Mi lonja también practica yoga

Estamos en una época donde el yoga está en boga, cada día más personas se suman a la práctica no solo en Guatemala, también alrededor del planeta, y quienes más buscan estos espacios son mujeres.

En una sociedad patriarcal como la nuestra, muchas veces las mujeres deben dejar sus labores cotidianas, dejar por un momento a sus hijos e hijas para poder tener un espacio para reencontrarse y relajarse, pero para muchas personas solo basta con escuchar la palabra yoga para imaginarse una figura esbelta realizando posturas bien chileras.

“Soy de una constitución más llenita, solo de pensar en mi llanta abdominal no me sentía capaz de lograr muchas de las posiciones. Evitar sentir vergüenza genera indecisión para tomar una clase de yoga”.  Dice Claudia Hernández, estudiante de yoga que venció esos temores.

Yo no me había percatado de esos prejuicios, quizás porque vivo el yoga desde los límites de mi cuerpo, reconociendo lo hermoso que es y lo mucho que puedo beneficiarme con esta práctica en mi vida.  Una alumna me abrió los ojos, me preguntó: “¿Esta lonja puede hacer yoga?”,  al principio me dio gracia. Respondí con una sonrisa: “Claro que sí”.

A través de las redes sociales he visto que muchos modelos a seguir en el yoga están representados en fotografías de cuerpos perfectos (no estoy diciendo que sea algo que no esté bien), pero los cuerpos del yoga son diversos porque las personas que desean realizar la práctica también lo son.

Los estereotipos de cómo debe ser un cuerpo que realiza yoga crean la falsa idea de que la práctica de este arte es solo para personas delgadas y no para personas que poseemos un poco más de masa corporal. ¿Qué sucedería si mi maestra de yoga no posee el cuerpo que he visto en las revistas, en las redes sociales, ese que la sociedad impone? Pues nada.

 “Pienso que la gente tiene una idea equivocada del yoga,  tal vez ello tenga que ver  con la publicidad masiva de cuerpos delgados, esto genera una idea errónea. Asumir los estereotipos me costó muchísimo porque aparte de ser practicante, enseño y así fue  como tuve ángeles divinos que me dieron oportunidades, pero también hubo quienes me decían que no, por no poseer el cuerpo perfecto. Tengo siete años o más de dar clases y en ese camino me ha pasado de todo; al final, puedo decir que mis clases están llenas, la gente me busca porque quiere aprender y sabe que yo enseño desde el fondo del corazón.  Asumí los prejuicios con valor, dejé mi ego atrás, entendiendo que la gente puede decir lo que sea, pero si confías en ti misma puedes hacer todo lo que quieras, porque con la práctica del yoga absolutamente todo es posible”. Dice Yasmina Masaya, instructora de yoga.

Masaya ha superado todos esos estereotipos y se ha impuesto como una mujer emprendedora que realiza varios talleres y clases en el Centro de Guatemala, ya cuenta con nueve años de experiencia en la práctica del yoga. “El  yoga es un camino lleno de amor, es el retorno al corazón. Este viaje nos enfrenta con todo tipo de maestros y maestras, los obstáculos más grandes nos enseñan a ser más felices. Esta práctica  es como la vida, cada asana presenta dificultad, el reto es seguir adelante, el camino que nos lleva a las posturas es el que cuenta. En el proceso aprendemos a ser más humildes y menos egocéntricos”, expresa.

Fue ahí donde consideré la necesidad de preguntar a mis alumnas acerca de cómo asumen su cuerpo en el yoga, realicé unas encuestas y las respuestas fueron sorprendentes. Descubrí que algunas tenían como razón principal para practicar yoga buscar un espacio personal de estabilidad y sanación, fuera de los corre y corre del diario vivir.

Muchas veces se piensa que la buena práctica del yoga viene de la mano de cierto tipo de cuerpo. La mayoría de lugares promueve talleres, cursos y clases utilizando una figura femenina muy bien definida, para su publicidad, creando el falso imaginario de que para iniciarse en  la práctica del yoga el peso corporal influye.

“Siempre nos venden la idea de que solamente personas fit  pueden lograr  los estiramientos que se realizan, pero solo hay que vencer un estereotipo, porque he observado que, sin importar edades y aspectos físicos, se logra practicar el yoga. Me sorprendí de que es mentira que es necesario tener un cuerpo ideal. Me gusta que en el yoga no importa cómo tengamos nuestro cuerpo, es una práctica que no excluye a nadie”, asegura María José Esquité, estudiante de yoga.

El yoga es integrador y por ello es necesario que veamos la  gran diversidad de cuerpos en este plano existencial, mira a tu alrededor y te darás cuenta de que no somos iguales. Los límites los establecemos los seres humanos, puede ser que al inicio no seas tan flexible, que con la primera chaturanga que trates de realizar sentirás que te partirás en pedazos, por eso siempre recalco: “Con paciencia y persistencia lograrás cualquier objetivo”. Todo es un compromiso interno y práctica diaria para alcanzar, según tus condiciones, la flexibilidad.

A partir de esto, analizarás que tal vez necesites girar tu vida hacia otra forma de autocuidado y mejorar tu alimentación, pero eso no se logra de la noche a la mañana, todo es un proceso.

“El yoga me encantó porque se trabaja de manera integral, no solo es el cuerpo, también es la mente, la emoción.  Mi cuerpo es el chismoso que me dice cómo me encuentro, cuando racionalmente yo no lo veo.  El yoga me ha ayudado a mejorar la flexibilidad, pero también a tomar conciencia de cómo he dejado por un lado mi bienestar corporal por el trabajo y los problemas cotidianos de la casa y la familia.  Se piensa que solo las mujeres delgadas pueden hacer yoga, pero hay mujeres delgadas que no son tan flexibles como puede serlo una mujer con sobrepeso”, comenta Viviane Dardón, estudiante de yoga.

 Vencer los estereotipos tiene mucha relación con la confianza que brinda una buena instructora o instructor, cuando te dicen que poco a poco lograrás realizar algunas posiciones, o, si no eres muy elástica, te permiten utilizar otros instrumentos para ayudarte a realizar mejor los ejercicios. Con esto te sentís más positiva y ves que tu constitución física no es un impedimento para practicar yoga.

Es hermoso cómo podemos, poco a poco, mejorar la práctica del yoga. Con respecto a tu cuerpo, será derribado el muro de los mitos y estereotipos sociales de lo que se supone que es bello y lo que no.

Es un mito que las personas delgadas pueden realizar todas las asanas. Tanto para mujeres como para hombres, esto dependerá de su trabajo con el cuerpo y la disposición para conocer y realizar el yoga, con el fin de obtener un beneficio interno y corporal que te hará una mejor persona, alcanzando la integridad de tu ser.

 “El aquí y ahora, no preocuparnos por lo que ya pasó ni por lo que puede llegar a venir, sino sumergirnos y regocijarnos con todo nuestro ser en el eterno presente”, Mataji Indra Devi (1899-2002).

 

Om Shanti shanti

Autor: Jas Gidalti

Guió con amor en la práctica del yoga. El ser instructora de yoga ha revolucionado mi vida, casi todas las cosas que pienso y realizo están entorno a la práctica y el crecer como persona.

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