No es normal, pero…

En más de alguna ocasión, y en algún momento de nuestra vida (independientemente del tema que estemos tratando), todos los seres humanos nos hemos preguntado qué es normal y qué no lo es, y seguramente al hacerlo, la respuesta que obtendremos dependerá del parámetro de comparación que utilicemos para dilucidar la cuestión (lo normal para unos, puede no serlo para otros). Sin embargo, hay cosas que no necesitan mucha comparación porque en gran medida resultan evidentes, por ejemplo: no es normal (aunque en Guatemala sí) ver en la calle guardias de seguridad de empresas privadas, paseándose en bicicleta, llevando grandes escopetas con el cañón apuntando hacia cualquier lado, mientras los niños que pasan y los ven se preguntan en qué país vivimos (y en cuál viviremos dentro de unos años).

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Fotografía de Elí Orozco

No es normal, pero aquí (en Guatemala) es “normal, escuchar en las noticias, todos los días, que hubo un asesinato en alguna parte de la ciudad y que otro piloto de autobús murió por no pagar una extorsión. No es normal (pero aquí es) que los atascos en las calles y avenidas los ocasionen los agentes de la policía de tránsito, en lugar de hacer respetar los tiempos de los semáforos y multar a aquellos que obstaculizan irresponsablemente los cruces de las calles y avenidas. No es normal, pero aquí “normalmente” las áreas de parqueos públicos en las calles parecen propiedad privada de aquellos que colocan botes y cobran (a veces hasta por mes) por parquearse, y, de no pagarles, se corre el riesgo de que rayen el auto o le pinchen una llanta (o más), y todo, derivado de la incapacidad y poca voluntad de las instituciones de un Estado encargadas de ello y que muy poco o nada hacen por brindar una fuente de sustento digna, educación y salud a tantas personas que, probablemente, no encuentran otra opción. No es normal, pero aquí se pudren con toda normalidad  toneladas de alimentos donados mientras niños se mueren de desnutrición en el interior del país. No es normal que los aguinaldos y bonos los exijan quienes menos derecho a ello tienen, y que quienes de verdad los merecen, a veces tengan que padecer y esperar para que finalmente se los paguen; pero estamos en Guatemala… No es normal, pero aquí es “normal” que tengamos leyes obsoletas que nunca han sido derogadas a pesar de su inutilidad y anacronismo. No es normal, pero la escultura de un artista guatemalteco (independientemente de las motivaciones de cada quien) nos provoca escándalo, mientra vemos con naturalidad los cuerpos mutilados que han aparecido (incluso) frente al mismo Congreso de la República.

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Fotografía de Linda Forsell de la serie “Niñas teniendo niños”.

No es normal, pero ni modo… la tasa de niñas dando a luz cada día se incrementa sin que se le ponga verdadera atención al asunto. No es normal, pero aquí se está convirtiendo en algo “normal”, que quienes sean apresados por comisión de delitos, sean precisamente quienes deben evitarlos (policías)… En fin…, la lista podría convertirse (tristemente) en un cuento de nunca acabar, pero basta decir que aquí, en Guatemala, estamos normalizando lo innormalizable.  ¡Verdaderamente preocupante! ¿Hacemos algo al respecto?

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Alcalde de San Luis Petén con toda normalidad “regala” cajas para lustrar zapatos a los chicuelos de la comunidad.

Autor: Adolfo Mazariegos

Siempre he considerado que la vida nos conduce por caminos extraños e inesperados... Lo demás, corre por cuenta nuestra. Mientras tanto, a barranquear un poco...

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