Recorriendo los Siete Mares de Luis de Lión

Días antes, mi buen amigo Tobar —a quien siempre le ha apasionado la música— me comentó que iría a San Juan el Obispo a donar instrumentos para niños de una escuelita. Yo como buena shute le dije que quería ir a conocer.

En el camino nos fuimos hablando de todo, sobre música, comida, mara que conocemos en común, en fin, íbamos bien entretenidos como cualquiera lo haría mientras trata de salir de esta congestionada ciudad. El sol pegando en la mera ficha y el calor eran algo desesperantes, funcionan como el aviso de que el veranito se acerca, época que unas chelitas y agüita de coco saben muy bien aliviar.

Llegando a la entrada de la Antigua, cruzamos a la izquierda, pensé que iríamos cerca de las piscinas del Pilar (para los que no conocen, son un nacimiento de agua, frías esas ondas) pero en vez de desviarnos hacia ellas seguimos recto. Pronto todo se volvía más colorido y sin tanto gringo alrededor.

Entramos a San Juan el Obispo, y para ser sincera nos desubicamos, andábamos buscando como referencia La Taberna, una pequeña cantina que nos ayudaría a dar con la escuelita. Estábamos medio perdidos, pero una buena señora nos orientó y nos dimos cuenta que la escuelita estaba justo a la par.

Bajar del carro cinco ukuleles y una guitarra entre dos fue un desafío, pero lo logramos, al entrar al lugar nos topamos con dos señoras leyendo el periódico mientras esperaban a que sus nietos salieran de clase, viendo todo más detenidamente pude observar un pequeño barquito de papel sobre una corriente de agua en una pintura que recorría una pared completa, a la par estaba un poema titulado “7 Mares”.

Fotografía de Ivonne Monterroso

El lugar posee un aire mágico, tiene libros, pinturas y fotografías por todos lados, además de cuadros que se relacionan de alguna manera con el desparecido escritor Luis de Lión. La música en ese momento llegaba a cada rincón de la casa, acariciando incluso a las flores del jardín, también arrullando la siesta de los perritos mascota que descansaban en el segundo nivel.

Luego de esperar unos minutos, nos dio la bienvenida Mayarí de León, hija del poeta y escritor desaparecido por las fuerzas represivas del Estado en los años ochenta. Nos agradeció aparecernos por allá y nos invitó a pasar para conocer las instalaciones y a los niños (de todas las edades) que se emocionan con la sola idea de tener instrumentos nuevos, la mayoría los obtienen por parte donaciones, al igual que los libros de la biblioteca.

Mayarí De León es la principal promotora de la Casa/museo. Fotografía de Ivonne Monterroso

La casa está dividida en varios ambientes, en la clase de marimba también hay espacio para un piano de cola, fue allí donde nos reunimos todos, las paredes del salón están llenas de color, los maestros que nos acompañaban esa mañana eran tan jóvenes como nosotros, algunos también fueron alumnos de esa escuelita hace algún tiempo y deciden unirse a la causa para seguir impartiendo clases.

El barquito atraviesa cada uno de los salones, la hija del desaparecido poeta nos reveló la historia de la pequeña forma de papel y cómo lograba avanzar a pesar de las dificultades que encontraba en su camino, una hormiga se vuelve su amiga y al final logran encallar en una isla. Con la historia relatada, no podía evitar relacionarla con todo lo que escuchaba en el recorrido. En medio del terreno, hay una pequeña casa de cuatro paredes de adobe pintado de blanco y el techo de lámina que anteriormente era de teja, esa vivienda es donde el poeta nació y creció, y se ha mantenido allí desde entonces.

Fotografía de Ivonne Monterroso

En el recorrido, Mayarí nos fue comentando cómo ha significado un verdadero desafío salir adelante con el proyecto Casa Museo Luis de Lión, debido a que no reciben ayuda de ninguna institución grande, sino más bien son ellos quienes deben gestionar sus propios fondos a través de recaudaciones y las denominadas Jornadas Luis de Lión, aun así, han logrado mantenerse en pie durante poco más de 10 años.

En las mañanas, la casa funciona como museo y biblioteca, por las tardes como una escuela de música donde niños a partir de 3 años pueden asistir para empezar a familiarizarse con la música y aprender sus secretos, hay clases de violín y celo, también se imparten lecciones de marimba, canto y guitarra. Mayarí nos comenta que la escuela de música ha sido visitada por niños de toda la región, quienes ahora conforman una pequeña orquesta que sale a dar presentaciones en conjunto con el Sistema de Orquestas de Guatemala –SOG-, otra forma de gestionarse fondos para sufragar los gastos de funcionamiento del recinto, así como los sueldos de los maestros.

Fotografía de Ivonne Monterroso

La escuela también invita a personas que estén dispuestas a contribuir y realizar talleres, muchas veces son diferentes a las clases que se imparten habitualmente, esto con el fin de enriquecer y volver más interesantes las actividades. La Casa Museo abre sus puertas y espacios para promover el arte y la innovación, incentivar la creatividad y construir en ella un espacio para el desarrollo de las niñas y niños que van a ese tipo de lugares para aprender, fortalecer sus conocimientos y donde puedan sentirse libres de crear.

Fotografía de Ivonne Monterroso

Además de contarnos muchos datos interesantes sobre los viajes que realizó Luis de Lión, Mayarí también tiene una historia para cada detalle de la casa, con cada tabla que ella recuerda también lo hace con los nombres de sus antepasados. Para todo existe una anécdota que vale la pena sacar del baúl. No en todos los lugares se encuentra una con este tipo de mensajes que parecen susurrar letras de un poeta que vive entre los libros. Tobar y yo teníamos que regresar a la realidad de la ciudad, no sin antes agradecer las atenciones, salimos de allí con la promesa de volver pronto.

Pasamos comprando chocolate en un puesto muy cercano a la casa para preparar y sentirnos otra vez parte de ese pequeño pueblo para muchos desconocido pero para el visitante siempre acogedor.

Autor: Ivonne Monterroso

Ivonne Monterroso. (Guatemala 1994 - ...) Morena de ojos grandes, melómana, "tía cosa" por las noches, cantante de ducha, inquieta por naturaleza, astral nebulosa, soñadora y amante de todo.

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