Nadie sabe de vos en Bangladesh

¡Sorpresa! Vengo de un país con una autoestima que se arrastra por el suelo. Viajar solo ha reforzado mi sensación de pequeñez. Siempre he odiado llevar en la garganta ese sentimiento que se ha grabado a través del tiempo gracias a las noticias de la prensa guatemalteca, las conversaciones que escuchaba de los adultos y las emisiones de Noti 7 que interrumpían la transmisión de Supercampeones.

Soy de un lugar tan pequeño, o que se percibe tan pequeño, que pinta tantas estupideces como si fuesen enormes.

A 15,637 de km en línea recta desde donde venís, cuatro aviones, cuatro ferries, tres rickshaws*, seis taxis, una lancha, una moto y un barco de sandias de distancia… ¡Sorpresa,  Gustavito, sos pequeño y lejano! Pasás totalmente desapercibido. Tus rasgos y tu color de piel, miralos, allí están. Solo que esta gente no tiene ni puta idea de dónde venís.

Fotografía de Gustavo García Solares

Me sentí tan lejos, pero los ciento sesenta y un millones de bangladesíes y sus ciento sesenta y un millones de problemas me trataron como si estuviera en casa. Me hicieron sentir adoptado y aceptado. Me sentí tan pequeño que me fui enorme.

 

*Un rickshaw es un vehículo ligero de dos ruedas que se desplaza por tracción humana, bien a pie o a pedales.

Autor: Gustavo García Solares

(1988) Viviendo pequeñas anarquías a través de la música, los audiovisuales y el peso de la conciencia. Cuándo me piden que me describa a mí mismo mejor cito a El Cuarteto de Nos: “no soy tan simple como para no advertir que no hay tres minutos, ni hay cien palabras que me puedan definir”.

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1 Comment

  1. Me encanta tu forma de pensar, escribir y tu nuevo estilo de vida Navo! que se vengan mas aventuras!

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