Ni hogar, ni seguro

Una noche antes del incendio 60 jóvenes se escaparon del Hogar, la policía reaccionó con represión. Fotografía expropiada a Publinews

En Guatemala se le llama paz a la guerra, desarrollo a la explotación de recursos, falta de oportunidades a la desigualdad en la distribución de la riqueza, seguridad a la represión… y entre esa amplia gama de distorsión del idioma “hogar seguro” al Centro del Terror y Abuso Virgen de la Asunción…

Hoy mientras se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer se produjo una especie de regresión al pasado, que rememora el incendio en New York del 25 de marzo de 1911, cuando 146 trabajadoras murieron en un gran incendio en una fábrica textil.

Ciudad de Guatemala fue la sede de un incendio en un centro de atención infantil que dejó un saldo de 20 fallecidas y 45 adolescentes y jóvenes en estado delicado. Esto refleja la espantosa realidad de pobreza, indiferencia, injusticia, e invisibilización de la niñez y adolescencia, relegados al olvido por las agendas de gobierno.

Este suceso evidencia de forma palpable la falta de atención hacia la niñez y adolescencia. Lo sorprendente es que este hecho pasó bajo el resguardo del Estado de Guatemala, quien se supone debe garantizar sus derechos.

En Latinoamérica existen dos países que cuentan con la forma de “hogares seguros”, uno es Guatemala, el otro en Perú, en dónde se tramita su cierre definitivo.

El Hogar Seguro Virgen de la Asunción es administrado por la Secretaría de Bienestar Social (SBS), este alberga a niñez y adolescencia de 0 a 18 años víctimas de violencia física, psicológica y sexual, con discapacidad leve, abandono, niñez en situación de calle, con problemas de adicción, víctimas de trata con fines de explotación sexual comercial, laboral o económica, adopciones irregulares, y jóvenes en conflicto con la ley penal.

Una madre llora afuera del “Hogar Seguro” al no poder obtener información de un familiar.

En varias ocasiones han sido denunciados hechos terribles, dentro de sus instalaciones, entre ellos; niñas y niños maltratados, explotados o violados, adolescentes en conflicto con la ley penal que ya cumplieron su condena y que siguen recluidos por falta de resolución en su caso, o porque no tienen a donde ir.  A pesar de la amplitud de problemáticas todos y todas son recibidos sin diferenciación de ingreso.

El hogar tiene una capacidad aproximada para 500 niños, pero en noviembre 2016, se contabilizó a 807 niñas, niños y adolescentes.  ¿Qué implica el hacinamiento? que viven en condiciones terribles que violan sus derechos. Y por si fuera poco los sanitarios no funcionan, por ello deben defecar en los alrededores del edificio, no cuentan con camas suficientes para un descanso digno, y ni hablar de una alimentación adecuada.

El primer hecho grave que se registró en el hogar fue en 2013, cuando dentro de las instalaciones fue asesinada una adolescente de 14 años, ahorcada por dos de sus compañeras, este hecho no trascendió a más.

En 2014, un niño de ocho años fue violado dentro de las instalaciones.  Este evento fue reportado, sin embargo debido a amenazas de despido de la directora, no avanzó la denuncia.

En 2016 la Unidad Operativa del Sistema de Alerta Alba-Keneth activó al menos 233 alertas por la desaparición de niños, niñas y adolescentes albergados Ahí.   El “Hogar” cuidaba en ese momento a 611 menores de edad afectados por diferentes formas de maltrato, estos son remitidos por orden de juez de niñez y adolescencia,  sin embargo, los niños, niñas y adolescentes huyeron, desconociéndose hasta la fecha su paradero.

Los abusos han sido múltiples desde la apertura del centro, sin embargo, las diversas denuncias no han tenido eco, y los vejámenes siguen pasando.

El hogar seguro ha demostrado no ser la solución a la problemática, se invisibiliza el rol de las familias y el rol del Estado para encontrar soluciones necesarias para la atención integral de los casos.

Esta tragedia puede ser la forma dolorosa para aprender que la institucionalización de las niñas, niños y adolescentes, no es la manera de solucionar la complejidad de la problemática; ojalá este centro del mal desaparezca para siempre.

 

Autor: Karen Ramos

Feminista, danzante de la luna, inspirada en musas voladoras. Poetiza, escritora de historias, entusiasta fotógrafa. Activista de derechos humanos.

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