Mariana Santiago y su espejo de arena y sal

La playa siempre me ha llamado la atención por su simbolismo de frontera con lo desconocido; lo poderoso del mar, la incertidumbre del destino (si es que alcanzo uno) y la manía de naufragar en puertos reconfortantes, donde la violencia de las olas no nos alcance y simplemente nos rindamos a la embriaguez del placer.

Hace aproximadamente un mes (quizá dos) me enviaron la foto de la presentación del disco Miradas de sal, de la cantautora Mariana Santiago, y me preguntaron si me animaba a escucharlo y reseñarlo. Si algo me ha enseñado la vida es: Nunca hay que tener un cumpleaños el día que la reina del Tex Mex se muere, y nunca hay que rechazar nada que sea gratis (a no ser que se trate de mecanismos de re funcionalización creados por el discurso hegemónico y circulado por sus reproductores. Allí sí nel).

Después de telefonear y juntarnos con Chuy, que, dicho sea de paso, me dijo al menos unas 3 veces que estaba a la vuelta y nunca que llegaba, tomamos nuestros asientos en la primera fila del auditorio del antiguo Cine Lux. La escenografía prometía; conchas tiradas por aquí, arena por allá (aunque no sé realmente si la arena era de mar.), una maleta abierta al lado del micrófono, justo en el centro del escenario, y una serie de instrumentos musicales monstruosos, envidiables para cualquiera. El auditorio a medio llenar apagó sus luces principales y los reflectores a la entrada posterior.

Fotografía de Fernando Chuy

Mariana entró solemne, tarareando una melodía cálida y amorosa. Los ritmos sudamericanos inundaban la sala; ella se acercó a la maleta abierta como a manera de explicar que sacaba sus memorias; se le notaba nerviosa, un poco rígida para el performance, agradeció a todos los que estábamos allí y empezó el show.

Sebastián fue la primera rola en llamar mi atención. Con un inicio suave y profundo, con unas leves y muy atinadas distorsiones en la guitarra, se crea un ambiente agradable, el piano y el bajo se ajustan mutuamente mientras que la batería lleva el ritmo a un nivel interesante; hay unos coros a segunda voz que hacen muy entretenida la canción, la lírica lenta y pausada estuvo bien para complementar una melodía seductora y armoniosa.

Huellas fue otra de las piezas sobresalientes en el repertorio. – Inspirada en Basquiat – Dice la autora, tiene un paso limpio, rápido e intrigante. Un ritmo jarocho con una introducción que nunca revienta,  con un piano y guitarra apenas audible; lo mejor de esta rola es el final ameno, que inyecta felicidad en un público que dócil, deja que los ritmos se apoderen de él.

Fotografía de Fernando Chuy

Ya con la audiencia medio animada y unos chistes sueltos entre Chuy y yo, salió a relucir Larga distancia, una rola con presencia y sentimiento. La guitarra y el piano lentamente adoptan la línea de bajo; con tres remates distintos en la batería, la canción se anima, la gente aplaude, un cambio en la línea de bajo genial. Una rola extrañamente movida.

Somos siendo es la última rola de la que gustaría escribirles. Un jazz suave que emula a los Squirrel Nut Zippers introduce el ritmo de la melodía. Una guitarra lenta y una batería que muta entre el redoble y el jazz son algo remarcable en la composición y las facetas, que de a poco levantan con un teclado fenomenal.

El show termina y la voz de Mariana no espera a quebrarse. Agradece al público por haber llegado y nos da una breve explicación del arte del disco. Nos levantamos y Chuy tan amable como es, ofrece llevarme en carro hasta la puerta de mi edifico. Mientras me enseñaba el nuevo material de una banda que nos llega a los dos, yo solo podía pensar en que no estaba del todo satisfecho con lo que escuché de Miradas de sal.

Trato de pensar en una sola canción del disco en que alguna de sus letras me haya encantado, pero creo que no la voy a encontrar. Siento las líneas de sus estrofas un poco predecibles y circulares, siento que no logro conectarme del todo con esa felicidad inusitada que te deja la música.

Espero que para la próxima vez que logre ver a esta cantautora, ya se haya sacudido un poco el miedo de los ambientes no controlados, que dirija un show a la altura de la producción musical, y pueda plasmar en sus letras todo eso que dijo que la música la hace sentir.

Fotografías de 天津飯

Autor: Jenner Santos

Jenner Santos (Guatemala, 1990) Me gustan más los paches que los tamales y vivo atormentado porque Selena murió el día de mi cumpleaños. Honesto y vil antes que cae bien. No sé qué decir cuando me preguntan si soy antropólogo o escritor.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *