Los 7 pecados capitales del periodismo

Fotografía expropiada a los ricachines de PL

Hace algunos años era una práctica común, cuando hacía falta un fotógrafo en la sala de redacción de algún diario, que en vez de poner un clasificado que anunciara la plaza, el “ingenioso” jefe de redacción le quitaba la escoba al conserje del edificio y le daba una cámara para que saliera a la calle a hacer fotos.

Fotografía de Ervin San Juan

Era la época en la que se debía escribir a máquina, se tenía que levantar el texto y revelar los rollos para poder ver una fotografía. El proceso para realizar un periódico o un noticiero era más complejo y, aparentemente, respetaban más a la profesión.

Ahora, para ejercer el periodismo, te piden como mínimo dos años de experiencia y el cartón universitario, para ganar un salario mínimo por el que debes tomar fotografías, redactar noticias, alimentar las redes sociales, hacer videos y ser cabrón para diseñar memes.

Los periodistas somos una especie de esposa fiel a la que engañan, verguean, maltratan y a pesar de todo aún tiene la capacidad de esbozar una sonrisa a su esposo y amarlo, seguir echando verga por el matrimonio y hacerlo con gusto y alegría.

En este país a los periodistas de verdad los amenazan, los meten a la cárcel, los matan, los censuran, les dan salarios de hambre, los despiden sin miramientos, no hay estabilidad laboral, no existe respeto por los derechos laborales, aunque deberíamos de tener seguro según la ley, ningún medio paga por este.

En los medios pagan horas extra al piloto y a nosotros nos dicen que le hagamos huevos. Cuando un medio de comunicación quiebra, difícilmente le pagan las prestaciones laborales a los colegas, como en los casos de la primera revista Crónica, el periódico El Gráfico y actualmente Siglo XXI, que tiene un millón de demandas de violaciones laborales por incumplimiento de pagos, pero ninguna prospera.

Hay otros medios como Prensa Libre, que empezó a reducir su personal con la justificación de reducir costos. Se sabe que quieren eliminar las plazas de diseñadores gráficos y correctores para que un mismo periodista asuma esas tareas por el mismo salario; para ello los están capacitando, incluso para tomar sus propias fotografías.

El futuro será para los periodistas multifunciones con piel de cuero, esos que aguantan con todo. Los medios digitalizados (aquellos tradicionales que quieren mutar a lo digital con sus mismas prácticas arcaicas) están sustituyendo el periodismo por las tendencias, obedeciendo la moda del mercado.

Bajo toda esta coyuntura, por amor al oficio y para ser congruentes con la labor que desempeñamos al hacer nuestro trabajo, debemos unir al gremio para dignificar la profesión. Al mismo tiempo no debemos olvidar que:

Nuestro trabajo es un servicio a la comunidad, no una estrategia para mantener el statu quo.

Fotografía de Ervin San Juan

Nos debemos a la gente, a las personas de a pie; tenemos la responsabilidad de trabajar para retratar la realidad, no maquillarla.

Nuestro trabajo informativo no es para beneficio de los gobiernos, las empresas, las industrias, las corporaciones, nuestros anunciantes, los políticos, militares y empresarios vergas. Nos debemos a nuestros lectores.

Culero aquel periodista que ejerce su profesión aceptando la fafa de los políticos, empresarios y funcionarios públicos, omitiendo casos de corrupción y defendiendo con saña a sus corruptores.

Cerote aquel periodista que se hace de la vista gorda ante las injusticias sociales y que se pone del lado de las minerías, hidroeléctricas y monocultivos cuando hay desalojos, manifestaciones sociales y demandas civiles.

Ijuecienmilputas aquel periodista que desinforma a la población, que finge desde la comodidad de su escritorio estar cubriendo en directo los hechos, mientras reproduce los discursos del sistema criminalizando a las protestas sociales y a los dirigentes comunitarios.

Pura mierda aquel periodista que sigue las agendas mediáticas, que no cuestiona a la autoridad, que no busca todas las versiones de un hecho periodístico, que no investiga a sus fuentes de información y que termina reproduciendo los comunicados para ser un servil de los gobiernos, empresas y políticos corruptos.

A veces debemos reconocer con humildad que es necesario dejar por un momento las cámaras, la grabadora, el celular y la libreta para tomar esa escoba y barrer toda la mierda que aún nos falta de esta podrida sociedad.

El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad.

Gabriel García Márquez.

Autor: Lozano

Guatemala 1987. Trabajó en un barrio en la periferia de la ciudad haciendo proyectos de arte y lúdica en búsqueda de la posible utopía de generar trasformaciones sociales. Siempre quiso estudiar y ser músico pero su viejo no quería que fuera un “vagabundo”, ahora que puede se quita la gana y se da ese lujo. Por necesidad de cara de chucho hizo periodismo de politiquería y trata de redimirse a través de este espacio.

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