¿Qué onda con la CICIG y el maldito Sistema?

Fotografía por Lozano

Fotografía por Lozano

Obviamente van a exportar el modelo Cicig a Sudamérica para desestabilizar a la izquierda, pero, ¿quién los manda a ser cacos, pues? Si sus gobiernos han sido transparentes, sin duda sus ciudadanos los apoyarán… Pero en Sudamérica los pueblos revolucionarios están hartos de la corrupción y mala administración.

Desde el 54 los gringos han usado a Guatemafia como “laboratorio de la democracia”. Acá entrenaron a la milicia que intentó invadir Cuba y fue aniquilada al desembarcar. Aquí entrenaron a los ojetes que luego fueron a torturar y matar gente a Argentina, Chile y Colombia, y el resto de países manda a sus militares a Poptún. Pero ahora los gringos no están experimentando con sangre sino con burócratas. Lo único que se les complica para desestabilizar a la izquierda, es que la derecha es igual de corrupta.

Sin embargo, los gobiernos de la izquierda latinoamericana de los últimos 18 años han tenido episodios de grandes avances en cuestión de civilización. Después de al menos seis décadas de dictaduras y el fracaso de los proyectos de derecha de los años 90, muchos sectores anteriormente reprimidos lograron organizarse y tomar control de los gobiernos.

Experimentaron con políticas de bienestar social, combaten directamente el racismo, se intentan nuevas formas de convivir con la naturaleza, en muchos casos hay un combate directo al machismo y promueven derechos individuales y colectivos que no habían sido garantizados antes, como las identidades y roles en la sociedad, alfabetismo, acceso a educación, salud, etc.

Las naciones indígenas han estado en guerra de resistencia desde siempre, en distintos modos y grados, pero también han habido muchos avances de convivencia y calidad de vida. No es el paraíso, muchas cosas que intentaron no funcionaron y otras han sido tan grandes como lograr que en ocasiones pareciera que el Estado realmente podría garantizar una sana y digna convivencia.

cicig copia

 

Lo que no se pudo evitar, a mi parecer, fueron dos cosas. La lucha de clases entre estos gobiernos de izquierda contra los sectores que habían tenido el poder hasta entonces en cada uno de los países y contra las transnacionales. Unos impulsando sistemas de bienestar social y los otros intentando sobrevivir a los juicios por crímenes de lesa humanidad mientras pactaban con el capital occidental el saqueo de recursos. A ninguno le quedaba de otra, sobrevivieron a una guerra, su guerra, y se odian, tienen derecho a hacerlo, pero eso entorpece la administración de la cosa pública.

Pero solo son extremos de una misma realidad, restos de la guerra fría y contradicciones políticas, económicas y militares que vienen desde el siglo XV. Es el extractivismo que se hace de esta zona de materia prima disputado ahora entre Rusia, China, Reino Unido, y USA.

Si, aunque destruya el aspiracionismo occidental, en realidad nuestro país y Latinoamérica es una finquita de la que se extrae materia prima y mano de obra. En parte es bueno porque no está la alta contaminación de la industria, pero lo malo es eso de trabajar y filosofar a latigazos. Ese modelo está acabando con el planeta y no importa si lo administra el partido comunista y distribuye la riqueza según su propia planificación, o si lo administra el partido republicano y acumula el oro en algunos bancos, en sus bancos.

Ambos modelos económicos, que son el mismo, son el juego dialéctico preferido entre filósofos, economistas y militares desde que en Mesopotamia se escribió sobre esclavitud e imperio. Mis amigos veganos dicen que empezó cuando el humano se comió a los animales que domesticaba, yo digo que empezó cuando el homo apedreó al neandertal.

 

Lo otro inevitable hasta ahora es esa forma de convivir, en la que el deseo de unos se impone sobre las acciones de los otros, a través del consenso logrado con el discurso y con la violencia.

 

A veces creo que Walter Benjamin, García Lorca y algunos más tenían la solución en la cabeza pero los mataron antes que la descifraran o ganaran la guerra. Otros que la tienen son los matemáticos pero a veces les importa una mierda lo que pasa en el mundo si no tienen posibilidades lógicas y concretas de cambiarlo (pero lo concreto siempre está, punto para los filósofos).

Para cambiar el mundo habrá que leer más, responder mejor a los putasos y producir mejor lo que desee producir, ya sean ideas o transformar e intercambiar la materia.

Recuerden amiguitos, si en el mundial le van a Rusia o EE. UU., las camisetas de ambos fueron fabricadas en Tailandia, India, Sudán o… Guatemala.

Pd. Los gobierna el evangelio, disfrútenlo. 😉

Autor: Mario Paz

Gusto por apreciar el mundo. Necedad por modificarlo.

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