¿Qué dirán de nosotros en teletón ton?

Una mañana hermosa, esas donde tenés que hacer como que trabajás, esas en las que te chingan la existencia, esas en donde tenés que cumplir con estúpidos horarios de mierda, esas con las que justificás tu sueldo, en las que aunque de verdad no tengás que estar allí, ahí estaba.

Mientras subía una fotita en el Facebook me llamó Glenda  (me bloqueó del FB la maldita) y que quería hablar conmigo, me levanté y me fui a sentar frente a ella. Me dijo que estaba despedido, que porque la “directora” de las historias de vida (Mildred) había dicho que yo me pelaba la verga, que fumaba mota y porque se había extraviado  un monopodo. He de decir que por una parte estaba feliz, ya estaba a verga de levantarme temprano, bañarme, desayunar en la calle y subirme a la 203,  que siempre estaba hasta el culo de gente; me juntaba con Pepe frente a esa fábrica de sellos de hule que está en la entrada de la Simeón Cañas, al parecer al Pepe le encantaba ir en la puerta de la burra chingando, a mí me daba cheles  y siempre buscada irme lo más alejado de la puerta, a veces me tocaba que ir colgando de esa mierda y pues aprovechar los paisajes urbanos para ir tomando un par de fotitas, cuando pasábamos por el Puente El Incienso siempre era buen lugar para petrificar momentos, claro está, uno se iba pensando en cómo sería vivir debajo de esa onda, seguido de eso uno tragaba saliva al ver lo vulnerable que está toda la gente que vive en esos asentamientos.

Tenía un asistente, Tirso se llamaba. Buena onda el cerote pero era muy mula para lo relacionado con audiovisuales, algunas veces le decíamos Bobotrón (bullyn laboral), él hacía todo el trabajo sucio (cargar el trípode, cargar baterías, descargar material y recoger el desastre que dejábamos en cada locación), siempre me pedía que le enseñara a usar la cámara, yo bien caca le decía que se metiera a estudiar producción audiovisual, ahí le iban a enseñar (siempre me ha costado enseñar lo que me costó aprender jajajá). Ganaba bien, Q8,000 al mes, por ir a grabar a todos lados y conocer gente, por cierto, el primer cheque que nos dieron lo fuimos a cambiar a Miraflores (nos quedaba de camino a la casa), ese día nos gastamos un chingo de dinero; Pepe compró un par de pantalones, zapatos y fuimos a comer como cerdos a Burger King, yo compré un par de zapatos a huevos, unos Timberland (de esos que duran 10 años), pero a pesar de eso queríamos seguir con nuestras humildes formas de ser y estar, nunca pagamos taxi o cosas así.

Una vez mientras íbamos en la camioneta (la segunda que tomábamos en la ruta para llegar a la oficina) pensamos en comprar una moto, bueno eso dijo el Orozco, así no íbamos a gastar tanto en gasolina. Esos eran nuestros pensamientos de camioneta. Con lo que ganábamos por fin podíamos regresar favores, invitamos a comer a Sergio Ramírez a la Pizza 502, ese cerote nos alimentó durante mucho tiempo, buena onda. No sé en qué putas gastaba tanto dinero, lo único caro que compré fue una tornamesa para escuchar los vinilos que heredé de mi tío Hugo, los que estaban empolvados en la casa de mi mamá y uno de Lennon que me había regalado mi cuata Paulita Morales, por cierto hace poco vendí la aguja de esa mierda porque necesitaba dinero para comprar un par de cosas, se la llevé a ese cerote que tiene una venta de cosas para coleccionistas, el Rey Lagarto se llama esa onda.

La verdad trabajé poco para esos cerotes, creo que fueron 4 meses, una vez en tiempos navideños, antes del convivio, tuve que grabar un mensaje del mero tatascán de esa mierda,  Juan Carlos Egemberger, era un mensaje que daba a todos sus trabajadores, se disculpó por no estar en dicho evento, según él, la mara le iba a creer que el mensaje había sido grabado no sé dónde putas y que por eso mandaba ese videíto, a huevos que la grabación la hicimos en las instalaciones de Fundabiem. Pero a lo que iba con esa anécdota, es que esa tarde fue la primera vez que vi e interactué con ese cerote, lo más cague de risa es que cuando hicimos la grabación, yo le decía a JCE que se pusiera así, que repitiéramos la toma porque la había cagado y no sé cuántas cosas más; a mi lado estaba Mynor McKnigth, (aquél es el encargado de montar todo el show de la Teletón), por alguna razón me miraba raro, creo que eran celos, porque yo no era como todos ahí, es decir, todos eran unos mamones lameculos con ese cerote, bueno, la cosa es que terminada la grabación, recogí las chivas, y las fui a guardar a la oficina donde teníamos todo el equipo, luego Mynor me habla y me dice: –mirá, no tratés de vos a JCE, recordá que él no es como nosotros-. Solo eso bastó para poder detectar por dónde iba la cosa en Fundabiem.

El foquín monopodo me lo descontaron, Glenda me hizo firmar una mierda en donde decía que por ser el encargado del equipo y por cuestiones administrativas, tenía que responder por esa mierda, yo como la gran puta, primero porque el monopodo lo había pedido (junto a un rebotador de luz) para que las historias de vida salieran más chileras, me hicieron caso y los mandaron a comprar.

 

Despido injustificado

¡Hijos de la gran puta,  todos los que tuvieron que ver en esa mierda!

Al grano. Mildred, la que era encargada de las historias de vida me dice un domingo: –Mirá Ameno, no vengás mañana, martes y miércoles, trabajamos un montón y merecés descansar.- ¡Puta! Dije yo. Ese era nuestro laborar normal, descansar un montón y luego a grabar las historias, es más, por chingar llamaba a Pepe y le decía que estaba echando la hueva en mi casa, mientras a él lo tenían editando en ese cuartito infernal llamado oficina. La cosa es que una vez me llamaron, fue antes de Navidad, no recuerdo el nombre de la señora, tenía senos grandes y era buena onda (aparentemente), era la encargada de la contabilidad creo, la cosa es que me pregunta si había ido a trabajar esos días que Mildred me había dicho que descansara, mi respuesta fue que no había ido, entonces me cuenta que la señorita M. todos esos días había dicho que nos íbamos a grabar  y pues que le daban los viáticos de ella, de Tirso y los míos, más lo del hotel, gas y esas mierdas,  y pues prácticamente le metí el huevo sin querer, esas fueron las vísperas navideñas, luego vino enero y fue cuando me despidieron, el monopodo lo han de estar usando, en esos tiempos había dejado de fumar mota porque no me iba a arriesgar a mí, al equipo y el nombre de la puta fundación a la que representaba en esos momentos, ahora fumo como cerdo, y me pela la verga lo que piensen de mí.

 

Ayudar y robar

He de decir que presencié sensibilidad y amor por parte de muchos trabajadores, vi a los ojos a muchos de los terapistas,  el cariño y las energías que usaban a través de sus manos para con los niños que ayudaban, es increíble. Ver el antes y después con cada criatura es mágico. Recuerdo un caso con mucho cariño, el de Seidy Solares, esa chava es bien cabrona, cuando hacía pausas en la entrevista le cantaba la rola de los Beatles, Sexy Sadie, ella solo reía al escucharme cantar. La mamá nos cocinó un pescado muy rico, lo poco que tenían lo compartieron con nosotros, eso no lo olvido. Cuando volví de ese viaje, llegué a mi casa a bañarme, luego fui a mi cama y junto a mi almohada no podía parar de llorar, hay cosas que a uno lo vuelven sensible, y el trabajar ese poco tiempo en Fundabiem, me cambió un poquito, sobre todo con eso de las burlas que hacía cuando un amigo se golpeaba y uno le decía niño símbolo, hay cosas que lo van cambiando a uno.

Ya dicho todo esto, quiero terminar ya de una vez por todas con esto de Fundabiem, ya no quiero volver a escribir sobre ellos, con esto le pongo fin a ese capítulo agridulce de mi vida. Solo queda decir que soy testigo de que ayudan y que roban, siento que hay que ponerles más atención al uso que le dan al dinero que la gente les dona, porque fijo se podrían hacer más cosas si los fiscalizaran como debe de ser, y no porque evidentemente algunos se enriquecen con ese dinero, sino porque la gente se merece mejores atenciones. Amor hay, ahora solo falta usar bien ese amor en forma de dinero que la gente da.

 

P.D.  Espero que cualquiera de los mencionados en este artículo no me mande a matar.

P.D. 2 Hay más anécdotas pero me da hueva esta mierda.

Bonus track (track te hacen las nalgas) El éxito de Fundabiem son las historias de vida, tienen ya una fórmula para hacerlas, para dejarnos de pajas podríamos decir que nos dan “lástima” y creo que ya deberían de cambiar esa fórmula mierda, esa musiquita que siempre ponen ¿Qué putas?, la mara ya se da cuenta o mejor dicho perciben mejor las cosas. Dejen de malgastar el dinero y ayuden a la gente. ¡Culeys!

Autor: Ameno Córdova

Me llamo Amenhotep, pero está de la gran puta decir mi nombre por eso me dicen Ameno. Ando tomando fotos porque no tengo nada que hacer en esta vida más que expresar lo que veo, nunca me gustó estudiar y no me importa lo que piensen de mí y ya.

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