Maximón es muchas cosas

Maximón de la zona 4

Pequeño Maximón particular, en la zona 4 de la capital. Herencia chilqueada y legitimada en las habitaciones privadas del Maximón y los cofrades de Zunil. Fotografía de Valdés Pedroni

Por Sergio Valdés Pedroni

Maximón es muchas cosas: dios de dioses, patrono del cine independiente, rey del performance  y abrigo de las posturas más eclécticas imaginables….

Recordemos que existen al menos cinco maximones principales, de acceso público, cada uno de naturaleza simbólica, política y estética un tanto diferente. El de Zunil ―hoy dividido―, de aliento libertario, frente al cual se reinventa el rito de la manera que a uno se le antoje; es el Maximón abierto y ambiguo, que simpatizó con la revolución de los años 80: «si los comandantes hubieran venido más seguido, habrían ganado la guerra», afirmó hace años uno de sus cofrades. El de Santiago Atitlán (Rilajmam), indígena excluyente o quizás simplemente “selectivo”, machista, lúcido y vibrante, que lleva sobre sus espaldas el peso de la impostura evangélica fanática, que se ha generalizado alrededor del lago de Atitlán. El de Chimaltenango ―que se identifica más con San Simón propiamente dicho― mafioso y oportunista como pocos, proclive a hacerle favores a genocidas, corruptos y derechistas. El de San Pablo Jocopilas, colindante con Samayac, en la Boca Costa, que es profundo e insondable y rehuye de la luz del día. El de la zona 6, por La Pedrera, que guarda vínculos secretos con el de Zunil y al que también acuden las putas, los locos y los mariguanos. En fin, no es tan fácil, porque en lo profundo, Maximón representa un hito de resistencia: es el indígena y la indígena ―y los dioses ancestrales y los zenzontles y las serpientes― que se disfrazan con el traje del “otro” para sobrevivir a la invasión y la represión. Todo un símbolo de clandestinidad y de libertad.

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Post Scriptum: por esto y más, opino que el escritor Javier Payeras acierta cuando sugiere que la solicitud de Miculax (José María Miculax Bux, famoso delincuente, asesino serial y violador, ejecutado a mitad del siglo XX durante el gobierno de Arévalo) de que lo fusilaran vestido de Maximón, representa en cierto modo el primer performance moderno y deliberado. Visto a la distancia y con malicia, el evento tiene mucho que ver con el arte, aunque el tipo haya sido despiadado con sus congéneres, ¿quién dijo que el arte es inocente, aséptico, sagrado, y no sucio, maldito y engañoso?

Autor: Barrancopolis

Medio digital de arte, cultura y entretenimiento.

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