¿Por qué seguir hablando del Conflicto Armado Interno?

Protagonistas de la película”Los gigantes no existen” durante la presentación de la cinta en la Gran Sala del Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias. Fotografía de Fernando Chuy

El viernes se presentó durante la inauguración del Festival Internacional de Cine Ícaro, la película Los gigantes no existen del director Chema Rodríguez.  El filme narra la historia real de uno de los miles de niños perjudicados durante el Conflicto Armado Interno. En este caso, Andrés es secuestrado por un patrullero de autodefensa civil durante una masacre, para suplir a un hijo fallecido. La historia se desarrolla alrededor de Andrés y de cómo este huye de la situación de guerra entre sus fantasías de niñez y la realidad.

Al finalizar la película me preguntaron ¿Qué te pareció? Aún no había pensado en mi respuesta; como historiadora sé que el tema es de suma importancia, como simple espectadora (no experta en cine) la película me pareció interesante y la actuación de los dos niños me gustó, incluso partes de la película me emocionaron y vulneraron como si fuera la protagonista de la historia.

También hubieron algunos comentarios, de amigos cercanos que decían cosas como: Otra película del conflicto, qué hueva. Mi respuesta de regreso fue: habla el clasemediero blanco saliendo de una sala de cine.

Otro de los comentarios que escuché fue: Otra película de Nazis, que hablen de otra cosa. Al principio vi estas ideas como simples posturas individualistas realizadas desde una posición de poder, pero los comentarios siguieron dando vueltas en mi cabeza. Y solamente si una idea es lo demasiado poderosa para no dejarme dormir, decido escribir y durante el insomnio surgieron estas preguntas.

¿Por qué seguir hablando del conflicto?

Esta es la pregunta que se debió hacer cada uno, luego de salir de la inauguración del Ícaro esa noche, con esa pregunta debí confrontar a los que me rodeaban con esos comentarios.

¿Por qué seguir hablando del Conflicto?

Porque siguen habiendo congresos, libros, ensayos, películas, documentales de guerra, pese a la gran crítica de llamar a las personas que mueven el tema como vividores del conflicto.  Una sociedad que sigue hablando de sus heridas, lo hace por el simple hecho de que aún duelen.

En el país se vivió más de 30 años de conflicto armado interno y han pasado más de 20 años desde estos sucesos, al parecer ya es suficiente ¿no? esto ya se debería de superar, escuché decir a una madre de 2 hijos, a la que me atreví a preguntar, pero si hubieran sido sus hijos, ¿Le bastarían 20 años para llorarlos?

¿Por qué es importante que sigamos hablando del Conflicto? porque con un juicio no se recupera el tiempo, mucho menos las heridas en los cuerpos de las mujeres de Sepur Zarco.

Porque con la identificación de miles de personas que fueron enterradas como “xx”, no se elimina la angustia de los familiares que  los buscaron durante años.

Porque la familia Molina Theissen a pesar de sus esfuerzos porque se haga justicia, esto no le va a devolver a Marco Antonio la vida.

Porque al caminar las calles y avenidas de la ciudad, los miles de rostros de los desaparecidos nos claman justicia y hay que ser un imbécil para ignorar la labor de HIJOS Guatemala en recordarnos a diario que aún hasta la fecha esas personas permanecen desaparecidas.

Porque los recuerdos son de dolor, sufrimiento y agonía, porque los huérfanos aún sufren, sus vidas pudieron ser diferentes pero se las arrebataron.

¿Por qué seguir hablando de conflicto? Porque hay que abrir la herida para sacar el pus, porque no es solo “una película más del conflicto”, aunque eso piense nuestro clasemediero capitalino promedio, pensando que esa película es una historia más, pero no. Ahí se contó nuestra historia, la que nos llevó a ser racistas y patriarcales, hablamos desde nuestros privilegios sin cuestionarlos.

¡Si! otra película de Conflicto Armado Interno. Quizá se necesitan más de mil para lograr entender que la historia de la guerra en nuestro país, no es solo una historia más, es el tronco de los problemas de una raíz que acarreamos desde la propia conquista. Desde ahí brotan esos comentarios, que a simple vista parecen inofensivos, pero regulan un argumento de agresividad pasiva que minimiza la historia de un indígena a un simple “Esa historia ya me la sabía”.

Por eso al ver películas del conflicto como Los gigantes no existen, pregúntense si se necesita seguir criticando una guerra de la cual somos nietos, esa historia que algunos hemos podido escuchar, aprender o leer, pero que a pesar de eso la seguimos sintiendo ajena a nuestra realidad.

Autor: Maya Juracán

Pretenciosa de nacimiento, Historiadora por profesión, Gestora cultural por necesidad y en bici de Hello Kitty por la zona 1.

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