Que no los agarren de müllers

El equipo barranquero cumplió la misión suicida de pagar más de lo recomendable (hubiéramos esperado a que saliera el deuvedé pirata) con tal de ver y poder criticar con propiedad esa onda de la que buena parte de las capas medias capitalinas anda hablando… ¡Sí, ahuevos!, esa caja de resonancia de la FundaTerror llamada Septiembre, protagonizada por el actor de telenovelas mexicanas Saúl Lisazo.

Saúl Lisazo (“Josué”) y Camila Padilla (“Teresa”) protagonizan “Septiembre, un llanto en silencio”, la película más reciente del guatemalteco Keneth “El Müller” Padilla

En lo que viene siendo lo que fue mi experiencia personal [sic], debo decir que a pesar de todo me pareció simpático el hecho de haber asistido con el 67% del equipo barranquero a pelar la muvi y morirno’ ‘e la risa cada vez que afloraba alguna incoherencia (no pocas) o aparecía algún personaje célebre de nuestra decadencia en vías de desarrollo, como Tuti Furlán (por favor, devuélvanle el nombre original a esta pobre mujer, eso de “Tuti” suena a helado).

María del Rosario (Tuti) Furlán en una de las escenas de “Septiembre, un llanto en silencio”.

Pero al grano. Lo más ridículo de la muvi probablemente sea el hecho de haber tenido que contratar a un argentino-mexicano (o lo que cacahuates sea Lisazo) para interpretar el papel de un don netamente guatemalteco, y a un homo histrionicus guatemalensis para hacer las veces del periodista gallego. No creo que decantarse por Lisazo haya sido una müllada simplemente; es harto sabido que el público orgánico de la película será en gran medida esa masa informe de señoras (y por qué no decirlo… señores) entre la segunda y tercera edad, bien posicionadas, de capas medias para arriba, amantes de las novelas de Televisa y Telemundo. O sea, como si los Cremas contrataran a David Beckamm en sus últimas para que más gente acuda al estadio a ver a la “leyenda” del fútbol internacional.

Mala elección en términos cinematográficos porque Lisazo se escucha tan impostado y fuera de contexto que desde un principio se caga en la lica. Olyslager (periodistía gallego) la hace un poco más con el acento de españolete, pero igual en algunas partes es inevitable que se le salga lo chapín de sangre… ¡Venga, vale, somos unos gilipollas, tío!

El guatemalteco Juan Pablo Olyslager interpreta a “Domingo”, periodista español en “Septiembre…”

Errores de guion, de historia y de sentido común

  • Una de las partes más tragicómicas de la lica es cuando la chava sorda se pierde y Lisazo la busca desesperadamente en casa de su tutora. Preocupado por el destino de su progenie el personaje exclama “¡Allá fuera está lleno de… mareros!”. Aparte de lo gracioso del tono telenovelesco con que lo dice, para la época que se intenta retratar (mediados de los noventa) las maras eran un fenómeno, sino inexistente, sí poco común, nuevo, desapercibido. O sea que nada que ver…
  • Las placas de los carros son como las actuales (mínimo hubieran tratado de no enfocarlas).
  • El inicio de la lica es muy gracioso porque el comanche guerrillero que está planificando el atentado (por teléfono, además) dice una de las frases preferidas de nuestro respetadísimo alcalde ad eternum, Don Álvaro Arzú (mejor conocido en el hampa como Mico de Oro): “A la prensa se le paga o se le pega”. Además, tiene el cliché de la gorrita de guerrillero. Errores, más que de guion, de sentido común. Por cierto, el actor que hace del comanche guerrillero, es mexicano, pero es buen actor, creo que él sí la hace, además el posible dejo mexicano del man se justifica porque en efecto, mucha gente de la izquierda revolucionaria estuvo en México por distintas razones. No me sé el nombre del actor en cuestión, pero en la lica Man on fire, Denzel Washington lo tortura cortándole los dedos.
  • Hay una escena donde el periodistía gallego y el comanche guerrillero se reúnen en una calle, en la pared hay un grafiti de Pulido, artista actual, donde a la par del placazo pone su dirección de internet. Pulido andaría por esa época en pañales y el internet todavía no era un bien de uso común en Guatemala. El periodistía va en su jeep y el comanche en un Mustang (¡nohijuelagrán!). No sé de carros pero ese modelo se ve demasiado actual, además, el hecho de que alguna gente de la guerrilla se beneficiara con el contexto de la firma de la paz, no justifica tal exageración de mal gusto; tener un Mustang no es precisamente guardar apariencias y los comanches lo que se dice majes, no eran.
  • Creo que hay más mülladitas así, pero ya me aburrí de enumerarlas.

El actor mexicano Mario Zaragoza Sánchez interpreta a un comandante guerrillero de URNG en la película.

Aciertos

  • Pocos aciertos. La fotografía no está tan pior, aunque ese efecto de andar como sin estabilizador de cámara, por lo menos a mí, me marea.
  • La escena erótica no es tan mojigata como uno esperaría. Aunque el desnudo está quemado en el cine, en Guatemala la mayoría de películas con escenas eróticas, hasta las que se atreven a mostrar desnudos, tienen ese dejo de pudor inexplicable; eso es algo que se siente, no tiene mayor explicación, o se hacen las escenas con huevos y bien, o se ven impostadas, y creo que Septiembre se encuentra en un término medio. Si no fuera porque la justificación para dar pie al momento erótico per se es un tanto mamona, la escena hubiese tenido un 8, yo le dejo un 7, cosa buena en comparación a otras producciones nacionales (cómo olvidar la mamarrachada esa de la chava que se coge al árbol en Ixcanul).
  • La escena de la muerte del gallego se ve bastante real. Hasta da un cacho de cheles. A mí me llegó.

Detrás del guion

Platicando con Ameno (AKA: “el Keneth Müller del hampa cinematográfica”), este compadre me mostró su posición irreductible con respecto a la película: “Todos los que trabajaron para esa lica, por dinero o por lo que sea, perdieron mi respeto”. Puta madre…  es que hasta gente que uno consideraba chévere como Chofo Espinosa… El man interpreta al vagabundo cliché de guantes de hoyos en los dedos. Pero pues, yo sí guardo esperanza (mülla que soy) de que algún día la mara se arrepienta y haga cosas chéveres para remediar el hecho de haber participado en esta película propagandística de la extrema derecha guatemalteca.

El CMI publicó un artículo  antes del estreno de la película, que abunda en interioridades sobre el director, el patrocinio de la película y varias cosas que conviene leer para formarse una mejor idea de lo que sucede (¿sabías que Müller ni siquiera es el verdadero apellido del director?). En el artículo dicen que Müller pretendía mostrar el contexto histórico del atentado en que su hermano quedó sordo. Yo creo que Müller más bien pretendía, y consiguió, hacer una película totalmente descontextualizada, vulgarmente tendenciosa y de estética telenovelesca. En ninguna parte se explica o se sugiere el contexto social, los motivos del atentado, las demandas de la guerrilla o el porqué de los acontecimientos. Simplemente se identifica a la guerrilla con la otredad negativa, los malos de la película, gente que ponía bombas porque sí, asesinos de voluntad caprichosa y sociópata.

Por otro lado, quienes en la historia real fueron los oponentes políticos de la guerrilla (militares, oligarquía)  parecen no  existir dentro de la película; sólo se muestra la  pequeña realidad de el papá y de la niña sorda, un ejemplo aislado descontextualizado del que se desenvuelve no otra cosa que una trama dramática y cursi. El papá es un trabajador, un soldador… pero para ser soldador no le va tan mal… Su jefe es indulgente y buena onda, viven en la zona 2 de la ciudad (no es explícito pero se logra identificar el paisaje urbano, las fachadas de las casas), tienen acceso a servicios médicos que no son precisamente hospitales públicos, etecé… En fin, es una realidad guatemalteca que dista mucho de lo que se vive y se vivió; el propósito de la película es evadir la realidad. Las únicas alusiones históricas que se hacen son ataques directos contra la URNG y, menos directamente, a la participación de Arzú en la firma de la paz, pero de ahí nada, como si Guatemala no fuera Guatemala.

Yo soy de izquierda, pero no soy acrítico o fanático. Creo que las guerrillas cometieron muchos errores, muertes de inocentes, qué sé yo, pero nunca hay que olvidar que si se comparan con las violaciones de derechos humanos perpetrados por el ejército, no les llegan ni a los talones. Keneth Padilla (luego Müller), nunca va a hacer una película del otro lado de la tragedia de la guerra.  No le conviene, su papá estuvo destacado en la región Ixil en la época en que ocurría el genocidio contra ese pueblo.

Al final, el peor error que pudo haber cometido la URNG fue no haber ganado la guerra. Tal vez otro gallo cantaría en este país.

“Septiembre, un llanto en silencio” está actualmente en las carteleras del circuito cinematográfico nacional.

 

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

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