Paros multitudinarios de ayer y hoy

Fotografía de Fernando Chuy

El breve testimonio

Como la demanda es popular y legítima, la gente sale a las calles, se manifiesta y enerva gracias al descaro de la clase política, toma acciones de hecho y finalmente es reprimida (sucesos del viernes 15 de septiembre frente al Congreso). Parecía que el guion de la manifestación iba a ser el mismo que el de la pasada indignación urbana de 2015, pero no. Retener a los diputados fue una medida de acción concreta que distaba de la mera indignación pacífica.

Aunque evidentemente desorganizada, la acción era algo más que un fin de semana en la plaza soplando vuvuzelas (nunca faltan las cabronas vuvuzelas). Puedo decirlo porque presencié los hechos y me pareció curioso que, aunque la mayoría de la gente hacía suya la consigna del pacifismo, defendía al mismo tiempo la medida de hecho de dejar salir sólo a los diputados con carta de renuncia en mano.

En ese clima de digna intransigencia, algunas voces de la sociedad civil, entre quienes reconocí a gente del colectivo Usac es pueblo, empezaron a querer tirar línea de que ya había estado bueno, se había conseguido que los diputados derogaran las estúpidas legislaciones del pacto de corruptos y que, en fin, nenes, todos a sus casas. Ante tal propuesta los manifestantes declinaron respetuosamente, perdonen, siempre gracias pero nos vamos a quedar otro ratito, no tengan pena, ya mañana les contamos cómo nos fue… ¡¡¡Que renuncien!!!

También alcancé el rumor de que José Rubén Zamora había escrito algo sobre los infiltrados dispuestos a arruinar la manifestación pacífica, seguramente porque la protesta había trascendido de mera indignación a medidas de hecho simbólicas (en el Parque Central, los manifestantes habían arruinado la fiestecita cívica a los milicos e impedido izar la bandera) y de medidas simbólicas a enervadas medidas de hecho, que aunque al final reprimidas por agentes de las Fuerzas Especiales de la Policía, eran síntoma precioso de una desobediencia civil primigenia.

Al regresar a casa, acompañado de mi hermana adoptiva, víctima lamentable de la pimienta policiaca, sintonicé la cobertura audiovisual de Nómada; esa mara no pierde el tiempo. Al día siguiente publicarían ese estúpido “flyer” que decía que no iban a permitir que los infiltrados les arruinaran su manifestación. O sea, la misma postura de Zamora y elPeladero, el cual en su edición del domingo 17 dice que fueron los infiltrados quienes habiendo secuestrado a los diputados habían arruinado la legitimidad de la manifestación ciudadana recurriendo a la violencia.

¡Patraña sucia! Era imposible que todos los manifestantes fueran infiltrados, y en ese momento hasta los aprendices de peenecés que custodiaban la entrada del congreso estaban de acuerdo con esa medida, sólo que su trabajo los conmina a hacer cosas que nadie haría, la mayor parte del tiempo (defender diputados, etecé), al contrario de los agentes FEP, quienes ya han sido preparados psicológicamente para no sentir remordimiento, sino placer al cumplir sus labores de represión.  Incluso la dama de blanco que se quejaba, no sin razón, de que dónde estaba la PDH cuando se la necesitaba, participaba alegremente de la retención de los congresistas.

Masinembargamente, agentes de la PDH sí cubrieron el concierto cívico, aunque de manera un tanto intermitente. Había manifestantes situados en las tres posibles salidas del congreso en sendas cuadras y eso posiblemente dificultaba el despliegue total de su energía amansa tiras. Por eso, a la hora de los altercados se hicieron presentes cuando las FEP ya habían fumigado el barrio. Igual ya sabíamos que poner una denuncia a los emisarios de la PDH en esos momentos equivalía a escribir en los libros de la DIACO…

Fotografía de Ameno Córdova

 

La parte aburrida del texto y apta únicamente para gente perseverante

Existe la creencia de que, en política, lo radical y lo pragmático son posiciones antagónicas. Movimientos radicales teóricamente apostarían a mantener inmaculada su estrategia política guiada por su convicción ideológica, o sea, dejando en claro sus intenciones, objetivos, y estableciendo una coherencia radical entre lo que dicen (teoría) y lo que hacen (praxis).

Las posiciones radicales no son exclusivas de una ideología política específica. Podría decirse a manera de ejemplo extremo (o no tanto) que Hitler y Méndez Ruiz comparten el honor de ser reconocidos cuales radicales de derecha, y que sus ideas, aunque descabelladas, carentes de crítica y retrógradas, fueron/son declaradas, notables y tienen en común que construyeron/construyen enemigos, simbólicos y tangibles, a perseguir.

Las posiciones pragmáticas son su opuesto teórico, aunque cabe señalar que esta descripción conceptual sólo es útil si se ha abandonado la falsa creencia de que las cosas en el mundo son o sólo buenas o sólo malas, o negras o blancas (maniqueísmo). No existe un solo ejemplo de movimientos radicales que no tuvieran que asumirse pragmáticos en ciertas circunstancias, o viceversa: pragmáticos con posturas radicales cuando ameritase. El punto es establecer la gradación del blanco al negro en la que se interceptan ambas posturas, sean circunstanciales o de origen. El mismo Hitler fue en su momento un pragmático oportunista, al montarse en el caballo excepcional del clima sociocultural de la República de Weimar, abono de sus ideas fascistas y de su recepción plenaria en un pueblo alemán herido en el honor y derrotado económica y políticamente.

Comprender la inexistencia del “purismo” político, es similar a entender la inexistencia de la imparcialidad periodística y de la transmisión de información en general.

Ser pragmático podría resumirse en aprovechar oportunidades, vacíos y acomodarse a las circunstancias con tal de lograr determinados fines. Tomar decisiones no correctas, sino prácticas. Esas decisiones implican, en muchos casos, establecer políticas de alianzas a menudo desconcertantes entre movimientos aparentemente antagónicos. Hay muchas actitudes pragmáticas y no siempre las mismas prácticas confluyen en la quimera de pasar por pragmático. De hecho, la llamada realpolitik es esa condición en la que cualquier fuerza política se ve enfrentada a limitaciones de la diplomacia, en el entendido de que un régimen político circunscrito a un contexto nunca está aislado de la realidad del sistema mundial. Hay un juego de correlación de fuerzas externas e internas que nunca tarda en aparecer y que condiciona, para bien o mal, los comportamientos políticos en cualquier estrato.

Comprender la inexistencia del “purismo” político, es similar a entender inexistencia de la imparcialidad periodística y de la transmisión de información en general.

Fotografía de Ameno Córdova

 

El IV Poder o “la parte aburrida del texto, 2da Época”

Un montón de factores materiales (la cultura, la economía, etecé.) condicionan para que los medios independientes o contrahegemónicos estén condenados a la intrascendencia en lo que respecta a su capacidad difusión masiva. La capacidad difusiva de un medio es casi siempre proporcional a la ficha que sus financistas invierten en ellos. La información es una venta de servicios al mejor postor. Eso cuando los medios son empresas dedicadas al trasiego de información; a veces también se trata simplemente de pequeñas dependencias de consorcios empresariales más grandes que utilizan la actividad comunicacional para influir políticamente en la sociedad, cosa que a la larga también es una actividad redituable.

La capacidad difusiva de un medio es casi siempre proporcional a la ficha que sus financistas invierten en ellos. La información es una venta de servicios al mejor postor.

En Guatemala los medios de información tradicionales y masivos están ligados a los sectores económicamente poderosos, aunque no siempre hay una unidad granítica en cuanto a intereses y discursos de estos grupos dominantes.[1]No siempre es posible rastrear minuciosamente “los negocios” de estos medios con los sectores políticos que articulan el llamado statu quo, pero las mismas investigaciones de la Cicig han revelado importantes casos vinculados a la política electoral. De todas maneras, estos medios no ocultan su adhesión a políticas económicas, formas de pensar y, de hecho, destinan buena parte de la parafernalia propagandística en defender actividades económicas relacionadas históricamente con diversas formas de acumulación de capitales exorbitantes, generalmente relacionados con la destrucción de la naturaleza: minerías e hidroeléctricas.

De los medios tradicionales, uno escrito, y sólo importante en el área metropolitana, es elPeriódico. Su sección “elPeladero” figura como el oráculo del acontecer nacional, prefigurando cada uno de los escándalos de corrupción que se desencadenan en el país bajo el estilo de un jocoso boletín que casualmente se anticipa a cada escenario con un porcentaje de exactitud increíble. Una forma nada sutil de coaccionar a la clase política mediante mecanismos públicos. Su fundador y director, José Rubén Zamora, decidió volcar buena parte de sus esfuerzos periodísticos en la coyuntura anticorrupción del 2015 acompasando las protestas pacíficas y la correlación favorable de fuerzas políticas que desembocarían en la renuncia de Pérez Molina. Lejos quedaban aquellos días en que acuerpó mediáticamente la campaña electoral del infamante expresidente y a su partido.

¿El angelito de la información de elPeladero no se posaba en su hombro entonces? Parece que no. Además, ¿pecó de ingenuo? ¿Cuándo fue que elPeladero comenzó a tener el impacto político que tiene hoy y cómo han montado un equipo de espionaje tan eficaz para conocer la vida y milagros de todos los actores políticos corruptos del país? Periodismo de alto standing, sin duda.

Otro ejemplo de periodismo de primer nivel es Nómada. Medio digital —dirigido a las capas medias y altas urbanas— que empezó a cobrar notoriedad precisamente con la coyuntura del 2015.  Tiene en común con elPeriódico el hecho de que en su poca agenda noticiosa internacional ha prestado especial atención a la crisis venezolana, decantando juicios a favor de la oposición al gobierno (la imparcialidad no existe y ellos lo saben) al igual que básicamente todos los medios tradicionales internacionales que mantienen en común la agenda propagandística de Washington y olvidan sistemáticamente la horrible guerra y destino de Siria, entre numerosos ejemplos dignos de atención a nivel global. Preocupaciones periodísticas internacionales las justas.[2]

Sólo que en su caso Nómada no pasa por medio tradicional, sino que llega a  autodenominarse independiente e iconoclasta (en honor a la verdad, todos los medios intentan pasar por independientes, hasta los descaradamente a favor de los grupos empresariales del país, como elPeriódico, donde el mismo Zamora acusó en su momento al superintendente de la SAT de “terrorista fiscal” por perseguir empresarios evasores).[3]

En síntesis, parece este ser el único punto de carácter geopolítico en el que todos los medios y grupos de la derecha organizada de carácter global (incluido el periodismo iconoclasta, los agitadores fascistas del tipo Méndez Ruiz y los intelectuales orgánicos del empresariado como Zamora) convergen últimamente. No extraña la tremenda preocupación de nuestro señor presidente por “la grave situación por la que atraviesa el pueblo venezolano (…) que deriva hacia la posibilidad de la ruptura del orden democrático, a la falta de garantías constitucionales, a la violación de los derechos humanos y a los continuos actos de violencia y persecución y represión política”[4]. Menos mal vivimos en Guatemala.

Fotografía de Fernando Chuy

No se puede saber a ciencia cierta, por ejemplo, qué tanto los tentáculos de George Soros[5] tienen injerencia en las decisiones editoriales de un medio como Nómada. Todo lo dicho al respecto sería una especulación, por supuesto, pero generalmente los financistas no son nada idiotas y saben qué recomendar y qué no a sus financiados, y lo más importante: cuándo. Para nuestra sorpresa se pueden encontrar contradicciones notables, y sí, porque el criterio propio y la condición humana no siempre se pueden controlar. El director de Nómada en su momento escribió una columna de opinión alertando sobre el peligro de que Trump ganara las elecciones en Estados Unidos; justo por esa época algunos periodistas gringos estaban investigando las conexiones entre los asesores financieros de Trump y apellidos importantes como el de Soros.[6]

Esto porque parte de la campaña de Trump consistía en mantener una imagen de outsider de la política y capitalista emergente alejado de los magnates especuladores de Wall Street, cuando en concreto ningún presidente de Estados Unidos es capaz de llegar a la Casa Blanca sin ayuda de los capitales financiero-especulativos y del andamiaje orgánico que ha servido históricamente para la acumulación capitalista de sus corporaciones.

La oligarquía tiene las mismas prerrogativas en Guatemala, Estados Unidos y en China (sí, Richie, la China comunista), y doquiera que las relaciones sociales capitalistas campen a sus anchas. El Estado es el complejo aparataje de relaciones sociales orgánicas (incluidas sus fugas) garantes de la hegemonía de las clases dominantes.  Pero la hegemonía requiere de un consenso que oxigene al Estado en beneficio de las relaciones capitalistas que privilegia.

Los capitalistas inteligentes comprendieron hace tiempo que es mejor ser pragmáticos y no radicales, y hasta pasar por buenas gentes con tal de garantizar la permanencia de sus intereses geopolíticos con varias décadas de antelación. George Soros ha invertido cientos de millones de dólares en la organización Human Rights Watch, pero casualmente las condiciones de los derechos humanos no han mejorado en los países en crisis donde habían intervenido.[7] De las fundaciones de Soros (Open Society, et al.) algunos analistas indicaron hace tiempo que han “privatizado la acción política” y la “producción intelectual” en sus ámbitos de influencia.[8]

La Cicig también es producto de este tipo de consensos estratégicos. Podría considerarse una fuga orgánica del sistema, porque sus funciones tienden a oxigenar el statu quo acuerpando algunas demandas populares importantes y de las que una sociedad sumida en el desasosiego como la guatemalteca no se puede dar el lujo de prescindir. Por entrar en la dinámica de consenso con la sociedad civil, es necesario que esta defienda a la Cicig de los hampones enquistados en las instituciones guatemaltecas. Pero no por ser la Cicig un aparato de consenso no responde a una agenda internacional a la larga coadyuvante de la hegemonía de los capitales transnacionales de los que hemos venido hablando, y que sus investigaciones contra la impunidad sigan una agenda selectiva (que por el momento excluye todo aquello que tiene que ver con el rendimiento de las transnacionales extractivas en nuestro país).

Plaza de la Constitución, 20 de septiembre. Fotografía de Ameno Córdova

De cara al ajo de la historia o “la parte… 3ra Época”

La impunidad en Guatemala tiene hitos que no deben ser olvidados. En la historia reciente el hito por antonomasia fue el golpe de Estado a Árbenz financiado por Estados Unidos y el emisario armado de las corporaciones estadounidenses & Co., la Agencia Central de Inteligencia (CIA).  El derrocamiento de la llamada primavera democrática marca el resto de la historia de Guatemala, o sea, la que gestó la corrupción intestina, empoderó a los militares contrainsurgentes y a los capitalistas emergentes (en su mayor parte ilícitos) hoy perseguidos por la Cicig con la venia irónica del gobierno gringo.

Así es, una lectura de la política exterior estadounidense despierta la suspicacia y el desconcierto. Lo más probable es que las mismas instituciones gringas no siempre logren ponerse de acuerdo en cómo operar (no olvidar que la condición humana es imprevisible y que más bien la norma es el caos). Pero lo cierto es que, como dijo el famoso exsecretario de Estado, Henry Kissinger (premio Nobel de la paz, imaginen) a uno de los tiranuelos latinoamericanos que reclamaba a los gringos su falta de fidelidad hacia su régimen: Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses.

Si tuviéramos petróleo en grandes cantidades nos iría peor, y resulta que además nuestro flujo migratorio hacia el norte es demasiado y conviene poner orden en el país bananero con tal de contenerlo y encontrar un equilibrio que a la larga devenga en redituable.

Dentro de la demagogia verborreica que el impresentable de turno soltó en su discurso ante Naciones Unidas del 19 de septiembre, no mintió en una cosa: la aceptación plena de las disposiciones del Plan para la Prosperidad del Atlántico Norte por parte del gobierno actual. Eso es entendible porque aun y los militares de vieja escuela de FCN coaccionando para que la Cicig deje de investigarlos por sus diversos crímenes, las presiones internacionales son tan grandes (realpolitik) que los planes más importantes para la acumulación capitalista y el control geoestratégico de las corporaciones escudadas en la política exterior estadounidense, se llevarán a cabo sin mayores contratiempos.

Pero aparte de la intervención directa de la política aviesa de Estados Unidos, el pasado de la guerra contrainsurgente no sólo nos heredó la cultura de corrupción e impunidad de la que estamos pagando las consecuencias, sino un intelicidio sistémico y un miedo inducido a la organización política.

Lenina García de la AEU se dirige a los manifestantes durante la manifestación del 20 de septiembre en la Plaza de la Constitución. Fotografía de Elí Orozco

Los emporios comunicacionales nos bombardean con una gruesa capa de pensamiento único.  Si nos fijamos ahora mismo la mayor parte de los medios de comunicación masivos del país se pusieron de acuerdo en moldear la actitud de los manifestantes y dirigirlos por la vía de la corrección política; Nómada incluso patentizó la manifestación como suya, y elPeladero usa la carta de la anticipación y la difusión de rumores (que terminan siendo verdad en la mayoría de casos) para dar el pitazo de salida en la carrera de la indignación ciudadana.

En realidad, la indignación que corroe a las masas citadinas se deriva de la corrupción en las instancias de gobierno. Pareciera que en la capital los demás problemas en Guatemala, el mismo trasfondo estructural de desigualdad económica, los graves conflictos agrarios y la lucha contra el extractivismo, no le interesara más que a unos pocos, aquellos quienes durante las protestas coyunturales masivas se ven aturdidos entre los vuvuzelasos y la parafernalia patriótica.

Aquí es donde uno se pregunta cómo actuar ante la coyuntura. ¿Ser más pragmáticos o más radicales? ¿O marchas pacíficas y controladas o medidas de hecho y desobediencia civil?

Existe una vertiente entre la mal llamada “nueva política guatemalteca” que en función de lo pragmático ha optado por el discurso de la corrección política, el cual, digamos, viene siendo el discurso hegemónico de los mismos medios de comunicación antes mencionados.

Creo que la cura de este malestar es contrarrestar el discurso hegemónico y encontrar un equilibrio entre el pragmatismo y la radicalidad. No se debe obviar el hecho de participar de lo pacífico, pero hay que accionar por medidas que radicalicen una coyuntura que en el peor escenario caería en el conformismo de 2015. Si vamos a salir a las calles, hay que hacerlo hasta que las demandas populares sean cumplidas, y no sólo las de la ciudad, sino también las del campo.

Una dosis de esperanza se encuentra en el hecho de que el descontento en el paro nacional de ayer fue mayor que el de 2015. El turismo activista de fines de semana ha disminuido, y medidas de hecho han sido llevadas a cabo por las protestas de los últimos días.  Tampoco sectores oportunistas de derecha sacaron protagonismo de la situación y es más, el Cacif e imitadores se quedaron en casa. Se debe aprovechar esta coyuntura para develar la verdadera condición mafiosa de los sectores tradicionales de la derecha, de la injerencia extranjera y sus enlaces con oportunistas de la izquierda mediatinta y de los mismos medios de comunicación. ¡Hasta la Victoria Secret!

Viñeta intervenida de Forges a cargo de Vicente Chapero

 

[1] Vea Canal, por ejemplo, pertenece a un sector muy específico dentro del capital emergente, y por ello también su alcance público es irrisorio. En términos técnicos su producción audiovisual es de menor calidad y eso por supuesto afecta en la receptividad en el público.
[2] Haga la prueba: escriba “Siria” en el buscador de Nómada, luego lo mismo con “Venezuela” y compare las entradas.
[3] https://elperiodico.com.gt/opinion/2017/05/14/ni-tanto-que-queme-al-santo-ni-poco-que-no-le-alumbre/
[4] Discurso de Jimmy Morales ante el pleno de la ONU el 19 de septiembre.
[5] Multimillonario y especulador financiero estadounidense de origen húngaro. Uno entre muchos financistas de Nómada y de otras “causas” alrededor del mundo, a través de su fundación Open Society. Nómada no oculta esta información, uno puede hacer clic en el logo de Open Society en la propia página de ese medio y redirigirá a la página principal en inglés de dicha fundación, donde se puede leer: “El inversionista y filántropo George Soros estableció la Open Society Foundation para ayudar a los países a lograr la transición del comunismo”. Uno entre tantos aliados espirituales de Richie Méndez Ruiz alrededor del mundo.
[6] https://www.counterpunch.org/2016/08/19/trumps-connections-to-wall-street-soros-blackwater-and-the-cfr/
[7][7] https://www.counterpunch.org/2010/10/08/the-soros-syndrome/
[8] Id.

 

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

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1 Comment

  1. Muy buen artículo. Me ha aclarado dudas referentes a los medios de comunicación. Felicitaciones.

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