Quality Writers, una batalla épica de rap

Salgo disparado de mi última clase de la U. No sé si agarrar un bus de los rojos o irme en Transmetro y caminarla más. Decido jugar ruleta rusa y arriesgarme para llegar más rápido. Mi destino de esa tarde: La Bodeguita del Centro, sitio que albergará una edición más del Quality Writers (la edición punch line).

Fotografía de El Miljos

Llego al punto donde tengo bajarme  y mientras camino por el centro de la ciudad —no sé si sea por la hora, el día o el clima— observo en cada tienda que encuentro, gente tratando de olvidar las penas de la semana, gastándose lo último de la quincena.

Para agarrar aviada tomo una bebida energizante, llamo al fotógrafo designado y nos ponemos de acuerdo para entrar al lugar. El Miljos es un camarada experto  a la hora de capturar imágenes en este tipo de batallas. Nos instalamos y cada quien a lo suyo.

Nivel de escritores o escritores de calidad, es la primera liga de batallas escritas en Guatemala. Uno de sus objetivos es expandirse al resto de Centro América. 

Luda, rapero guatemalteco fundador del Quality Writers.

 

En esta ocasión las batallas se salieron de su formato convencional (los versos escritos) para hacer rondas en parejas de improvisación pura y cruda. Además, este Quality Writers tuvo la particularidad de contar con contendientes del interior del país, también de El Salvador y como invitado especial desde México, Dominic, quien es en la actualidad uno de los mejores freestyleros en Latinoamérica y con el que se enfrentaría en una exhibición al final, el guatemalteco Elirick.

Antes de llegar a esta instancia se hizo una eliminatoria que definió a los participantes de la edición punch line del Quality Writers. Las parejas clasificadas para las hostilidades finales quedaron más o menos así: Dubón/Latente, Casper/TLS, Franz/Kiño, Estilo Libre/JC, Julz/Pepe Samayoa, Eric Rap/Beka, Jin Blake/Tazmania y Ritmodelia/Fobia.

A ellos se sumarían los campeones de ediciones anteriores: Elirick/Marea, Ferflow/Khafela, y los representantes cheros Suka/Decer y Yeik/Druma.

Fotografía de El Miljos

La actividad abrió con la intervención de Luda (el maestro de ceremonias) dando una intensa bienvenida a los asistentes y participantes. La audiencia conoció a través de una breve presentación a los encargados de impartir justicia en las batallas: por Guatemala, el poeta callejero TeVe, representando a México, el freestyler Dominic y desde El Salvador, el gestor de eventos de la cultura hip hop Wesk.

El sorteo de los duelos de la primera ronda eliminatoria se hace rápido. Se observan algunos rostros satisfechos con su suerte, mientras otros reflejan cierto temor al conocer a sus oponentes.

El tiempo corre de prisa y sin preámbulos se escucha el grito de “3, 2, 1, ¡Batallaaaaaaaa!

Fotografías de El Miljos

La Bodeguita parece coliseo romano, el público grita lleno de júbilo y me hace recordar mis tiempos cristianos cuando descendía la unción del espíritu santo y la gente gritaba hasta desmayarse, créanme la diferencia no es mucha.

Le pregunté a varios de los asistentes y la mayoría salió con que el hip hop es una especie de religión para ellos. El recinto zonaunero se había convertido esa tarde en su templo.

El viejo dicho de “toda batalla se queda en la tarima”, no se cumple en la primera ronda. Los versos convertidos en balas expansivas se caracterizan por ser frases que traen el recuerdo de batallas del pasado, cosas personales sacadas a luz. El ejemplo por excelencia lo otorga la disputa entre guatemaltecos y salvadoreños: la temática más utilizada hacía referencia al robo del triunfo del guatemalteco Marea en tierras guanacas, el año pasado.

El calor se apodera poco a poco del templo y conforme avanzan los duelos, se me acerca un viejo amigo que pide un “ajustón para el cubetazo”. Una oportuna propuesta a la que jamás podría negarme. Tras averiguar precios (a pesar de que la discoteca se ubica en el lado oscuro del centro) estos no concuerdan y son tan altos que en lugar de ajustar para el cubetazo, varios hacen coperacha para compartir una bebida. “Esta debería ser el área VIP porque somos los únicos que estamos  comprando cerveza” se escucha mencionar a alguien.

La primera ronda termina con intensidad, le sobreviven solo seis equipos.

“Para ser nuestra primera participación, nos vamos satisfechos, en la vida no solo es ganar, en cada batalla vamos madurando.”

Latente y Dubón, dupla representante de Escuintla.

La pausa entre las batallas le da paso a un interludio musical. Es el turno de la rapera PK, que sacó más de algún suspiro entre los asistentes. Ella sube al escenario acompañada de Suina, dando una exhibición del buen rap femenino. La temperatura se incrementa y con ella la desesperación. Algunos llegan a beber agua del grifo en los sanitarios, la administración nota la fuente de frescura y cierra la llave.

Se reanudan las batallas, y el destino le pone en bandeja a Marea la oportunidad de desquitarse de los salvadoreños.

“Es la segunda vez que vengo a participar a ciudad de Guatemala, alegre por la oportunidad que se me da, me doy cuenta que aquí ha evolucionado el rap”

Yeik, MC salvadoreño.

 

Suben a escena Ikari y Kobrita para una intervención musical seguidos por Vastagos Magna. Luego se da una exhibición de beatmakers, o sea los culpables de hacer las pistas o el beat para los raperos. Luego la muestra, le dejan una buena impresión al público.

Fotografía de El Miljos

Otra eliminación  entre las últimas tres parejas deja como resultado a los dos finalistas. Las duplas que batallaran a muerte por llevarse la gloria son Marea y Elirick contra Ritmodelia y Fobia.

Somos testigos de una final épica. Los contendientes sacan sus  mejores armas, dando una prueba de coordinación en cada pareja al momento de atacar a sus oponentes. El tiro de  gracia, “el punch line” es ejecutado por  Ritmodelia y Fobia quienes regresarán a casa bañados por el triunfo.

El equipo ganador. Fotografía de El Miljos

En medio del llanto, Ritmodelia demostró cómo se vive una victoria en su máxima intensidad.

La batalla entre Dominic y Elirick se llevó a cabo, en medio de la euforia del público, contagiado por la pareja ganadora, gritando cada uno de los punch lines, lanzados entre sí por los guerrilleros urbanos,  esta batalla concluye una tarde memorable.

En medio de un clima de violencia y una sociedad que no los ve con buenos ojos, puedo ser un testigo privilegiado de cómo estos raperos urbanos canalizan sus energías y pasiones en batallas campales llenas de creatividad y furia para devolver de otra manera lo que ciudad de Guatemala les ofrece día a día.

Mi travesía en el mundo de la contracultura llega a su fin. Afuera del templo me despido de algunos amigos, varios tomándose fotos del recuerdo, otros siguen batallando en la calle, mientras otros los más picados se organizan  para las chelas. Regreso a mi casa en medio del congestionamiento ocasionado por la lluvia.

 

 

Autor: Franki Estuardo Chajón

(San Juan Sacatepéquez, 1985 - …). Profesor en historia de cartón jamás en función. El primogénito jamás deseado, ejemplo a no seguir. Fanático del skate y rap.

Comparte esto en

Danos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *