Otros 4 litros: una mamarrachada total

Otros_4_litros

La Gran Sala del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias estaba hasta la verga de llena. Le había dicho a mi compañera de aventura que llegáramos temprano porque a huevos sabía que se trataba del evento cultural más importante del domingo y no podíamos perdérnoslo, además el trabajo de Rodolfo Espinosa siempre me inspira así que había suficientes pretextos para gastar 64 varas y un galón de gasolina.

Llegamos temprano porque como ustedes sabrán la hora chapina vale verga y si no, sos una basura que debería morir empalada en algún momento de la historia, nahhh, no es tan así pero sí a huevos, me emputa la mara que llega tarde y anda con ese mediocre discurso de que es Guatemala y… si alguna vez quedo con ustedes para algo y llego tarde… apriétenla. Mentira, tienen todo el derecho a sacarme la madre.

La cosa es que ya eran las 5, la cola avanzaba lentamente y la sala estaba casi llena, cuando por fin entramos ya no había espacio, todas las butacas estaban ocupadas y las únicas libres (las que estaban hasta adelante) siempre las dejan reservadas para la mara importante. Por suerte recordé que llevaba mi carné de Barrancópolis y nos dirigimos con mi amiga de pelo raro al palco de prensa.

Antes de seguir con esto debo aclarar que el titular de esta nota es solo una frase sensacionalista sugerida por mi editor para ganar clics de la mara morbosa y si les cae mal el vil engaño en el que han caído pueden irse de aquí ahora.

Entramos sin contratiempos al espacio para la prensa y acomodamos las nápiras en esas acolchonaditas butacas y más rápido de lo que alguien soltaría el gallo las luces se apagaron.

otros cuatro

Pero antes de que eso pasara casi iba a olvidar mencionar que Gustavo Maldonado fue el designado por la producción para dar un lúcido discurso previo a darle play a la lica. Dejo a continuación unos fragmentos…

Aspirar a ser director de cine en Guatemala es casi como si un actor de 5ta categoría aspire a ser presidente de la República. (Imagine los aplausos de la audiencia que esta frase provocó aquí).

El Chofo definitivamente es uno de esos necios que piensan que en este país se debe de hacer arte, se debe crear y se debe hacer cine y eso es algo fundamental y le otorga un valor agregado a su obra, la constancia. Sabemos que en Guatemala las condiciones para desarrollar proyectos cinematográficos son bastante difíciles y bueno esto no es gratuito, es cine.

Los inventores del cine, los Hermanos Lumiere lo que intentaron crear fue una tecnología de conocimiento, algo que captara la realidad y fuera capaz de proyectarla con una pretendida objetividad casi científica. Sabemos además que el conocimiento en países como los nuestros es algo que genera temor en las élites de poder, en los gobernantes, en los políticos , en los empresarios corruptos, etc., etc., etc. y etcétera.

No es que se trate de una película revolucionaria que vaya a subvertir el orden y haga entrar en caos al sistema pero hay dentro de Otros 4 litros muchos actos de rebeldía que incitan a crear, imaginar e intentar romper el cerco de la mediocridad.

Creo que Chofo ha encontrado la fórmula para entretener al público, su receta tiene la dosis exacta de palabras altisonantes que tanto hacen falta dentro del mojigato cine nacional. Se aprecia en cada uno de los trabajos de este muchacho la cantidad necesaria de autenticidad, Espinosa ha pulido la técnica (quién sabe cómo) para hacer que sus actores se escuchen auténticos y no sea una mamarrachada con acento culero tipo Cápsulas.

 

Patrulla

La actuación de los tres protagonistas no es sobresaliente pero eso no va a cambiar el hecho de que el Mijo, Linares y Chente pasen a engrosar las filas de la cultura popular, todos deberíamos tener un amigo así para llevar con más satisfacción este período oscuro que significa la presidencia de Jimmy.

A mí me hizo el día ver y escuchar a Tony (interpretado por Valdés Pedroni), no hay nadie como él para manejar el humor con tanta naturalidad. Quizá las apariciones estelares de Gustavo Maldonado y el otro don sean innecesarias pero allí están y qué se le puede hacer.

Quizá lo único que en verdad me gustaría reprocharle al director y a la mara de la película es la inclusión de esa nefasta canción de Bohemia Suburbana, una rola de la estirpe y calaña de La planta, Entre dos tierras, Lamento Boliviano y De música ligera, melodías que parece que la mara nunca va a superar. Aunque igual y creo que se van a cagar de la risa en esa escena del Mijo.

Solo me queda por decir que invertí mi tiempo, gasolina y dinero en algo de lo cual no me arrepiento y los exhorto a ustedes ciudadanos de noble corazón y amplio criterio, es decir cinéfilos que aman su país, a que vayan y le hagan huevos a esta mara cuando sea la próxima presentación que según parece (no me crean a mí) será en Xela.

¡Salú! y larga vida al cine nacional, menos a Moralejas, esos serotes deberían de calmar su mediocridad y dedicarse a otra cosa.

 

Autor: Barrancopolis

Medio digital de arte, cultura y entretenimiento.

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