Los tenis de María Sabina

La historia de las civilizaciones es la historia de los encuentros.

Arturo Uslar Pietri

Mujer, curandera.

María Sabina (1894 – 1985) Curandera y chamán mazateca del estado de Oaxaca en México.

Lecciones sobre sincretismo terapéutico responsable

Si bien la frase inicial de Pietri  refiere a un estudio del sincretismo en la literatura, aplica justo para los fines de análisis y crítica al modelo terapéutico imperante en el mundo de la prevención y tratamiento de las conductas adictivas: el dar la espalda hacia la realidad sincrética y multicultural de Guatemala.

Antes de continuar voy a sentar las bases teóricas de los conceptos principales que integran el tren de pensamiento de este ensayo…

Entenderemos “sincretismo” (en antropología cultural) como el intento de conciliar diferentes doctrinas o puntos de vista, en el entendido que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o a la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes. (Pouppad, Paul; 1987).

“Aculturación” sería, según una definición crítica propuesta por Gonzalo Aguirre Beltrán una especie de cambio cultural iniciado por la conjunción de dos o más sistemas culturales autónomos (Aguirre Beltrán, 1957).

Si las civilizaciones surgen de constantes encuentros y choques, no necesariamente pacíficos, es necesario entender que hay un flujo de información entre ambas culturas y reacomodos de las formas de percepción del mundo a través de dichos datos.  Entre tales flujos de información podemos encontrar a los denominados “rituales”, los cuales son considerados como una expresión del conocimiento tradicional, donde se manifiesta la puesta en práctica del saber mágico y religioso de los pueblos.    Además, por lo general, son estilizados, estereotipados, repetitivos, con instrucciones establecidas para su adecuada realización.

Por lo tanto, las grandes lecciones que pretenden ser recogidas de los múltiples símbolos que surgen por el uso de María Sabina, de un par de zapatillas deportivas, que garantizan su comodidad en el “aquí y el ahora” vivencial, son aquellas que pueden llevar a un reconocimiento de la ignorancia enciclopédica que los occidentales hemos demostrado ante las culturas milenarias: no hemos tenido la capacidad de ver al otro y aprender de su vivencia, sino que constantemente se trata de “aculturar” en el sentido de sustracción, más que en el sentido sincrético.

María Sabina no fue ajena al poder de la mediatización en la figura de antropólogos, artistas y periodistas. Fotografía acaparada por Barrancópolis

 

Las lecciones de María Sabina hablan de empoderamiento femenino y de rompimiento de paradigmas…

Una de las grandes lecciones que surgen del uso de María Sabina de los elementos naturales a su disposición, en su entorno, es que las formas de introspección y auto-reconocimiento de las poblaciones indígenas han sido sustraídas y se ha tratado de “mitificar” su relevancia, incluso tildándolas de salvajes y de peligrosas.

Aunque quien ha desarrollado una verdadera conducta peligrosa de auto-evitación y desconocimiento propio es la cultura occidental, dependiente de la farmacoterapia o psicoterapia, ajena a la cosmovisión local.

Las enseñanzas de María Sabina hablan de empoderamiento femenino y de rompimiento de paradigmas, incluso dentro de su propio contexto mazateco, siendo una chamán quien, a través de la práctica “etnomicológica” (instrospección emocional y sanación física y espiritual) logró profundizar en los caminos de la sanación a través del uso terapéutico de una sustancia (psilocibina) combinada con el poder de la palabra, del lenguaje, del canto, del sincretismo religioso, del poder de la sugestión, de la fe, sin renunciar a su cosmovisión.

Los rituales practicados por María Sabina, tampoco fueron ajenos al poder de la mediatización y la banalización, ya que de ser una terapeuta local, empezó a ser bombardeada por toda clase de “aproximaciones externas” en la figura de antropólogos, artistas, periodistas y ciudadanos comunes de diferentes partes del mundo quienes, en un intento de lograr el auto-conocimiento que les ha sido sustraído en la sociedad moderna, llegaron el extremo de la “desacralización” del rito, al romper con las reglas básicas que lo sustentaban, transformando en moda lo que para los locales era la búsqueda de la salud, física y mental.

En éste punto es preciso destacar las altas cargas de sincretismo religioso, presentes en los rituales de sanación: el uso de mantras verbalizados -inductores del trance sanador-, las velas, las letanías, el uso de imaginería católica, la unción simbólica de una mezcla de tabaco, cal y ajo, como elemento fortalecedor.

“Vacío de espíritu” como origen de la enfermedad

La lección trascendental de María Sabina es la que atribuye la etiología de las enfermedades al “vacío de espíritu”, lo que hace a una persona “vulnerable” ante las influencias externas para desarrollar una enfermedad. Entendiendo de forma sincrética su propuesta, y trasladándola al plano psicoterapéutico, nos damos cuenta que coincide con aquellas posturas que atribuyen la “enfermedad” del consumo o la reiteración de conductas adictivas a una especie de vacío existencial, combinado con la predisposición genética y el aparecimiento de un elemento externo “desencadenante” que provoca el rompimiento de la homeostásis física, mental y espiritual.

Solo quienes creen, sanan

Por lo tanto, y a manera de conclusión, hay que destacar que en un mundo occidental donde nos ha sido sustraída la capacidad para la introspección y el autoconocimiento, siendo sustituida por una dependencia fármaco-terapéutica, basada en constructos ajenos a nuestra realidad natural y la cosmovisión local,  necesitamos regresar a las prácticas terapéuticas responsables, en el reconocimiento del sincretismo multicultural, como eje central de la nueva práctica terapéutica, donde se reconozca la dinámica de sufrimiento existencial del ser humano inmerso en un mundo frío y distante plagado de obsesión por las posesiones materiales, y con una marcada desconexión espiritual, que provoca que la sociedad guatemalteca actual, con sus marcadas diferencias y coincidencias multiculturales se suma en un caos desesperante de consumo y adicción.

Con esto no se pretende afirmar que el regreso colectivo a las prácticas de consumo de sustancias que “inciten” a la introspección daría puerta a un consumo compulsivo y exacerbado de las mismas, sustituyendo unas sustancias, por otras, sino que se enfatiza en la necesidad del abordaje tríadico (físico, psicológico y espiritual) de la convivencia humana y de la terapéutica de las sustancias y de las conductas adictivas.

Es necesario desarrollar la capacidad académica, terapéutica y social para romper paradigmas de pensamiento y de sentimiento sobre el uso de las sustancias. Se debe de respetar el rito, las coincidencias y diferencias. Se debe reconocer el vacío existencial y afrontarlo, recordando que, en palabras de María Sabina: solo quienes creen, sanan.

Retomando la simbología del ritual mazateco: Es necesario llegar al punto de “vomitar” la enfermedad, para dar paso a la sanación.   Expulsar los paradigmas de pensamiento que han construido una brecha entre los rituales locales, las conductas adictivas, a veces codependientes del mercado de consumo voraz que se extiende, sin tomar en cuenta diferencias culturales, y expulsar la “incapacidad” de ver al otro en su verdadero contexto.   Y, de forma simbólica, poder expulsar el mal, expulsar el miedo al cambio.

Y así, apagar las velas de las “diferencias” que nos ciegan.

Y así, abrazar la oscuridad.

 

Referencias Bibliográficas

Uslar Pietri, Arturo; “Nuevo Mundo, Mundo Nuevo”; Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1998, pp 64-65

Pouppard, Paul; “Diccionario de las Religiones”; Barcelona, 1987

Aguirre Beltrán, Gonzalo; “El proceso de aculturación”; UNAM; 1957; pp 15-16

Autor: Jorge Ernesto Rodas

Rescatado por la música. Psicólogo. Melómano. Amante del Metal.

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