Mon LaFerte, un manojo de carisma y sensualidad

Mon LaFerte durante su presentación en ciudad de Guatemala. Fotografía de Javier Herrera

Misión cumplida. Los asistentes gozaron, gritaron, bailaron y lloraron, gracias al espectáculo de la chilena, una cantautora que tiene eso que no se compra ni se vende, que no se presta ni se aprende, eso que Anthony Hopkins le dijo a Antonio Banderas cuando estaba ya casi listo para ponerse la máscara del zorro: ¡ENCANTO!, la chilena tiene encanto, un manojo de sensualidad y carisma amarrados con cáñamo de pesca a un talento conmovedor que invita a recordar con gusto propio el sabor de lo que nos enamoró, pero ya pasó.

El cantautor mexicano David Aguilar sirvió como telonero antes de que apareciera Mon LaFerte sobre el escenario. Fotografía de Javier Herrera

Primero, David Aguilar hizo lo suyo: salió con tranquilidad, se presentó y sus canciones dijeron más de lo que un libro de superación personal puede dar, hay una característica especial en este tipo y es la sencillez. Luego de abrir el concierto, se bajó del escenario y se le vio conversando con varios por ahí. Según me dijo vuelve, no le pierdan la pista a este chavo porque se nota que sabe muy bien lo hace.

Fotografía de Fernando Chuy

Si algo hay que resaltar del toque es la armonía que se percibía entre los músicos, una combinación de verdaderos amigos que disfrutaban la ejecución de los instrumentos, la chilena los presentó, uno a uno e hicieron un pequeño solo, aún con el hecho de que el lugar no es bueno para realizar conciertos, los presentes degustaron la música y corearon todas las canciones de Mon acompañada con tres pantallas que proyectaban visuales que combinaban bien con la iluminación.

Una copa de vino tinto, una sonrisa oscilante en todo momento, un cambio de guitarras para ponerle más sabor a la función, y un vestido que se opacaba ante el brillo de los ojos de Laferte cantándole a un publico sediento de las letras y los acordes de su música. Ya cómodos todos, nos contó que hace unos años nos visitó y probó un licor con sabor a Jamaica que también le gustó.

Fotografía de Fernando Chuy

Yo, si pudiera regresar en el tiempo, me dijo una señora que disfrutaba el toque desde una esquina, yo sí me vuelvo a gozar a todos y todas, si la vida mijo, es una y tan rico que es llegar a mi edad y sentir esa paz de poder decirte hoy que yo me enamoré, me casé, tuve hijos, tuve amante, me engañaron y también perdí a un gran amor… hoy veo a esa muchacha cantar y le digo que lloró no de tristeza si no de gusto porque si pudiera jajajá…

concierto

Una pareja disfruta del toque acompañándolo con una botella de vino. Fotografía de Javier Herrera

Ya caliente la cosa, habiendo llorado, bailado y cantado, a la chilena no le bastó escuchar cómo la gente coreaba todas sus canciones, así que como pez en el agua se lanzó a su público quien no dudo en sentirla aún por un momento. Por ahí, ya al terminar el toque, soltó el micrófono y con un beso a dos manos Mon LaFerte nos dijo adiós.

Autor: Javier Herrera

(Guatemala, 1987) Camino por ahí observando hacía todos lados, menos mi camino, por eso me pierdo.

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