No sólo perdimos Belice

Fotografía de Javier Herrera

Aprendiste a desenchufar el ombligo en medio del grito de la ciudad vuelta patio de una sola resonancia, confusa de tanta claridad. Alivio proscrito que te dura hasta las tres de la mañana, hora del diablo, espejo en el techo de lámina donde miras un zancudo parado en la noche, aroma proletario que habita una víscera tuya como un travieso gas expansivo.

Oh clase revolucionaria entre las clases revolucionarias, casi fue vida la que se acaba de ir en una veredita fértil del Altiplano, seguida de un hilo de sangre que pisa la piel del mundo. Mueca de todas las hambres, gesto mayoritario de esta familia numerosa. Pato perdido en este país que mira el norte directamente al sol o pesadilla donde un ayudante de payaso se bebe un budín de sangre a cucharadas. Testículo feliz en el trono de la burocracia del dedo. Mañana será otro día, pero cómo.

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

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