¡Qué pue, vos verga!

El “qué pue, vos verga” es el saludo tradicional entre los hombres varones [sic] de San Antonio Huista; municipio más o menos fronterizo felizmente católico-apostólico-romano, perteneciente al departamento de Huehuetenango.

Nuestra Solución Final con respecto a la plaga evangélica avanza a paso lento pero seguro desde los trenes rumbo a los campos…

Lo que parece indicar que dentro de un plazo de 50 años aprox. este simpático e inocente pueblito estará preparado para ejercer su legítimo derecho a declararse paraíso turístico y —ya que estamos— fiscal, ¿por qué no? Asiduos a la bebida nos visitan año con año para estas fechas, quedando encantados con la naturaleza afable y participativa de la juventud toneca, verdadero orgullo de nuestra raza.

Por gracia providencial, el vocablo verga*, incómodo para el forastero hispanoparlante, se puede sustituir por la voz homóloga “talega”, sin alterar el sentido ni las rigurosas prerrogativas de los habitantes locales a la hora de hacer valer sus tradiciones ancestrales. No hay de qué preocuparse: una talega, como la Rae informa, es un “saco o bolsa ancha y corta, de tela fuerte y basta, que sirve para guardar o transportar cosas”.

Entre otras particularidades de este destino turístico, encontramos la posición geoestratégica de su iglesia (católica, sí señor), la cual da la espalda —literalmente— al pueblo. Los arquitectos habían confundido el norte con el sur en un acto de afanosa sedición en contra de no se sabe qué poder político. Rareza excepcional (valga el pleonasmo) de profundidad irónica. Atracción extravagante sólo apreciable para el viajero/jera conocedor/dora y aventurero/rera.

*verga.s. Prolongación vestigial de tejido cavernoso propia de los machos mamíferos. Alberga el único propósito natural de amamantar a las potenciales progenitoras de sus potenciales crías.

Autor: Camilo Villatoro

(1991-…) Escritor de ficciones y sátiras, esteta, nápiro y humorista iconoclasta. Nacido en México pero de identidad guatemalteca. Según un primo borracho que lo quiere mucho, “la persona guatemalteca más inteligente de todos los tiempos, pasados, presentes y futuros” —cosa no muy difícil de lograr. Pese a esta espectacular ventaja evolutiva, su intelecto es inversamente proporcional a su modestia; el único problema es hacerlo creíble.

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