultural de España, pasé a comer algo y tomar un café en un lugar muy conocido de la sexta avenida. Fui uno de los primeros en ingresar al toque, los instrumentos y todo el sistema de amplificación ya estaban en la tarima y una impaciente Lorraine se acercó para ver si ya había personas en el auditorio.

Al poco tiempo se abrieron las puertas y la gente empezó a ingresar. En algún momento mi cuerpo se puso aturdido y en estado de alerta, para avisarme que algo no estaba bien, me dirigí presuroso al baño, podría ser extremadamente descriptivo y provocar asco en los lectores, pero resumiré  el asunto: Algo de lo que comí me intoxicó.

Regresé un poco mareado y con malestar al auditorio, seguro me perdí por lo menos 2 canciones del repertorio. La vida del artista callejero no es fácil, mis complicaciones de salud no son nada comparadas con eso, así que decidí quedarme hasta el final, hacerle huevos y cubrir el evento como se debe.

Los músicos callejeros son una especie de magos, que siempre tienen una carta bajo la manga ante las peores adversidades, esas cartas son sus ganas de seguir contracorriente como buenas ovejas negras, imagino a Lorraine y todas las adversidades que tuvo que vencer para organizar este evento, porque los Aves Raras han tenido la característica de ser una especie de conciertos íntimos estilo unplugged donde los cantautores hacen un recorrido musical por su trayectoria en compañía de  músicos amigos.

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En una especie de complicidad silenciosa reconocí la satisfacción y lo especial que era para ella tocar en el CCE, no por ser un auditorio (todos los escenarios son sagrados para los músicos) si no tiene que ver con toda esa preparación técnica para brindar lo mejor de sí en una noche especial, ponerle atención a todo, a detalles como el vestuario por ejemplo.

Su voz es aguerrida y fuerte, compartió blues, rock e historias de vida, parte de esa travesía que solo sus zapatos desgastados, las aceras de las calles, y los buses urbanos han sabido guardar. Comentó que cuando empezó a cantar en las camionetas en vez de cantar covers, decidió escribir una canción positiva para dejar algo en la gente “Ser mejor” y sentir que de verdad se merecía la ficha que ellos le dieran y que el valor para subirse a los buses empezó por la necesidad de ganar dinero al tener una situación económica precaria y encontrarse sin trabajo.

Todo el set a excepción de la última rola fueron autoría de la artista, una hora de música original, acompañada de 2 percusionistas, una de ellas que a la vez hizo la guitarra melódica en algunas interpretaciones. Me llegó ver solo a mujeres en el escenario, entre las canciones presentadas hubo un interludio instrumental que me gustó bastante.

Solo debo decir que su vieja guitarra verde de trastes desgastados ha sido superada por Lorraine, su ejecución es muy buena, pero el instrumento no da para más, su sonido es paupérrimo, aunque sé que es difícil costearse un nuevo instrumento, es algo que deberá hacer si quiere mejorar su sonido.

Recuerdo un consejo de Rosse Aguilar (mi maestra): “Ustedes no deben de seguir tocando con la vieja guitarra que sus padres compraron (cuando en la mayoría de los casos ellos no saben de instrumentos ni de música), deben de invertir en ustedes y en su sonido”. Eso me hizo comprar un mejor instrumento, y cuidar el cambio de cuerdas de mi guitarra. Estos detalles pequeños  mejoran considerablemente la calidad del sonido.

Hablando de adversidades, una de sus composiciones “Pavimento Blues” (que fue ejecutada esa noche) surgió de una tarde lluviosa de mayo, cuando su hijo cumplía años y ella no tenía dinero para comprarle o hacerle algo especial. La necesidad y los apuros hacen que algunas personas saquen fuerza de flaqueza y aumenten considerablemente su creatividad, para mí ese es el caso de Lorraine, un blues viento en popa a contracorriente.

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Autor: Lozano

Guatemala 1987. Trabajó en un barrio en la periferia de la ciudad haciendo proyectos de arte y lúdica en búsqueda de la posible utopía de generar trasformaciones sociales. Siempre quiso estudiar y ser músico pero su viejo no quería que fuera un “vagabundo”, ahora que puede se quita la gana y se da ese lujo. Por necesidad de cara de chucho hizo periodismo de politiquería y trata de redimirse a través de este espacio.

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