Oh girls just want to… Recuperar Nuestra AEU

Fotografía de Lozano

Ser mujer y participar en movimientos sociales significa un doble frente: la lucha que haces con los compañeros hombro a hombro y la que haces para que tus propuestas y liderazgos sean valorados igual que las de los hombres. Aunque ambos géneros luchamos por un mundo más justo para todos se queda en eso, para todos ellos. Nosotras, seguimos en segundo plano.

En más de alguna ocasión he estado en espacios de reflexión mixtos (hombres y mujeres) y es tan frustrante ver a los hombres revisar sus teléfonos y hacer expresiones de desesperación cuando una mujer opina y sucede con mayor desfachatez cuando se trata de una mujer indígena para que cuando terminamos de hablar nos digan “entendemos las luchas de las mujeres, las respetamos y consideramos importantes pero hay otros asuntos que son más urgentes, en la siguiente ocasión discutimos sobre el tema” y así, varias generaciones de mujeres, que han luchado tanto como los hombres, somos invisibilizadas en nuestros aportes, liderazgos y demandas.

Actualmente el Movimiento Estudiantil está viviendo un hito con el proceso de recuperación de la AEU. Once Asociaciones Estudiantiles han desconocido a la Comisión Reguladora y Transitoria que ha tenido cooptado por 17 años el espacio vital del movimiento universitario; y han convocado para este 19, 20 y 21 de agosto un proceso electoral que recupere el espacio histórico de acción política de la juventud estudiante y referente en la defensa de las luchas del pueblo guatemalteco.

Así como un terremoto, estas elecciones han venido a alterar las dinámicas que sostienen las estructuras retrógradas que se han enquistado en la USAC. Una de ellas, el patriarcado en la academia.

En este último mes de contienda electoral ha llamado la atención que la participación de la mujer se ha ido abriendo paso de forma contundente. Recordemos que de las seis asociaciones estudiantiles que desconocieron originalmente a la Transitoria, tres de ellas estaban lideradas por mujeres (Agronomía, Arquitectura y Trabajo Social). Actualmente el Concejo Electoral Estudiantil Universitario está presidido por una mujer además de otras compañeras que en diferentes espacios le han dado vida al proceso que está viviendo la USAC. Algo que no es nuevo, las mujeres han tenido un papel relevante a lo largo de la historia del movimiento estudiantil, la diferencia ahora es que las mujeres estudiantes no están dispuestas a seguir siendo invisibilizadas.

Además, por primera vez podríamos ver a una mujer estudiante electa como Secretaria General de la AEU. Hablar de recuperación de las instituciones por las vías democráticas y lideradas por las mujeres es algo que a todas las que hemos estado en espacios organizados, nos llena de esperanza pues estamos frente a ideas de vanguardia que vendrían a renovar y refrescar el movimiento estudiantil.

Como buen proceso que viene a alterar no solo poderes enquistados sino mentes retrógradas es obvio que el liderazgo de una mujer sea cuestionado, dos o tres veces más que el de un hombre ¿será que es capaz de liderarnos? ¿será que no está siendo manipulada por un hombre? ¿será que tiene fuerza? Son preguntas/afirmaciones que he escuchado decir cada vez que veo que a las mujeres generando propuestas, posicionando liderazgos. Esas mismas preguntas se las hacen a los hombres, pero cuando ya están electos para dirigirnos, como el caso de nuestro actual presidente.

Es por eso, que los procesos electorales son un escenario perfecto para identificar que nuestra capacidad de analizar propuestas y candidatos está basada en los prejuicios, suposiciones, chismes o estereotipos. Caldo de cultivo para que de forma explícita o solapada salga a relucir nuestro machismo, racismo y otras inmadureces políticas.

Es ahí donde me llama la atención que el accionar político a lo interno del movimiento estudiantil esté marcado por prácticas que reproducen el legado que la contrainsurgencia nos dejó: desgaste por chismes, difamación y violencia; creando desconfianzas, sectorizándonos y atrincherándonos mientras se nos va la vida rumiando paranoias y viejos rencores. Estas prácticas coinciden con lo que vemos día a día del gobierno: autoridades peleándose entre sí, incapaces de generar acuerdos que el país necesita. Prácticas de las cuales estamos en contra pues exigimos un Estado capaz de resolver los problemas que nos agobian.

Si eso es lo que exigimos hacia afuera ¿Por qué reproducimos en nuestra casa de estudios las mismas prácticas misóginas, machistas y clasistas que están llevando a este país al carajo?

La recuperación de la AEU es la oportunidad para demostrar que las cosas se pueden hacer diferente, significa reinventar la acción política basada en la ética y la justicia. Significa romper nuestras barreras mentales y dar chance al diálogo de altura sobre qué tipo de Universidad queremos y respaldar las propuestas que vayan en la línea de la innovación, criticismo y transparencia.

Desconfiamos de lo que es diferente, por eso desconfiamos de las mujeres y su capacidad de liderazgo. Pero por seguir haciendo las cosas iguales es que este país está en crisis ¿no es hora acaso de escuchar las voces y propuestas de nosotras, las mujeres?

Autor: Julia Silvestre

Julia Silvestre (Guatemala, 1989) Socióloga y feminista con raíces santarrosenses y quichelenses pero citadina al final de cuentas. Sobreviviente del salvajismo de los taxistas. Con su bicicleta se siente la dueña de las calles.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *